Vídeo: Iván Pardo Pena, de 33 años, confesó los malos tratos
Sucesos

Descargas eléctricas, golpes brutales, atada... Las ocho horas de tortura que mataron a la niña Naiara

El sumario judicial relata los malos tratos que la pequeña sufría en casa de su familia política en Sabiñánigo (Huesca)

ZaragozaActualizado:

Atada y amordazada, golpeada brutalmente durante horas en las que recibió descargas eléctricas tras haber sido forzada a permanecer arrodillada sobre piedras. Es parte del escalofriante relato de las más de ocho horas de torturas que le costaron la vida a Naiara, la niña de 8 años, vecina de Sabiñánigo (Huesca), que murió el pasado 7 de julio tras permanecer hospitalizada en estado crítico durante poco más de un día.

El sumario instruido por la juez que lleva el caso describe la brutal y prolongada tortura, pero también reconstruye la dramática existencia de esta pequeña que, desde hacía tiempo, era sometida a castigos desproporcionados y a malos tratos por parte de su familia política. En concreto, de Iván Pardo Pena, hermano de la pareja sentimental de la madre de la niña. Autor confeso de la tortura que mató a Naiara, Iván Pardo es identificado en el sumario como maltratador continuado de la pequeña.

Pero la juez que lleva el caso apunta también contra más familiares del principal acusado. En concreto, contra su madre -la abuelastra de Naiara- y contra dos sobrinas carnales del acusado -hijas de otra hermana suya-. Éstas son menores de edad. Tienen 12 y 15 años y la juez las mantiene como investigadas, igual que a su abuela, que tenía la custodia sobre ellas -se la retiraron tras el crimen de Naiara-. Está por ver en qué se sustancia judicialmente esa imputación. Se las considera sospechosas de saber lo que ocurría y no haberlo denunciado. También se cree que las sobrinas eran utilizadas por el autor del crimen para vigilar mientras infringía violentos castigos a Naiara.

El sumario, desvelado por Efe, habla de la «extrema gravedad, crueldad y dureza» inflingida a la menor y que acabó costándole la vida. Relata las más de ocho horas de torturas continuadas que le hicieron perder el conocimiento, sumirla en un estado crítico que la llevó a la tumba.

La madre de la pequeña mantenía una relación sentimental con un vecino de Sabiñánigo. Como ella trabajaba fuera, la niña estaba frecuentemente en casa de la abuela, en la que se producían los malos tratos. La investigación ha destapado los agresivos castigos que le inflingía su tío político, Iván Pardo Pena, de 33 años. Al parecer, por la resistencia de la pequeña a hacer las tareas del colegio. Las reprimendas eran de órdago y acabaron en un ambiente agresivo contra la niña por parte de Iván Pardo, en prisión desde que ocurrieron los hechos y que hasta entonces trabajaba como guardia de seguridad.

Las lesiones encontradas en el cuerpo de la víctima certificaron que los malos tratos venían de lejos. Y se convirtieron en mortales el 5 de julio.

Ese día amaneció tras una noche en la que la niña había sido castigada a permanecer de rodillas en su habitación, con piedras bajo la articulación para incrementar el dolor.

A primera hora de la mañana comenzaron las agresiones. En total, fueron más de ocho horas de brutalidad. Golpes, descargas eléctricas, zarandeos tan violentos que lesionaron fatalmente a la niña, que además estuvo atada y amordazada. Perdió el conocimiento y dejaron su cuerpo en la bañera. No respondía y, al final, desde el domicilio llamaron a emergencias. Para entonces, la pequeña estaba ya sumida en un estado crítico, al borde de la muerte, y 30 horas después fallecía en el hospital.

Iván Pardo negó inicialmente ser el autor del crimen. De hecho, tras haber aleccionado a sus sobrinos en el mismo sentido, dijo que Naiara se había caído por las escaleras. Sin embargo, los médicos tuvieron claro, rápidamente, que las lesiones que presentaba la niña no eran fruto de un accidente. Ante las evidencias, Iván Pardo no tardó en confesar. Lo hizo ante la Guardia Civil, cuando se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos en la vivienda donde se había producido la brutal tortura; y confesó también su culpabilidad cuando declaró ante la juez de guardia, que decretó su inmediato ingreso en prisión provisional sin fianza, acusado de un delito de asesinato.