Estado en el que quedó el coche bomba, un seat 124, que estacionado en un paso de cebra del Paseo de la Inmaculada de Estella, contenía 25 kilogramos de amonal y 40 de metralla
Estado en el que quedó el coche bomba, un seat 124, que estacionado en un paso de cebra del Paseo de la Inmaculada de Estella, contenía 25 kilogramos de amonal y 40 de metralla - EFE

Las víctimas del terrorismo olvidadas de Estella

Sólo sus compañeros de cuartel se acordaron de Antonio Fernández y José Ferri en el 29 aniversario de su asesinato

PamplonaActualizado:

A primera hora de la mañana de ayer, una mano limpiaba con cariño y delicadeza el monolito colocado en el cuartel de la Guardia Civil en memoria de Antonio Fernández y José Ferri, dos jóvenes agentes de la benemérita asesinados por la banda terrorista ETA el 21 de agosto de 1988. Con cada pasada que hacía sobre la placa que les nombra recordaba cada una de las vidas que el terrorismo etarra ha arrebatado entre los servidores de los ciudadanos y que injustamente alguien decidió arrebatar. La mano pertenecía a un agente de la benemérita. Ese fue todo el homenaje que se tributó ayer a los dos agentes que murieron, víctimas del terrorismo, hace 29 años.

Ahora que tanto se habla de las víctimas de los atentados yihadistas de Cataluña y que todos juran y prometen que sus vidas no caerán en el olvido, ayer ni un político se acercó hasta ese paseo de la Inmaculada de Estella para recordar que ahí fueron asesinados Antonio Fernández y José Ferri. Ni tan siquiera se acordó la principal representación de los ciudadanos a quienes servían los dos agentes de la Guardia Civil.

Desde que el pasado 30 de mayo el Ayuntamiento de Sangüesa colocara la primera placa institucional en el lugar en que fueron asesinados los policías nacionales Bonifacio Martín y Julián Embid, varios ayuntamientos han colocado esa misma placa recordando a los vecinos de su localidad que cayeron a manos del terrorismo. Sangüesa, Lumbier y Burguete hicieron caso a la recomendación de la Dirección General de Paz y Convivencia del Gobierno de Navarra y colocaron las placas que desde hacía años venía reclamando el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) en el lugar exacto donde se habían producido atentados terroristas. En ninguno de estos ayuntamientos gobierna Bildu.

Pero desde el 30 de mayo, no sólo Sangüesa, Lumbier y Burguete han conmemorado el aniversario del asesinato de alguno de sus vecinos. Alfredo Aguirre y Francisco Miguel Sánchez en Pamplona, José Javier Múgica en Leiza y Francisco Casanova en Berriozar continúan sin una placa en el que las instituciones les recuerden. Fueron asesinados en localidades gobernadas por Bildu.

Subvencionadas

El alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, aseguró en una entrevista el pasado mes de junio que antes de fin de año, las víctimas asesinadas en Pamplona tendrán su placa en el lugar donde fueron asesinadas. Hasta el momento no ha pasado de las palabras. El resto de ayuntamientos gobernados por Bildu aseguran que están a la espera de hablar con Paz y Convivencia. El Gobierno de Navarra, a través de esta dirección general, concede subvenciones para la colocación de la placa que puede alcanzar al 100% de su coste.

Desde que el pasado mes de abril el Ejecutivo foral les mandara una carta pidiéndoles la colocación de las placas, ningún consistorio de Bildu se ha tomado la molestia. Y eso que los plenos municipales de Pamplona, Estella y Berriozar ya aprobaron en su día que se hiciese caso a la petición de Covite y del Gobierno de Navarra.

Tal vez necesiten ayuda para sufragar unas placas que, según consultó ABC, tienen un coste de entre 70 y 200 euros según el material. Sin embargo, los cuatro ayuntamientos que hasta el momento no colocan las placas, no han tenido reparos en sufragar las ikurriñas que han colocado en sus edificios consistoriales en el inicio de las fiestas patronales. Por hacernos una idea, el Gobierno vasco pagó en el año 2009, 728,48 euros por cada una de las banderas que colocó en sus dependiencias. Y tenían un tamaño (1,5m X 2,5m) similar al de las ikurriñas que ondean en los ayuntamientos navarros.