José Padrón entrega a Fidel Castro un puro en La Habana en presencia de autoridades religiosas de Puerto Rico
José Padrón entrega a Fidel Castro un puro en La Habana en presencia de autoridades religiosas de Puerto Rico - ABC

El canario que negoció presos políticos con Fidel Castro

El tabaquero José Padrón, fallecido este mes en Miami a los 91 años, ayudó a Jimmy Carter en 1978 a buscar la apertura de Cuba. Logró la salida de al menos 300 personas del la dictadura comunista

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado siempre marcadas por la presencia descendientes de las islas Canarias. En mayor medida, porque los canarios que estaban en Cuba en 1898 obtuvieron de forma automática nacionalidad cubana al contrario que los españoles procedentes de la Península.

Y es que el Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898 entre Estados Unidos y España, señala en su artículo noveno que: «Los súbditos españoles, naturales de la Península, residentes en el territorio cuya soberanía España renuncia o cede por el presente Tratado, podrán permanecer en dicho territorio conservando todos sus derechos de propiedad y derecho de ejercer su industria, comercio o profesión».

Por ese motivo, son empresarios y sus desdendientes de las islas, con doble nacionalidad, los que se quedan a desarrollar parte de la industria cubana en sectores como agrario o el financiero. Hasta crean un banco en Cuba y Nueva York con una pontente cartera industrial. El el caso del empresario grancanario era Luis Suárez Galván.

Tras la llegada de Castro al poder, buena parte de los isleños con recursos decide salir a Miami o regresar a Canarias. Uno de los empresarios que opta por radicarse en Florida es José Padrón. Un industrial tabaquero de abuelo y padre canario que intentó ayudar a descongelar las relaciones. Asistió al presidente expresidente Jimmy Carter en 1978 a lograr la apertura democrática en Cuba, en el primer acercamiento oficial de Estados Unidos desde que Fidel Castro tomó el poder en 1959.

Los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de EE.UU. en 2016 y el fallecimiento de Padrón este mes de diciembre hacen recordar el fallido intento del expresidente Jimmy Carter (1977-1981) de lograr la apertura democrática en Cuba.

Ese primer intento oficial de buscar una salida al bloqueo de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. fueron las gestiones que hizo a partir de 1978 Carter, y que el Departamento de Estado publicó el pasado año en un informe de 272 páginas.

El texto saca a la luz la versión oficial de lo ocurrido cuando el demócrata Carter envió a La Habana a un grupo de empresarios como el canario Padrón para abrir un diálogo con el ya fallecido Fidel Castro, el primer acercamiento oficial desde que Castro tomó el poder en 1959.

A principios de 1979, el alcalde de Miami, Tomás Regalado, que por entonces era periodista de una cadena de radio, estaba en la Casa Blanca en una reunión de la prensa hispana con el presidente Carter. «En ese momento le hice una pregunta y Carter me dio la primicia de la apertura de la Oficina de Intereses (norteamericanos) en Cuba», recuerda Regalado.

Gestión

A juicio de Regalado, de 70 años, Carter tenía la ilusión de que ese sería el principio de un camino hacia la normalización de los Derechos Humanos en la isla. El alcalde asegura que él mismo fue quien dio la noticia en lWRHC Cadena Azul Radio, de Miami.

«Si bien con la gestión de Carter se abrieron los denominados Viajes de la Comunidad, por primera vez en 20 años se reencontraban las familias de ambas orillas, y, por otra parte, se logró una importante amnistía de presos políticos, el acercamiento no obtuvo los resultados deseados», explica Regalado.

En diciembre de ese mismo año, 1979, Castro dio un discurso en la Asamblea Nacional del Poder Popular y dijo: «Navegamos en un mar de dificultades». Para Regalado, esa fue la señal de que el supuesto cambio político en Cuba no iba a suceder.

Padrón

A continuación se producen los sucesos de la Embajada del Perú, en los que miles de cubanos penetraron en la sede diplomática de La Habana, y luego, en solo tres meses, 123.000 llegaron a las costas de Florida procedentes del puerto de Mariel. «Ahí terminó la apertura», apunta el político nacido en Cuba.

En aquellas negociaciones participaron interlocutores de origen insular que tenían negocios en Estados Unidos. Entre estos estuvo el fabricante de puros José Orlando Padrón, fallecido este diciembre a la edad de 91 años, y que en aquel entonces arengaba en Miami a favor de la liberación de presos políticos cubanos.

Lo hacía con regularidad y de ahí, según cree, surge la idea de la Administración Carter de invitarlo a las negociaciones en Cuba. Padrón aparece en una fotografía tomada el 18 de octubre de 1978 junto a Fidel Castro y el banquero judío-cubano Bernardo Benes, durante un viaje que hizo en funciones humanitarias y no con fines políticos.

La Habana

El hombre que en 1964 montó una fábrica con un solo empleado y 600 dólares no se arrepiente de nada, ni siquiera de haber vivido con sobresaltos durante muchos años. Él y su empresa sobrevivieron a cinco bombas caseras colocadas en sus instalaciones a la vuelta de las negociaciones en La Habana. Dice tenerlo todo documentado y señala al grupo terrorista anticastrista Omega 7 como responsable.

Durante el encuentro con Castro, narraba el empresario natural de Pinar del Río (Cuba) y que emigró poco después de la revolución de 1959, le ofrecieron un puro fabricado en la isla marca Cohíba, para que fuera examinado. «Este tabaco es un martirio, no da placer. No hay quien le saque el humo», recuerda Padrón que expresó entonces, para luego darle uno de sus puros a Castro.

De esa misión, Padrón sacó de Cuba alrededor de 15 prisioneros políticos cuyos nombres llevaba en una lista, y además le permitieron llevar de visita a Miami a su padre, pero, en total, los empresarios lograron que el número de presos liberados ascendiese a 300.

Padrón, que nunca renunció a su origen canario del que presumía cuando le daban oportunidad, dijo en vida se decía sentirse feliz de haber colaborado con una causa justa y Ramón Mestre, el periodista que le ayuda a escribir el libro de su vida, publicado este año, es hijo de uno de aquellos prisioneros políticos que en su día el empresario de origen canario sacó de Cuba.