Cascos celtíberos originarios de la ciudad celtíbera de Aratis
Tribunales

El monumental expolio arqueológico por el que se juzga a dos jubilados en Zaragoza

Se enfrentan a penas de hasta siete años de cárcel, acusados de saquear durante décadas el yacimiento celtíbero de Aratis

ZaragozaActualizado:

Dos jubilados de la provincia de Zaragoza se enfrentan a peticiones de condena de hasta siete años de cárcel y a cuantiosas multas e indemnizaciones, acusados de haber saqueado durante décadas el yacimiento delbíbero de Aratis o Aratikos, en la también zaragozana localidad de Aranda de Moncayo, y de haber comerciado ilegalmente con valiosas piezas obtenidas en ese enclave. Cuando fueron arrestados, hace cuatro años, la Guardia Civil les sorprendió con unas 6.000 piezas arqueológicas.

Los acusados, Ricardo Granada y Mariano Ostalé, fueron detenidos en marzo y agosto de 2013, respectivamente. Fue fruto de dos operaciones desarrolladas por la Guardia Civil, denominadas Helmet-I y Helmet-II. Helmet significa casco en inglés. Y 18 valiosos cascos celtíberos fueron, precisamente, el detonante de aquellas operaciones. Son los que fueron subastados entre 2008 y 2012 por entre 19.000 y 77.000 euros. Los pusieron a la venta en varias ciudades europeas los herederos de un coleccionista austriaco que se hizo con ellos en los años 90.

El caso puso en evidencia a las autoridades españolas, lo que salpicó de lleno al Gobierno aragonés, que es quien tiene las competencias en materia de patrimonio histórico-artístico. Desde algunos sectores se denunció la dejadez de la Administración, la falta de rigor para proteger el yacimiento y para intentar recuperar esos cascos que, según alertaron diversos expertos, procedían de Aranda de Moncayo, de esa antigua ciudad celtíbera. De hecho, no fue hasta la primavera de 2016 cuando el Gobierno de Aragón protegió el yacimiento de Aratis mediante su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

Al final, al menos, las reiteradas advertencias llegadas desde Alemania motivaron la apertura de una investigación que acabó con la detención de esos dos hombres que ahora, jubilados, se sientan en el banquillo en la Audiencia de Zaragoza. Este martes se celebra la segunda y última sesión de un juicio que quedará visto para sentencia cinco años después de que se formalizaran las acusaciones contra ellos. Este lunes, durante la primera sesión del juicio, ambos negaron todas las imputaciones, rechazaron que llevaran a cabo expolio alguno y afirmaron incluso que no se conocían entre sí.

Uno de los procesados es Ricardo Granada. Cuando fue detenido ya estaba jubilado. La Guardia Civil encontró en su poder, en marzo de 2013, la friolera de 4.000 piezas arqueológicas de lo más diverso, supuestamente obtenidas tras dos décadas de ilícitos rastreos con buscadores de metales. Ricardo Granada es vecino de Aranda de Moncayo, en cuyo término municipal se encuentran los restos de la vieja ciudad de Aratis, un poderoso enclave celtíbero que participó junto a Numancia (Soria) y Segeda (Mara, Zaragoza) en levantamientos contra los romanos.

Aquella operación de la Guardia Civil permitió obtener datos y documentación que dio de sí para una segunda fase de la investigación, la «Helmet-II» que, en agosto de 2013, condujo a Mariano Ostalé, un ebanista con taller en la localidad zaragozana de Utebo. Ahora también está jubilado. Cuando fue arrestado, en agosto de 2013, en inmuebles de su propiedad se localizaron 4.000 piezas arqueológicas de lo más diverso, abundante material celtíbero.

Queda por ver ahora en qué queda el proceso. De momento, la Fiscalía pide para Ricardo Granada cinco años de prisión por expolio arqueológico y venta ilegal de piezas del patrimonio histórico, además de 120.000 euros de multa. Y para Mariano Ostalé tres años de prisión y 180.000 euros de multa. El Gobierno aragonés, que ejerce la acusación particular, reclama para cada uno de ellos siete años de cárcel -tres de ellos por un delito de contrabando- y que hagan frente conjuntamente a una multa de 106.825 euros. El Ayuntamiento de Aranda de Moncayo también está personado, para tratar de resarcir al municipio del expolio arqueológico sufrido.