Granada de mortero abandonada en el frente y hallada por un particular sobre el terreno 80 años después
Granada de mortero abandonada en el frente y hallada por un particular sobre el terreno 80 años después - Guardia Civil
Explosivos

Teruel, donde la Guerra Civil sigue siendo una amenaza a campo abierto

La Guardia Civil neutralizó durante el último año 640 artefactos, la mayor parte granadas de mortero

ZaragozaActualizado:

En la provincia de Teruel, la Guerra Civil sigue estando muy presente a campo abierto -y, a veces, también en el subsuelo de cascos urbanos-. La intensidad de los combates en la línea de frente que recorrió esta provincia dejó un reguero de artefactos explosivos sobre el terreno que, 80 años después, siguen suponiendo un peligro.

Año tras año, los expertos en explosivos de la Guardia Civil neutralizan, destruyen de forma controlada, cientos de artefactos de aquella contienda. Raro es el mes que alguien no avisa de que se ha topado con un artefacto de este tipo cuando iba por el campo. A veces también han aparecido mientras se hacían obras en calles de cascos urbanos.

La Guardia Civil insiste en que jamás deben ser manipulados. Son artefactos sin utilizar que acabaron desperdigados, y el paso del tiempo ha aumentado su peligrosidad. El motivo: pueden mantener inatacta su carga explosiva, pero es mucho más inestable por el deterioro, lo que puede provocar que un mínimo movimiento active el artefacto.

Pese a la enorme cantidad de explosivos de la Guerra Civil que han sido neutralizados por la Guardia Civil con el paso de los años, sorprende el arsenal que sigue esparcido sin control por tierras turolenses. El balance del último año así lo certifica. Según han informado fuentes de la Guardia Civil, sus grupos de desactivación de explosivos atendieron en 2017 un total de 76 incidencias, que se saldaron con la intervención y destrucción de 640 artefactos de la Guerra Civil: 44 proyectiles de diversos calibres, 23 granadas de mano de diversa tipología, 557 granadas de mortero, una bomba de aviación así como 1.040 detonadores, 311 sustancias explosivas y 6 carcasas pirotécnicas.

«La provincia de Teruel fue escenario de numerosas y cruentas batallas durante la Guerra Civil, motivo por el que tantas décadas después siguen apareciendo abundantes proyectiles de la época», indican las mismas fuentes. Abundan las anécdotas en torno a la localización de artefactos explosivos en esa provincia. Por ejemplo, las más de 500 granadas de mortero que aparecieron en un acuífero por casualidad, cuando unos buzos realizaban labores de rastreo en esa masa de agua; o la bomba que apareció colgando de un pino.

«Es importante resaltar la extrema peligrosidad de estos artefactos», subrayan. «Si no se les somete a ninguna acción permanecen en estado latente, pero en caso de cualquier manipulación, por pequeña que sea, el resultado más probable es la explosión», indican. No es un riesgo teórico, sino muy real, como se ha puesto de manifiesto años atrás en varios incidentes, algunos de ellos de consecuencias muy graves. «En muchas ocasiones existe un exceso de confianza debido al aspecto deteriorado del artefacto por la acción del óxido y el paso del tiempo, pero es necesaria la reiteración de que la mayoría tienen intacta su carga explosiva y son muy peligrosos», afirman los expertos de la Guardia Civil.