El pantano Susqueda - OCM / Vídeo: Magentí llegó a Susqueda 32 minutos antes que Marc y Paula

El doble crimen del pantano de Susqueda: «Tengo miedo de que me pase como a la otra»

La mujer del presunto asesino confesó su temor por negarse a ciertos actos sexuales

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Jordi Magentí, en prisión desde el 1 de marzo por el asesinato de Marc Hernández y Paula Mas en el pantano de Susqueda (Gerona), no ama a las mujeres. A su primera esposa la asesinó en Anglés en 1997 de cuatro disparos de escopeta. La segunda -a la que utilizó como coartada al día siguiente de los crímenes- le tenía miedo, según recoge el sumario del caso. En él aparece también que supuestamente agredió y violó a una trabajadora de la fundación Drissa, especializada en la reinserción de personas con problemas mentales, con la que mantuvo una relación. Ella nunca lo denunció.

Los Mossos d’Esquadra peinaron el entorno del sospechoso durante los registros de los días 25 y 26 de febrero y recabaron información relevante sobre la vida de pareja que Magentí tenía con su actual mujer: la colombiana Nancy Londoño, a la que compró un billete de avión para que regresara a su país cinco días después del crimen. Se casaron en 2012 y vivieron en Anglès los últimos dos años. Los agentes elaboraron un informe con los datos que les proporcionaron personas cercanas, cotejados después.

«Socorro, ayúdame»

Nancy Londoño estaba angustiada el 15 de junio, dos meses antes del crimen. Le confesó a Carme Devesa que tenía problemas con su marido. Él la dejaba sola durante muchas horas cuidando a su tío Gaspart Gamell, un anciano del que se había hecho cargo y lo había convertido en su medio de vida (además de la pensión de incapacidad que cobra de casi mil euros). Esta mujer explicó a los agentes que un día de ese mes recibió una serie de mensajes por parte de Nancy acompañados de fotografías en los que escribió «SOS» y «SOCORRO AYÚDAME». Carme, alarmada, la llamó de inmediato pero la respuesta de Nancy fue que ella no le había enviado nada. A su amiga le resultó incomprensible.

No fue a la única a la que confió su preocupación y su temor. A Carme Gamell, hija del tío al que cuidaba su marido, le reiteró que su marido siempre la dejaba sola y que se negaba a hacer cualquier actividad con ella. Le explicó la extraña actitud de Magentí. Cuando vivieron en Colombia, se empeñó en conocer a la anterior pareja de ella y, ya en Anglès, la obligó a acompañarlo por las calles en busca de un hombre que, según él, había tenido una relación con su primera esposa a la que él mató.

«Tengo miedo, tengo miedo de que me pase como a la otra», llegó a confesarle a esta prima de su pareja en referencia al asesinato de la primera mujer de Magentí. Le contó que la obligaba a realizar determinados actos sexuales a los que ella no accedía pero eso acababa en fuertes discusiones. Carme, ante esos celos enfermizos, le recomendó a Nancy que se fuera a su país, pero ella tenía miedo a su reacción si se lo pedía. Tras los crímenes, él mismo le compró el billete. «El Jordi quiere que me vaya y me ha comprado un billete», le contó.

¿Por qué hizo Nancy esas llamadas de auxilio en junio? Los investigadores constataron en base a las tarificaciones del teléfono de la mujer que los testimonios recogidos se ajustaban a los datos de telefonía. Así el 14 de junio se producen 12 comunicaciones desde el móvil de Nancy a diversos números, entre ellos el de Devesa, así como el envío de mensajes de manera conjunta a ese móvil y a dos de Colombia. El último SMS enviado fue al teléfono de emergencias 112.

¿Por qué cambió de actitud Magentí y dejó marchar a su mujer en solitario a Colombia? La pariente declaró que el cambio se produjo a finales de agosto. La fecha coincide con el doble homicidio y la búsqueda tanto de las víctimas como del coche y el kayak por los servicios de emergencia en el pantano. Al día siguiente del crimen y, por primera vez desde que vivían en España, Magentí llevó a su mujer a Susqueda, aunque la dejó sola dos horas.

Billete de avión

La Policía catalana considera que el cambio de actitud se produce a raíz del hallazgo del Opel Zafira en el que Marc y Paula habían llegado al pantano. El coche fue encontrado en la playa de Can Gelada el 28 de agosto. Al día siguiente, según el extracto bancario de la cuenta de Magentí, este compró un billete de avión para que Nancy se marchara.

Según los Mossos, Magentí no acompañó a su mujer «como habría sido lo normal especialmente dada su actitud celosa»: esperaba poder vender la marihuana de la plantación que controlaba y gestionaba junto a su hijo.

Tal y como consta en las conversaciones, Magentí financió o aportó capital para poner en marcha la plantación y esperaba recuperar la inversión y obtener beneficios del tráfico de drogas.

Los agentes le especifican al juez que el momento idóneo para recoger la marihuana es a partir de septiembre; por eso tenía que esperar en España hasta el fin de la recolección.