ANTIDISTURBIOS DE LA GUARDIA CIVIL

«Nos tiran botellas y papeletas a la cara, pero no entramos al trapo»

Independentistas amenazan a los hoteles donde se alojan los GRS de la Guardia Civil

MadridActualizado:

Veintidós pelotones del GRS (Grupos de Reserva y Seguridad), los antidusturbios de la Guardia Civil, trasladados a Cataluña, llevan días soportando todo tipo de provocaciones de los manifestantes independentistas. Son unos 440 agentes que se unen a los alrededor de los 150 que conforman el grupo permanente de Barcelona.

Están perfectamente preparados para el «control de masas», pero no han podido actuar para respetar las competencias de los Mossos d´Esquadra, exclusivas en el ámbito de la seguridad en las calles. Hasta la fecha se han limitado a acompañar a los agentes de Policía Judicial en los registros de la operación Anubis, la que ha desmontado -por orden judicial, lógicamente- la infraestructura del referéndum ilegal del 1-O.

«En los dispositivos hemos aguantado todo tipo de provocaciones y burlas, para eso estamos», relata a ABC un miembro de los GRS. «Pero nos han tirado papeletas a la cara y hasta botellas. No hemos entrado al trapo ni cuando ha habido contacto». Denuncia que han tenido que soportar cómo los Mossos d´Esquadra tardaban horas en sacar a los diez guardias que se tuvieron que guarecer en la Consejería de Economía, donde se produjeron las detenciones, cercados por miles de manifestantes.

Los agentes veían con impotencia desde las ventanas cómo destrozaban tres vehículos de la Guardia Civil. Las fuentes consultadas por ABC cargan contra la «pasividad de los Mossos», que tenían que haber impedido esos sucesos. «Uno pone una pegatina en el coche y ve que no pasa nada; otro ata una bandera y ve que no pasa nada; el siguiente se sube en el capó y ve que no pasa nada... y así terminan saltando diez personas encima de un coche de la Guardia Civil».

«Defensas»

Los guardias que estaban en las puertas de la Consejería tuvieron que ser retirados por su seguridad. No llevaban «defensas» (las porras) ni casco porque, en teoría, para las tareas que necesitan de esos materiales estaban los Mossos.

Mientras, en el puerto de Barcelona había un retén de 200 miembros de los GRS que estarían «encantados de que nos mandaran a sacar de allí a nuestros compañeros, que estaban soportando vejaciones». «Los Mossos d´Esquadra actúan con mucha pasividad, nos ayudan poco o nada. La competencia es suya, pero la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad prevé que si hay dejación de funciones actuemos nostros», añade un agente.

Otro guardia civil describe a ABC cómo patrullas de los Mossos acuden a carpas donde se reparte la propaganda de la consulta ilegal pero no cumplen con las órdenes de la Fiscalía y el juez: «Los independentistas hacen como que recogen, pero los mossos ni los identifican ni intervienen el material. Se van y allí sigue el quiosco montado». La mayor parte de los antidisturbios de la Guardia Civil trasladados a Cataluña están alojados en hoteles. Aunque en la calle los miran mal, el trato que reciben por parte del personal del establecimiento está siendo «estupendo». Quizá por eso los hoteles «están recibiendo llamadas anónimas y correos electrónicos para que nos echen, amenazándolos y llamándoles españoles en tono despectivo», cuenta un guardia. Los que están alojados en los barcos se quejan de que los camarotes «parecen cochiqueras, son muy pequeños».

Del hotel o el barco se trasladan a la Comandancia, el cuartel u otra depedencia de la Guardia Civil «a esperar órdenes».