El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este viernes en La Moncloa
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este viernes en La Moncloa - EP

Sánchez se ofrece al independentismo para gobernar y Rajoy se atrinchera

La Moncloa considera que el acuerdo que pide Sánchez para ganar la moción es totalmente «inviable», una «locura» que dañaría la recuperación económica

La idea de Sánchez es un Gobierno que convoque elecciones «cuanto antes», pero sin concretar la fecha, algo que distancia a Cs, que reclama ir a las urnas de inmediato

MadridActualizado:

Tan solo dos días después de que el Gobierno lograse sacar adelante su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para este año. Y después de que días atrás Mariano Rajoy y Pedro Sánchez reforzasen su vínculo para responder al desafío independentista, la legislatura saltó por los aires.

A primera hora de la mañana el PSOE cumplía su advertencia y registraba en el Congreso de los Diputados una moción de censura. Lo hacía antes incluso de iniciar la reunión de la Ejecutiva federal, que se demostró un mero trámite. El órgano aprobó en pleno la propuesta de Sánchez, decidida en la víspera tras conocer la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel.

Sánchez compareció en Ferraz para leer una declaración institucional, solo se aceptaron dos preguntas de la prensa, en las que justificó la moción de censura para «recuperar la normalidad» y abandonar «la novela negra en que ha sumido el PP a la política española». Hasta ahora Sánchez siempre había circunscrito esta posibilidad a alcanzar un acuerdo con Ciudadanos y Podemos. Preguntado específicamente por si aceptaría los apoyos de los independentistas catalanes, Sánchez no renunció a nada: «Me dirijo a los 350 diputados para que todos saquemos a España del lodazal de la corrupción en la que la ha metido el presidente del Gobierno y el PP».

La unidad de España

En Ferraz se asegura que no se buscará ni negociará ese apoyo, pero se aceptarán los votos de todos los que le quieran apoyar. Sánchez comunicó al jefe del Estado su decisión y empezará en breve a contactar con el resto de grupos. Y aunque no renuncia a esos apoyos, garantizó que su Gobierno «defenderá la Constitución, la soberanía nacional y la integridad territorial».

Sánchez vino a proponer un Gobierno de transición, que sería solo integrado por miembros del PSOE, porque se comprometió a «convocar elecciones cuanto antes». Pero sin determinar la fecha, y mencionando antes que su hoja de ruta se centrará en «recuperar la normalidad, atender a las urgencias sociales y abordar tareas de regeneración». También quiso lanzar un mensaje a Europa garantizando que se plantea «cumplir los compromisos comunitarios».

La falta de concreción respecto a cuándo serían esos comicios llevó a Ciudadanos a anunciar que no apoyaría esa moción. La prioridad de Albert Rivera era que Mariano Rajoy convocase elecciones. Pero registrada la moción eso ya no es posible, por lo que anunció que si Rajoy no dimitía apoyaría la moción de censura «siempre que sea para convocar elecciones». El hecho de cuánto está dispuesto Sánchez a acortar su mandato y Rivera a alargarlo aparece como el principal elemento de negociación.

Pero Sánchez tiene otras vías abiertas. Con el apoyo garantizado de Unidos Podemos, la moción prosperaría si la apoya el PDECat, ERC y el PNV, que ya han mostrado una disposición favorable a hablar.

En La Moncloa y en la sede del PP nacional los nervios empezaron a notarse ya el jueves por la noche. «Ya estamos acostumbrados a estas juergas», comentaron fuentes próximas a Rajoy con resignación. Desde el Gobierno se alertó de que una moción de censura perjudicaría la recuperación económica. La «estabilidad» de España, de la que tanto había presumido Rajoy solo unas horas antes tras aprobar los «mejores Presupuestos de los últimos años», de pronto pendía de un hilo.

El peso de la corrupción

Los populares tardaron en reaccionar y hasta las 13.15 no compareció su coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, para arremeter contra elPSOE de Sánchez. En la Moncloa, Rajoy presidía un Consejo de Ministros «tocado» tras pasar de la euforia presupuestaria al desaliento que sigue produciendo en el PP la losa de la corrupción.

Rajoy anunció su comparecencia con doce minutos de antelación. El presidente escenificó su enfrentamiento total con Sánchez, su socio más fiable en la aplicación del 155 en Cataluña. Su decisión es esperar a que se celebre el debate de la moción de censura y «que cada cual se retrate ante los ciudadanos». En La Moncloa no se atreven a apostar nada a que la moción pueda fracasar.

El presidente mostró su preocupación por el impacto que pueda tener este movimiento de Sánchez en la economía y alertó de los efectos inmediatos en la Bolsa y en la prima de riesgo. Pero también le inquieta la imagen en el exterior. No perderá ni un minuto en preparar su «defensa» en la moción. De entrada, ha suspendido su viaje a Kiev, donde iba a asistir hoy a la final de la Liga de Campeones. En La Moncloa hay quien se decanta por una moción lo más rápida posible.