La salud adiposa, a menudo, nada tiene que ver con el aspecto físico
La salud adiposa, a menudo, nada tiene que ver con el aspecto físico
Salud

El misterio de los gordos que están delgados

Investigadores zaragozanos detectan un alto porcentaje de personas estéticamente delgadas que acumulan en su interior altas y negativas cantidades de grasa visceral

ZaragozaActualizado:

Tras los michelines se esconde todo un universo adiposo que sigue encerrando no pocos misterios para los científicos. ¿Por qué hay personas delgadas que acumulan negativa grasa visceral? ¿Por qué personas obesas mantienen índices de grasa subcutánea buena y no desarrollan enfermedades metabólicas? Son algunas de las incógnitas a las que la ciencia quiere dar respuesta. Y justo esto es en lo que andan una docena de investigadores del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, liderados por José Miguel Arbonés.

Se trata de un aspecto todavía misterioso para la ciencia médica. De hecho, algunos resultados obtenidos ya por este trabajo de investigación así lo certifica. Tras analizar a cientos de personas, escudriñar en su grasa y en su salud, han comprobado que alrededor del 30% de personas obesas mantiene índices de grasa subcutánea buena y no desarrollan enfermedades metabólicas. Y, por el contrario, un porcentaje significativo de personas delgadas, sin grasas subcutáneas aparentes, acumulan una inadecuada grasa visceral en su cuerpo. Estos últimos son algo entrarían en lo que podría denominarse la paradoja del gordo delgado.

De entrada, es conveniente erradicar algunos conceptos erróneos que cunden a pie de calle. Por ejemplo, identificar la grasa como algo poco saludable. Es un error de calibre, porque la grasa es imprescindible para la salud. El problema es cuando se desboca, cuando se coloca donde no debe y cuando interacciona negativamente en el organismo desencadenando, o coadyuvando, a enfermedades tales como la diabetes o las cardiovasculares.

No todos los depósitos de grasa son malos. De hecho, la grasa subcutánea protege frente a complicaciones metabólicas como la diabetes o ciertas patologías cardiovasculares, es una necesaria reserva energética para la vida diaria y apoya la actividad de otros órganos, como el hígado, el páncreas y el cerebro. Además, también evita infecciones de la piel.

El problema aparece cuando se trata de grasa visceral. Es decir, aquella grasa buena que supera sus límites de expansión y se vuelve mala colocándose en la zona interna del abdomen, rodeando los órganos internos. Cuando eso ocurre, se dispara el riesgo de que la grasa provoque síndrome metabólico, relacionado con la diabetes, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y también otras afecciones, como algunos tipos de cáncer y enfermedades inflamatorias y pulmonares.

Lo que esta docena de investigadores están haciendo es estudiar la relación entre la grasa corporal (subcutánea y visceral) y la aparición de enfermedades asociadas a la obesidad.

La gran pregunta a la que quieren encontrar respuesta es por qué algunas personas obesas desarrollan complicaciones, como diabetes o enfermedades cardiacas, y otras pemanecen sanas a lo largo de su vida.