Un testigo amigo de los acusados reconoce la agresión a los guardias civiles en Alsasua

«Pasaba gente corriendo, le propinaban un golpe y se iban», ha narrado Paulette, que ha reconocido presiones de los padres de un preso para que testifique

MadridActualizado:

Jugador del equipo de fútbol de Alsasua, amigo de tres acusados y de la novia del teniente agredido, el testigo Paulette, propuesto por los supuestos agresores, ha cambiado el paso del juicio. Paulette, que estuvo en el bar Koxka hasta las cinco y media de la madrugada trágica, ha reconocido la agresión a los dos guardias civiles y sus parejas, algo que muchos presentes en el bar han asegurado que no vieron. «Pasaba gente corriendo, le propinaban un golpe y se iban», ha relatado el testigo, sobre la paliza que recibió el teniente de la guardia civil Óscar en la salida del local. Su declaración ha sido propuesta precisamente por la defensa de Oihan Arnanz, el acusado al que piden 62,5 años de prisión.

En un interrogatorio que ha trastocado el cierre de filas entre las defensas, Paulette ha explicado que él trató de proteger a María José, la novia del teniente al que rompieron el tobillo, de la que es amigo. «Ella quería proteger al teniente, y yo le protegí a ella», ha manifestado el testigo, que ha ido aportando más detalles a medida que las acusaciones iban tirando del hilo de sus palabras. El letrado de las dos parejas de los agentes, Jaime Zuza, ha sabido ahondar en lo que Paulette vio aquella noche y exprimir lo que puede aportar a la vista. La Audiencia Nacional enjuicia a ocho jóvenes de Alsasua por la paliza, acusados de delitos de lesiones y amenazas terroristas. Según la Fiscalía, el objetivo era atemorizar al colectivo policial, dentro de una campaña de la izquierda abertzale para generar un clima de miedo y aislamiento.

Aun así, el testigo ha asegurado que no puede reconocer a ningún agresor. «Estábamos en actitud de fiesta, habíamos bebido y estaba oscuro», se ha excusado el testigo, de origen ecuatoriano. Ha añadido además que la gente que golpeaba al teniente cuando estaba en el suelo, fuera, iba tapada y encapuchada. En ese momento, intentó que la gente no agrediese al teniente tendido, al que le dolía la pierna. «Mari José estaba muy nerviosa, se apoyó en la pared y estaba sentada. Abrazó al teniente para protegerle y que no le pegaran más. Le dije que se calmara, que el teniente había pedido socorro y ya venían a ayudar», ha dicho.

Aunque considera que no era premeditado, Paulette ha admitido que su sensación es que los agresores «iban a por ellos», en relación a los guardias civiles y sus parejas. También ha aprovechado para denunciar que algunos de los acusados no deberían estar sentados en el banquillo y ha citado a Jon Ander Cob, uno de sus amigos. Solo ha ubicado en el local a Oihan Arnanz y a Julen Goicoechea, quien era compañero en el equipo de fútbol del pueblo y con quien estuvo en una cena antes de acudir al Koxka. También ha dejado claro que, más allá del teniente, no vio a nadie más lesionado y que vio a gente grabando con el móvil.

Paulette también ha relatado lo que sucedió dentro del bar. «Empezó a haber empujones, contra Mari José el teniente, el sargento y la novia del sargento. Les sacaron a empujones del bar. Cubrí a Mari José por la espalda e intenté sacarla», ha explicado, aunque no recuerda si hubo puñetazos y patadas. «Pasó muy rápido», ha asegurado en varias ocasiones el testigo, que ha reconocido que ha hablado con el hermano de María José, su amiga, a la que no ve desde el ataque y a quien envió un mensaje al día siguiente. Aquella noche le apetecía estar con ella: hacía tiempo que no se veían y le sorprendió gratamente encontrarse con ella. También ha declarado que Oihan, a quien atribuyen los golpes más violentos, sabe artes marciales y que los padres de este acusado le han insistido para que testifique, hasta sentirse «un poco presionado».

Otros testigos propuestos por las defensas, gente que se encontraba aquella noche en el Koxka, han asegurado que no presenciaron ninguna agresión. «En ningún momento vi ninguna agresión ni nada por el estilo. Me quedé en el local tranquilamente», ha asegurado uno de ellos. Otro, Gorka Martínez Solis, ha calificado lo que presenció de «rebullón», en alusión a la discusión que precipitó la brutal agresión.