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39º Congreso Federal del PSOE

Sánchez busca el voto perdido en Podemos para volver a «ganar» al PP

El secretario general reivindica el 15-M y plantea una alianza a Podemos y Ciudadanos para «desmantelar» en el Congreso la acción legislativa del PP

MadridActualizado:

El nuevo PSOE ya está aquí. El 39º Congreso de los socialistas españoles se clausuró ayer con la entronación de Pedro Sánchez como nuevo secretario general. Un PSOE que pone fin a una etapa en la que la formación se edificaba sobre un modelo de partido basado en la democracia representativa y en el reparto de cuotas de poder entre el secretario general y los diferentes líderes territoriales. Está por desarrollarse una etapa y un modo de gestión marcado por un liderazgo fuerte que se rodea de fieles y que abre la puerta a una mayor participación de la militancia como forma de sortear o restar poder a los órganos representativos.

El PSOE cambia hacia dentro en una especie de examen de conciencia con el ánimo de cambiar también hacia fuera. Y el proyecto político que Sánchez pretende desarrollar desde hoy se basará en un aumento de la tensión con el PP. Mariano Rajoy es por tanto su adversario político. «Nosotros solamente competimos contra el Partido Popular», dijo ayer Sánchez durante el discurso que clausuró el cónclave socialista.

Un silencio incómodo

Lo hizo en el pabellón 3 de Ifema, en el mismo lugar en el que el 26 de marzo Susana Díaz hacía su puesta de largo como candidata a las primarias. No estuvo ayer la presidenta andaluza, excusada por un viaje institucional a París, y otros presidentes autonómicos, como Emiliano García Page, presenciaron el acto de forma discreta, sin ocupar un espacio en las primeras filas del recinto. Ha sido este el congreso de la resignación de los antaño poderosos barones territoriales y de los dirigentes históricos, que han asistido como convidados de piedra a cómo Sánchez y sus afines han hecho y deshecho a su voluntad, tanto en las comisiones para determinar los dictámenes que dieron lugar al programa marco del partido como en la elaboración de la Ejecutiva y del Comité Federal. La incomodidad se reflejaba en todos ellos. Muchos con la incógnita de si desde Ferraz se alentarán movimientos para arrebatarles el liderazgo de sus federaciones.

Susana Díaz no estuvo ayer presente en el acto de clausura del Congreso Federal excusada por un viaje institucional a París

Sánchez tendrá ahora todo el poder y no ha tenido oposición este fin de semana. Pero el PSOE ni se ha integrado, ni se ha cosido, ni mucho menos se ha unido. Los cerca de mil delegados que por la mañana votaron la propuesta de dirección del secretario general así lo evidenciaron. Cerca de un 30% de ellos votaron en blanco (no se puede votar que no) como manifestación de su descontento. El resultado es que la nueva dirección nace con el nivel más bajo de apoyo (70%) en la historia reciente del PSOE.

Reconquistar espacio

El primer discurso solemne de Sánchez tras su renacimiento político dejó clara esa ambición de consolidar en el imaginario colectivo de la sociedad española al PSOE como líder de la oposición y única alternativa a un Gobierno que «corrompe todo lo que toca».

Sánchez anunció el advenimiento de un «nuevo PSOE» que no es ni más ni menos que «el PSOE que siempre lideró el cambio», y se comprometió a hacerlo «ganando las elecciones». Sus críticos, que no han menguado pero que están oficiosamente de tregua, tomaron nota. El reflejo de las urnas, en las que hasta ahora Sánchez ha proyectado los dos peores resultados de la historia del PSOE, volverá a determinar su destino. Si Rajoy no adelanta las elecciones, esa prueba de fuego serán las elecciones autonómicas y municipales de 2019.

El secretario general se mueve en la paradoja de acercarse a las líneas discursivas y a los referentes de Podemos

Pero para cumplir con ese reto que Sánchez asumió ayer, el de desbancar al PP, hay que cumplir con una misión: reconquistar el espacio político de la izquierda y recuperar los millones de votos que el partido ha perdido desde 2011. Sánchez se mueve así en la paradoja de acercarse a las líneas discursivas y a los referentes de Podemos cuando realmente lo que necesita para hacer crecer al PSOE es arrinconar a Pablo Iglesias y darle la vuelta al cauce de transferencia de voto que lleva fluyendo desde hace tres años desde los socialistas a los populistas.

En una clara escenificación de esta estrategia por achicar el espacio de Podemos, Sánchez quiso dirigirse «a los que se concentraron en la Puerta del Sol un 15 de Mayo hace ahora seis años». Sánchez pretende ahora capitalizar la indignación ciudadana que surgió (no se olvide el detalle) bajo la presidencia del último Gobierno socialista, el de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sánchez diagnostica que pese a la posterior aparición de Podemos y en menor medida de Ciudadanos esos llamamientos de cambio no están satisfechas. Les prometió que «esa demanda de regeneración pronto va a llegar» de la mano del PSOE: «Estamos para representar a los que hace seis años dijeron que nadie les representaba». «Vamos a remangarnos», señaló Sánchez, que aquí sí quiso diferenciarse de Podemos haciendo gala de la experiencia y el bagaje de su partido: «Somos la izquierda de gobierno», comprometiéndose a trabajar «de manera seria, serena y ambiciosa, pero rigurosa».

Sánchez pretende liderar desde ya la oposición al PP en el Congreso de los Diputados

Sánchez volvió a poner encima de la mesa su oferta a Podemos y Ciudadanos para tumbar ya al Gobierno de Mariano Rajoy. Empezó su discurso comprometiéndose a «trabajar sin descanso por una mayoría parlamentaria alternativa que acabe con esta etapa negra de Gobierno». El líder socialista dejó claro que su vía no es ir de la mano de los independentistas: «el cambio depende de tres fuerzas», indicó. Pero Sánchez tiene claro lo imposible de esta oferta, y por eso anticipó que «si continúan los vetos», su estrategia mira ya a posicionarse como única alternativa de cambio en las próximas elecciones y que en ellas les dirá a los electores «que apoyen al único partido que lo puede garantizar, que es el PSOE».

No obstante, pese a lo improbable de esa alianza para derrocar a Rajoy, Sánchez pretende liderar desde ya la oposición al PP en el Congreso de los Diputados. Se mostró «dispuesto a hablar con todas las fuerzas políticas del cambio» para convocarles a un «espacio de coordinación parlamentario con el resto de fuerzas para desmantelar la acción legislativa del PP».

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez reivindicó en su discurso una España «nación de naciones» que reconozca su plurinacionalidad en una reforma federal de la Constitución y se definió como «a favor de España y del catalanismo».

Sánchez pretende armar «una alternativa» frente a «dos visiones excluyentes que se retroalimentan», la del independentismo y su «falso argumento de que el pacto constitucional ha sido un engaño histórico», y la de un PP «neocentralista».