Chispas

Tres décadas bajo sospecha

Zaplana ya estaba bajo sospecha por haber conseguido la alcaldía de Benidorm gracias al voto de una concejala del PSOE tránsfuga

Curri Valenzuela
MadridActualizado:

La primera vez que la Policía grabó a Eduardo Zaplana hablando por teléfono de cobrar en negro a cambio de favores a un empresario fue en 1990. La última, que se sepa, en 2016, cuando intercambió información sobre como blanquear dinero obtenido por comisiones ilegales con el expresidente madrileño Ignacio González. Entre una conversación y la otra mucha gente del PP se ha preguntado cómo era posible que no hubiera salido a relucir aún ninguno de los casos de presuntas corrupciones del expresidente valenciano. Pero nunca es tarde, por lo que se ha visto ayer.

En 1990, recién llegado a la presidencia del PP su amigo José María Aznar, a Zaplana, presidente del PP de Alicante, le grabaron en una conversación con el concejal valenciano Salvador Palop, que fue detenido dentro de la operación conocida como «Caso Naseiro» por la supuesta corrupción del PP en esa comunidad. Palop le hablaba de conseguir dinero de un empresario a cambio de favores y Zaplana le recomendaba: «Lo que te dé y me das la mitad bajo mano», antes de apostillar: «Tengo que ganar mucho dinero. Me hace falta mucho dinero para vivir».

El caso Naseiro no llegó a más porque el Tribunal Supremo lo archivó por defectos en la instrucción, además de ordenar la destrucción de las cintas grabadas, que se conservan en hemerotecas y cintas de las emisoras que las emitieron. Pero para entonces Zaplana ya estaba bajo sospecha por haber conseguido la alcaldía de Benidorm gracias al voto de una concejala del PSOE tránsfuga a la que mantuvo escondida desde que presentó la moción de censura hasta que se votó.

También se había librado hasta ahora de ser imputado por su gestión como presidente de la Generalidad valenciana, entre 1991 y 1994, que ya tiene mérito: su antecesor, Pedro Agramunt, acaba de dimitir tras ser acusado de irregularidades en el Consejo de Europa y sus dos sucesores, José Luis Olivas y Francisco Camps, han tenido que pasar también por los juzgados. Bastante retirado de la vida activa a causa de una grave enfermedad de la que se estaba reponiendo, Zaplana aún tenía ganas de plantear negocios a Ignacio González, al que propuso montar una empresa para presuntamente blanquear dinero conseguido ilícitamente. Su nombre ha salido en los sumarios de Lezo y Púnica, los dos casos que acorralan al PP madrileño. Su detención, sin embargo, se ha debido a su gestión en la concesión de ITVs en Valencia. Las dos comunidades en las que los gobiernos del PP se han teñido de corrupción.

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