El juez Pablo Llarena, en la Audiencia Provincial de Barcelona
El juez Pablo Llarena, en la Audiencia Provincial de Barcelona - ELENA CARRERAS

La Unión Internacional de Jueces condena los ataques a Llarena y pide protección

En un comunicado, la UIM expresa «su solidaridad a los jueces españoles, notablemente aquellos que trabajan en Cataluña»

MadridActualizado:

La Unión Internacional de Magistrados (UIM) ha condenado hoy «pública e inequívocamente» los actos de vandalismo y violencia perpetrados en varios juzgados de Cataluña y cerca del domicilio del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena y ha pedido protección a las autoridades españolas para los afectados.

Esta organización tuvo conocimiento ayer de los ataques al domicilio en Das (Girona) de Pablo Llarena, instructor de la causa seguida por supuestos delitos de rebelión, sedición y malversación en relación con el proceso independentista en Cataluña.

En un comunicado, la UIM expresa «su solidaridad a los jueces españoles, notablemente aquellos que trabajan en Cataluña».

La independencia judicial es «un pilar del Estado de derecho», por lo que «los jueces deben poder desempeñar sus funciones sin presiones indebidas» y para ello su seguridad y las de sus familias «es un requisito previo esencial para el adecuado funcionamiento de cualquier sistema judicial», añade.

La UIM, integrada por ochenta y nueve asociaciones de jueces de todo el mundo, considera también que aunque la libertad de expresión es otro «pilar democrático», esta no puede utilizarse «de ninguna forma» para la intimidación personal de los profesionales de la justicia.

Por último, la Unión Internacional de Magistrados apela a las autoridades españolas para que garanticen «una total protección a los jueces afectados», en particular a Pablo Llarena y su familia, y se reafirma en su posición «apolítica y neutral», ya que no pretende con esto «interferir en el debate político en curso en España».

El pasado domingo la casa de Pablo Llarena en Das fue señalada con pintadas en el asfalto en la que se le acusaba de «fascista» y se le advertía que los autodenominados «Països Catalans» serían «su infierno», actuación que la organización independentista juvenil Arran reivindicó en su cuenta de Twitter.