Curri Valenzuela - CHISPAS

Soraya pierde poder

Curri Valenzuela
MadridActualizado:

Soraya Sáenz de Santamaría ha perdido poder y esta no es una apreciación subjetiva. El poder de un ministro, en su caso titular de la cartera de Presidencia además de ser vicepresidenta única del Gobierno, se mide por lo que el BOE determina, en decreto firmado por el Rey, sobre cuáles son sus responsabilidades. Y las de la «vice» han quedado recortadas por una decisión tomada por el último Consejo de Ministros antes de que el Ejecutivo se marchara de vacaciones, que ha pasado bastante inadvertida.

Según publicó el Boletín Oficial del Estado al día siguiente, 29 de julio, Soraya ha perdido totalmente las competencias en Comunicación. La secretaria de Estado de este ramo, Carmen Martínez Castro, ya no depende orgánicamente del Ministerio de la Presidencia, que ella ostenta, sino que lo hace directamente del presidente del Gobierno. Y otros asuntos que también eran competencia de la Subsecretaría, como todo lo relacionado con la seguridad de Mariano Rajoy, pasan a las manos de Jorge Moragas, el jefe de Gabinete del presidente, que sale también reforzado.

Tanto Moragas como Martínez Castro han asumido nuevas competencias. El jefe de Gabinete es, desde ahora, responsable de dos nuevos departamentos creados en su oficina: uno de Asuntos Internacionales y otro de Asuntos Europeos y G-20. A través de ellos va a seguir coordinando, como ya lo hacía en los últimos meses, la agenda internacional del presidente con el Ministerio de Asuntos Exteriores. El actual, Alfonso Dastis, que ya trabajó en Moncloa a las órdenes de José María Aznar, tiene con Moragas una relación muy fluída, nada que ver con la complicada relación que fue habitual de su antecesor, José Manuel García Margallo, con el hombre que controla la agenda de Rajoy.

Sáenz de Santamaría ya perdió en buena medida las competencias sobre la Comunicación del Gobierno cuando Rajoy nombró su segundo Gabinete el pasado mes de noviembre, aunque para compensarla se le dieron las competencias sobre las Administraciones Territoriales y con ello el encargo de ocuparse del asunto catalán donde -esto ya es subjetivo- se ha dejado la piel sin cosechar la menor traza de crédito político.

A partir de noviembre se quedó sin ser portavoz, cargo que recayó en el también ministro, de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. Pero hasta ahora la oficina de Carmen Martínez Castro dependía orgánicamente de la ministra de Presidencia. Ya no. Y tampoco pasa a manos del portavoz del Gobierno. La secretaria de Estado de Comunicación no tiene más jefe que Rajoy y además dobla, de una a dos, las direcciones generales que dependen de ella. Los descontentos con la política de comunicación del Gobierno ya saben a quién señalar.

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