España

Sánchez hace sonar las alarmas en Bruselas y debilita a la socialdemocracia europea

«La abstención es una postura cobarde. El tratado no tiene zona gris donde esconderse», advierten los críticos con el viraje del PSOE sobre el CETA

El comisario europeo Moscovici con Sánchez, ayer en Madrid - ABC

Visto desde Bruselas, el bandazo de Pedro Sanchez sobre el acuerdo comercial UE-Canadá ha vuelto a situar al PSOE en su suelo político. A la misma altura que cuando el ahora reelegido secretario general se negó a cumplir el pacto de legislatura con el PP europeo y rompió la disciplina de voto de los socialistas para pedir a sus eurodiputados españoles que votasen en contra de la investidura de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión. Fue en 2014 y, como ahora, Sánchez venía de ganar las primarias socialistas y forzó una fractura de voto en la familia socialdemócrata europea.

El giro brusco que Sánchez ha impuesto en torno al Tratado de Comercio de la Unión Europea con Canadá (CETA, según sus siglas en inglés) como estrategia de aproximación a Podemos le obligó a cambiar su agenda europea. La entrevista con el comisario de Economía, Pierre Moscovici, fue anulada primero porque Sanchez viajaría a Bruselas y participaría en la reunión de líderes socialistas que precede a la cumbre. Pero dado que el secretario general del PSOE decidió a última hora no viajar a Bruselas para no tener que dar explicaciones sobre su anuncio por sorpresa, el comisario aceptó reunirse con él en Madrid. Y no no fue para felicitarlo, sino para decirle claramente que es un error.

Moscovici, que es socialista francés y sabe de primera mano cómo se ha llegado a hundir al 6% de votos el socialismo galo por competir con los populistas, le dijo a Sanchez que ser de izquierdas no es ir contra la globalización. Y le señaló que la UE apuesta por ese modelo de relaciones comerciales, con un pacto como el CETA. «Es el acuerdo comercial mas progresista que se ha firmado» jamás en la UE con cualquier otro país y que «protege el medio ambiente, la sanidad respeta nuestra diversiddad cultural y preserva nuestra agricultura», le aseguró.

La justificación del giro

Sánchez confirmó ante el comisario europeo que el PSOE se abstendrá en la ratificación del acuerdo comercial el próximo jueves en el Congreso, materializando su viraje político en apenas unas horas, las que pasaron desde que su grupo votó sí en la Comisión de Exteriores hasta que la nueva presidenta del partido, Cristina Narbona, anunció por Twitter que no lo refrendarían en el Pleno. «En 1.600 páginas del Tratado, sólo hay 4 sobre nuestros derechos medioambientales. Tenemos diferencias en el modo de resolución de disputas, en el desequilibrio en la protección de los derechos laborales frente a los inversores y en la ausencia de penalizaciones en la violación al Tratado», razonó Sánchez a través de un comunicado.

El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, recordó al término de su intervención ante los jefes de Estado y de Gobierno que la Eurocámara ya se ha pronunciado a favor de la ratificación del CETA, con los votos de los socialistas españoles, y que sería contradictorio y «un error» que España la bloquease con un voto negativo en su Parlamento, teniendo en cuenta que se trata «de un tratado que es bueno para las pymes, que podrán exportar más facilmente a un mercado tan importante como el canadiense».

Normalmente, los tratados comerciales son ratificados solo por el Parlamento Europeo, ya que el comercio exterior es competencia comunitaria. Pero este es un tratado que afecta también a las inversiones, que son competencia nacional, por lo que se consideró que tiene carácter «mixto», lo que significa que ha de ser ratificado también por todos los países miembros. El único país donde ha habido dificultades significativas fue Bélgica, porque a su vez ha transferido las competencias en comercio exterior a las regiones y fueron también los socialistas de la región de Valonia los que estuvieron a punto de bloquear la ratificación del país. El socialismo francés también votó dividido en la Eurocámara por estar inmerso en su proceso de primarias.

Malestar en el socialismo

La decisión de Sanchez puede hacer mucho daño al grupo socialista europeo, porque reintroduce un debate que ya estaba archivado y que provoca grandes divisiones. En la elaboración del CETA y en su defensa han participado muchos eurodiputados socialistas, españoles incluidos. El problema añadido es que ahora ya no está en el Parlamento el líder histórico de los socialistas, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, que era capaz de poner orden en el grupo, sino que lo gestiona el italiano Gianni Pittella, sin la misma categoría política. Y anticipa el declive de la influencia de los socialdemócratatas en la política europea.

El bandazo de Sánchez mantuvo ayer desorientados a los diputados socialistas, sin saber qué votarían hasta que el secretario general se decantó por la «abstención motivada» tras reunirse con Moscovici. «Llevamos siete años negociando este acuerdo. Lo hemos defendido a conciencia. La abstención es una postura cobarde. El tratado no tiene zona gris donde esconderse», denunció ayer a ABC un destacado miembro del grupo socialista, donde temen la fractura de voto. Los críticos denuncian el afán de Sánchez por disputarle el espacio político a Podemos abandonando la posición de la socialdemocracia europea. «¿Y en esto no van a consultar a los militantes?», se preguntó otro diputado.

PP y Ciudadanos criticaron duramente el viraje del PSOE de Sánchez, aplaudido solo por Podemos. El acuerdo del CETA será aprobado el jueves en el Congreso con el voto favorable de populares, Cs, PNV y PdeCat.

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