Manuel Marín - ANÁLISIS

Sánchez tiene su mérito

Empieza a abrirse paso la tesis de que Iglesias está muy confiado y que Sánchez recuperará crédito

MadridActualizado:

Hay algo que el PSOE está haciendo con acierto en este inicio de la precampaña. La división interna en el socialismo y la percepción generalizada de que Pedro Sánchez es solo un candidato de provisional o de transición hacia otro liderazgo está generando un exceso de confianza en Podemos tras la absorción de Izquierda Unida.

A menudo, las urnas no expresan lo que las encuestas pronostican. Hoy la tendencia del PSOE es descendente frente a la euforia instalada en dos partidos que, por separado, habrían perdido muchos escaños. Sin embargo, en una carrera de fondo conviene no desfondarse en los primeros metros.

Unidos Podemos no es un partido político con unidad de criterio ni programa, sino una burda coalición de intereses basada en rentabilizar votos y escaños para desmembrar al PSOE. Sin quererlo, es muy probable que el 26-J consigan victimizar al PSOE y, de paso, rehabilitar al bipartidismo tradicional.

El PSOE ha iniciado la precampaña envuelto tratando de maquillar el auténtico debate abierto: la sucesión de Pedro Sánchez, porque gran parte de sus dirigentes dan por hecho el “sorpasso”, de modo que Pablo Iglesias será el segundo líder más votado y los socialistas serán tercera fuerza política.

Sin embargo, empieza a abrirse paso la tesis de que Iglesias está muy confiado y que durante los 40 días que restan hasta la campaña Sánchez recuperará crédito. Las celebraciones del 15-M, el primer hito que Unidos Podemos quería capitalizar en el camino hacia las urnas, han resultado un fiasco.

Hay temor a la abstención o a que, el voto útil entre la izquierda termine beneficiando a Sánchez. Presentar al PSOE como un proyecto caduco en España, después de haber sobreactuado como lo ha hecho Iglesias durante cuatro meses sin presentar un proyecto real de poder ni una estructura creíble de izquierda regeneradora, se convertirá pronto en un error de Podemos.

Regirse por los números previos al 20-D y sumar los votos de Podemos e IU para hacer un nuevo cálculo de escaños es irreal y absurdo. Nadie maneja un criterio unívoco sobre el porcentaje de abstención del 26-J.

Por eso, actuar sin precipitarse, resucitar a “vieja guardia” con aparente solvencia y dejar a Iglesias llevar la iniciativa hasta la fase definitiva de la campaña puede ser un acierto. Albert Rivera inició la senda hacia el 20-D demasiado pronto y se desfondó.

El PSOE está aprendiendo algo de Mariano Rajoy. ¡Quién lo iba a decir! Esperar con paciencia los errores de los contrarios cuando tú has perdido la iniciativa puede convertirse en una virtud. El triunfalismo preventivo es el mayor error de los soberbios. Y estos, hoy, están a la izquierda del PSOE. Sánchez tiene su mérito.

MANUEL MARÍN