España

El secesionismo amenaza con tomar la calle tras la Diada

Puigdemont alienta a la ciudadanía para que acosen a los alcaldes que no colaboren el 1-O

La Diada del año pasado
La Diada del año pasado - INES BAUCELLS
DANIEL TERCERO Barcelona - Actualizado: Guardado en: España

Este lunes se celebra la Diada de Cataluña más caliente de los últimos años. Oficialmente es la fiesta autonómica de los catalanes, pero la reivindicación independentista copa prácticamente todos los actos, institucionales incluidos, desde hace más de un lustro. Un ejemplo de esto fue el discurso oficial pronunciado ayer por Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, con motivo de la Diada, y en el que reiteró que el 1 de octubre habrá urnas en Cataluña para votar en un referéndum de secesión y negó legalidad al Tribunal Constitucional (TC).

La Diada de 2017, además, tiene un doble factor a tener en cuenta: está a 20 días de esta consulta suspendida por el TC y podría ser el punto de partida de un movimiento callejero, con brotes de violencia de baja intensidad, instalado en las calles de Cataluña de forma permanente. Un aperitivo de lo que puede suceder durante los próximos días se vivió este fin de semana en Valls (Tarragona), cuando un centenar de personas acosó a la decena de agentes de la Guardia Civil -y a algunos periodistas- que registraban una empresa editora por colaborar con la convocatoria del 1-O.

También estos días se han visto concentraciones, convocadas por la CUP, frente a los edificios consistoriales de Cataluña en aquellas localidades en las que sus alcaldes han anunciado que, cumpliendo la ley y de acuerdo con la democracia, no cederán locales a la Generalitat para el 1-O. De hecho, incluso Puigdemont alentó a los ciudadanos a salir a la calle y presionar cara a cara a aquellos alcaldes que no piensan ceder a la presión de la Generalitat. «Mírame a los ojos y dime: ¿me dejarás votar o impedirás que vote?», señaló en un acto de la ANC.

En el mismo sentido, Marta Rovira, número dos de ERC y portavoz de JpS en el Parlamento autonómico, advirtió hace solo unos días: «Si el Estado o sus instrumentos atacan de forma directa los elementos esenciales del referéndum, como las urnas, entonces, habrá que reaccionar. En esta reacción deberán estar las instituciones, pero también los ciudadanos». La tensión es máxima y lo sucedido la semana pasada en la Cámara autonómica no es más que el reflejo del empuje del movimiento secesionista que tiene tomadas las instituciones. Hace solo dos años, Puigdemont era el presidente de la AMI y Forcadell era la presidenta de la ANC, dos de las tres grandes asociaciones que lideran el desafío al Estado de Derecho.

Anoche, las antorchas se pasearon por el Fosar de las Moreras de Barcelona, lugar donde los independentistas consideran que se enterraron los muertos de la batalla de 1714, pese a que no hay evidencias científicas. Hoy, por la mañana, se lleva a cabo la ofrenda foral al monumento a Rafael Casanova, acto del que Cs y PP fueron «expulsados» hace años, al PSC se le insulta y nada bueno se augura para ICV, tras la intervención de Joan Coscubiela la semana pasada.

Por la tarde, doble oferta de Diada callejera. A partir de las 17.00 horas miles de independentistas tomarán las calles del centro Barcelona reivindicando la independencia de Cataluña. Después, por la noche, la CUP y su entorno se manifestarán con la tradicional «final de fiesta» quemando las banderas de España y Francia.

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