Ignacio González, a su salida de la cárcel de Soto del Real
Ignacio González, a su salida de la cárcel de Soto del Real - EFE

«Tengo claustrofobia»: Ignacio González tuvo una crisis de ansiedad su primera noche en el calabozo

Tras todo un dia de registros, en los que se les intervinieron 16 telefonos móviles, tuvo que ser llevado de madrugada a un centro de salud de Tres Cantos

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La intrahistoria de la operación Lezo revela la angustia vivida por el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González a raíz de su detención a primera hora de la mañana del pasado 19 de abril. La madrugada del día 20, durante la primera noche que pasaba en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos, en Madrid, el considerado por la investigación como jefe de la trama corrupta sufrió un ataque de ansiedad y tuvo que ser trasladado a un centro de salud de esa localidad.

González había sido detenido sobre las nueve de la mañana por agentes de la UCO. Desde ese momento tuvo que asistir, por este orden, al registro de su automóvil, al de su vivienda y al de su despacho profesional, en la calle de Alcalá, diligencias que se prolongaron a lo largo de todo el día.

Poco antes de la una y media de la madrugada del día 20 González comunicó a los guardias civiles de servicio en los calabozos que se encontraba indispuesto y dio muestras de nerviosismo. Tras hablar con él, se tomó la decisión de trasladarlo a un centro de salud para que fuera sometido a un examen médico, lo que se produjo a la 1:35 horas.

Diez minutos después el arrestado llegaba al centro médico, donde explicó al médico de guardia que tenía claustrofobia. Por sus síntomas el facultativo diagnosticó que se trataba de una crisis de ansiedad, lógica por otra parte por la situación de enorme tensión que vivía desde hacía ya bastantes horas.

Al no apreciársele ningún otro síntoma se le recetaron tranquilizantes -tres al día- a la espera de su evolución y posteriormente se le devolvió a la Comandancia de Madrid porque no era necesario su internamiento. En el sumario no se da cuenta de que el expresidente de la Comunidad de Madrid, que la semana pasada salió deprisión tras depositar 400.000 euros de fianza, haya sufrido otros episodios similares.

Dieciséis teléfonos móviles

En cuanto a los registros, lo que más llama la atención es el número de teléfonos móviles que tenía la familia. Además de los dos que se le confiscaron en su automóvil en el momento del arresto, en la zona del vestidor utilizado por el matrimonio y en la primera planta del inmueble se encontraron otros catorce terminales. Todos ellos fueron intervenidos, al igual que el de su mujer, Lourdes Cavero, investigada también en esta causa.

Asimismo, fueron confiscadas varias «tablets» y un buen número de dispositivos electrónicos de almacenamiento de información, así como abundante documentación en soporte papel. En el registro de la vivienda, que se prolongó hasta las seis y media de la tarde, se emplearon perros especializados en la detección de billetes que no encontraron cantidad de dinero alguna.

El registro de la vivienda, de tres plantas -la última de ellas un ático donde González tenía su despacho- tuvo unos testigos de excepción: el personal de servicio del matrimonio.