El poder dividido entre Marcelino Iglesias e Isidoro Esteban acabó en una desgastadora lucha interna en el PSOE aragonés entre 1998 y 2000
El poder dividido entre Marcelino Iglesias e Isidoro Esteban acabó en una desgastadora lucha interna en el PSOE aragonés entre 1998 y 2000 - Fabián Simón
Primarias del PSOE

La bicefalia que hizo zozobrar al PSOE en Aragón

Casi veinte años después de uno de los episodios más críticos para los socialistas aragoneses, el partido encara otras primarias en las que se juega su futuro inmediato

ZaragozaActualizado:

El PSOE encara la recta final hacia las primarias para elegir a su líder en Aragón en un ambiente de división interna y con la sombra de una posible bicefalia de amargo recuerdo para los socialistas en esta región. Acaban de cumplirse 19 años de uno de los episodios más críticos por los que atravesó el partido en Aragón, precisamente por la división de poder que se produjo en su cúpula a raíz de otras primarias, las que se celebraron a mediados de 1998 y que acabaron en una vorágine de sonados rifirrafes internos.

El riesgo de una bicefalia planea de lleno en estas primarias del PSOE aragonés. El actual secretario regional del partido y presidente del Gobierno autonómico, Javier Lambán, se presenta a la reelección como líder aragonés del PSOE en competencia con la exconcejala zaragozana Carmen Dueso, que armó su candidatura al ver que la sanchista Susana Sumelzo renunciar a competir contra el presidente de Aragón.

Si Dueso ganara, el PSOE se vería sumido en una cúpula de poder dividido y, muy posiblemente, enfrentado: la zaragozana dando órdenes en y desde el partido para todo Aragón; y Lambán tratando de mantener criterio propio desde la presidencia del Gobierno regional, pero al mismo tiempo con sumisión debida a la que sería su nueva jefa de filas.

El escenario -reconocen en el seno del PSOE- sería complicado y peligroso para un partido que, en este momento, no anda sobrado ni de votos ni de escaños. Hay que tener en cuenta que el PSOE gobierna en Aragón con el resultado más bajo de su historia -con solo 18 de los 67 escaños que conforman las Cortes regionales-, que está coaligado a la Chunta en el Ejecutivo autónomo, que no tiene mayoría suficiente en la Cámara autonómica y que, por eso, cuando tiene que sacar adelante una votación depende de Podemos o, en su defecto, de votos puntuales prestados desde el centro-derecha.

Lambán ya se ha referido en varias ocasiones al riesgo de una bicefalia en el partido, que ya están sufriendo los socialistas cántabros con una tensión creciente y una lucha de poder entre la vicepresidenta del Gobierno regional, Eva Díaz Tezanos, y quien la desbancó hace unos meses de la secretaría regional del PSOE, Pablo Zuloaga. En el caso de Aragón, es más que dudoso que Lambán siguiera en el Gobierno regional si perdiera las primarias de su partido, lo que abocaría a la región a unas elecciones anticipadas. El sector de Carmen Dueso, por su parte, trata de contrarrestar insistentemente ese argumento de Lambán contra la bicefalia. Dueso y los suyos persisten en hacer ver que esa división de poder en la cúpula del partido no tendría por qué ser desastrosa.

La guerra interna entre 1998 y 2000

Hipótesis de futuro al margen, el único referente certero hasta la fecha es la bicefalia que el PSOE aragonés experimentó en carne propia entre 1998 y 2000. El resultado fue de escándalo: dos años de desgaste, enfrentamiento interno, un partido dividido, dos líderes compitiendo entre sí por imponer su mando entre las filas y un secretario general del PSOE aragonés que acabó dimitiendo y soltando acusaciones sin freno.

Aquel episodio ocurrió a raíz de las elecciones internas que celebró el PSOE aragonés a mediados de 1998. Se estrenó precozmente en la fórmula de las primarias y la aplicó en aquel momento para elegir a quien sería su candidato a la presidencia del Gobierno aragonés. En sí mismas, aquellas primarias ya dejaron un considerable desgaste entre las filas socialistas, por la ajustada pugna entre el oscense Marcelino Iglesias y el turolense Isidoro Esteban. Por entonces, Esteban estaba al frente del partido, pero no consiguió ser también cabeza de lista. Así que se tuvo que conformar con mandar entre sus filas, pero convivir con el liderazgo de Iglesias como cabeza de cartel.

Lejos de ser un revulsivo, aquella bicefalia no hizo más que disparar los enfrentamientos y tensiones internas. Un pulso continuo que desgastó al partido y que acabó en guerra abierta hasta que solo quedó uno. Y ese uno fue Iglesias.

Isidoro Esteban no logró imponer sus tesis, vio cómo perdía terreno de poder frente a la figura ascendente de Marcelino Iglesias. Éste preparó la batalla final para hacerse con todo el poder y acabar con la bicefalia, se dispuso a preparar un congreso en el que hacerse también con las riendas del partido y, visto lo que se le venía encima, Isidoro Esteban prefirió marcharse antes que verse echado. Pero no fue una marcha pacífica ni en silencio. El rifirrafe fue sonado, cargado de acusaciones contra los que se quedaban y después de que el PSOE se hubiera dejado en Aragón, en las elecciones generales del año 2000, casi 50.000 votos y uno de los cinco escaños que hasta entonces tenía en el Congreso de los Diputados.