El coche de Gabriel Romero después de quitar las cruces independentistas
El coche de Gabriel Romero después de quitar las cruces independentistas

La venganza secesionista: «Me llenaron el coche de pintura por quitarles las cruces amarillas»

Gabriel Romero explica a ABC el acoso habitual que sufren los ciudadanos catalanes que no apoyan a los independentistas

MadridActualizado:

El acoso a quienes no se declaran independentistas comienza a ser el día a día para muchos ciudadanos catalanes. Gabriel Romero (52 años) forma parte de «Els Segadors del Maresme», una de las brigadas de limpieza que quitan la propaganda secesionista de los espacios públicos. Este vecino de Vilasar de Dalt, un municipio de Barcelona, estuvo el lunes en Canet de Mar quitando cruces independentistas que llenaban la playa ante los turistas incrédulos. De allí, salieron amenazados y agredidos, pero a Romero aún le faltaba un castigo más: su coche apareció lleno de pintura amarilla.

Ahora, plantando cara a los radicales secesionistas que quisieron frenarle, explica en ABC el acoso habitual que sufren los que no están a favor de la independencia.

¿Por qué fueron a la playa de Canet de Mar?

Nos avisaron de que habían puesto cruces amarillas y esteladas en la playa y fuímos a limpiarlo porque es un espacio de todos. De hecho, algunas personas más radicales querían ir a quitarlas, pero nos adelantamos para evitar cualquier tipo de confrontación violenta. Nosotros sólo hacemos acciones de limpieza, lejos del vandalismo, pero cuando llegamos nos insultaron, increparon y golpearon como se ve en los vídeos que han sacado los medios.

¿Cuándo se encontró el coche así?

Después de retirar las cruces volví a casa sobre las 11.30 horas de la noche y aparqué el coche cerca, pasó apenas una hora y cuando salí a cogerlo para ir a trabajar lo encontré lleno de pintura amarilla...

¿Denunciaron?

Me dijeron que podía denunciar, pero claro... ¿A quién denuncio? No puedo culpar a alguien si no estoy seguro. Por suerte la pintura era reciente y frotando mucho con unos cepillos pudimos quitar gran parte.

¿Cómo se siente?

Me siento como todos mis compañeros: perseguido. Tengo amigos que han sido amenazados, de quienes han publicado sus datos personales, sus trabajos y hasta sus coches en la redes sociales... Es como si los que no queremos la independencia estuviéramos en busca y captura. Están a la caza. Nos llaman «fachas» y «ultras», pero somos personas normales que no pensamos igual y no queremos espacios públicos sucios. Es algo totalitario y dictatorial.

El coche de Gabriel Romero después de quitar las cruces independentistas
El coche de Gabriel Romero después de quitar las cruces independentistas

¿Qué hacen los ayuntamientos de la zona?

Los ayuntamientos no están evitando que se hagan acciones como pintadas o que se llenen las calles de propaganda en apoyo a los presos políticos. Incluso ahora el Ayuntamiento de Arenys de Munt ha decidido multar a los que quiten los lazos amarillos... En vez de apagar el fuego, lo están provocando. Está prohibido ensuciar los espacios públicos y los ayuntamientos son responsables de lo que está pasando, pero no actúan. Así que las brigadas de limpieza vamos a seguir limpiando.

¿Cómo es vuestra forma de actuar?

Siempre de la misma manera: vamos a limpiar, avisamos a la policía de lo que hacemos y lo grabamos todo para evitar que nos acusen de violentos o mientan. No pintamos, ni ponemos nada en ningún sitio. Sólo limpiamos lo que ponen los independentistas en los parques, farolas, árboles... Queremos hacerles entender que esos espacios son de todos. Ellos pueden hacerlo en su casa o llevar un lazo amarillo puesto, pero no ensuciar las calles o montar cementerios en las playas. No da buena imagen a los turistas.

Además, no les va a llevar a nada. Son libres de hacer manifestaciones o concentraciones delante de los ayuntamientos... Pero pintadas como «Rajoy muere» o «Segadors del Maresme, cavaremos vuestra tumba» no sólo ensucian, sino que son actos vandálicos y mensajes de odio.

¿La situación puede empeorar?

Cada vez hay mas incitación al odio. La gente se plantea que esto es una batalla entre Cataluña y España, pero es lo contrario: es una guerra de catalanes contra catalanes. La población se ha divido entre los que no queremos la independencia y los que sí.