Un preso asoma su brazo entre los barrotes de su celda
Un preso asoma su brazo entre los barrotes de su celda - Job Vermeulen
Seguridad

Tres de cada diez presos que hay en España son extranjeros

La tasa se ha reducido en los últmos años: a finales de 2010 llegaron a suponer casi el 40% de toda la población reclusa

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Tres de cada diez presos que hay en las cárceles españolas son extranjeros. Así lo indican las últimas estadísticas oficiales del Ministerio del Interior: de los 58.814 reclusos que había al terminar el año en las prisiones de nuestro país, 16.549 eran extranjeros, lo que supone el 28% de la poblacion reclusa total.

La tasa es considerablemente menor que la que se dio en los años en los que las cárceles alcanzaron sus máximos índices de ocupación, en el trienio 2008-2010. Por ejemplo, en diciembre de 2010, en las cárceles españolas llegó a haber internados más de 27.000 extranjeros. Suponían en aquel momento el 36% de la población carcelaria -el 35% de los hombres que había presos y el 38% en el caso de las mujeres-.

Desde 2010, a la par que ha descendido la población reclusa de conjunto, también lo ha hecho significativamente el número de presos extranjeros, sobre todo mujeres. La población reclusa extranjera se ha reducido en ocho años un 38% -9.500 menos-, y en el caso de las mujeres la reducción ha alcanzado el 46% -en las cárceles españolas están recluidas actualmente mil extranjeras menos que hace ocho años-.

Respecto a la población reclusa total -tanto españoles como extranjeros-, en estos momentos el 93% son hombres y el 7% mujeres. De los 58.814 presos que había en las cárceles españolas el pasado diciembre, 54.449 eran hombres -15.312 de ellos eran extranjeros- y 4.365 mujeres -de las que 1.237 eran extranjeras-.

Andalucía, al ser la región con mayor red penitenciaria, es también la que concentra más población reclusa: 12.677 presos al acabar 2017. Le sigue Cataluña, con algo más de 8.000 reclusos; la Comunidad de Madrid, con más de 7.500; la Comunidad Valenciana, con unos 6.600 presos; y Castilla y León, con alrededor de 4.000 reclusos.