Sánchez y Rivera en su última reunión pública, en junio de 2017
Sánchez y Rivera en su última reunión pública, en junio de 2017 - Ángel de Antonio

Rivera alimenta la división interna en el PSOE y deja tocado el proyecto estrella de Sánchez

Ciudadanos abandonó ayer la comisión para la evaluación del modelo autonómico por la negativa de los socialsitas a que comparecieran históricos de su partido como Alfonso Guerra, José Bono o Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Un acta de las sesiones revela que Cs las pidió desde el principio y el PSOE no las deseaba

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Si la Comisión para la Evaluación y Modernización del Estado Autonómico ya estaba seriamente lastrada por la decisión de no participar en la misma de Unidos Podemos y los partidos nacionalistas, Ciudadanos dejó ayer muy tocado al PSOE al decidir abandonar este órgano, que Pedro Sánchez pretende que sirva de antesala a los trabajos para reformar la Constitución. La relación y la consideración que el PSOE tiene de Albert Rivera está por los suelos. Y no es para menos. Ayer, con un solo movimiento atacó a los socialistas por dos flancos. Primero dejó tocado uno de los proyectos estrella de Sánchez, y por otro hurgó en la herida de la división interna del PSOE.

Y es que el argumento que Ciudadanos utilizó para levantarse de la mesa era el rechazo del PSOE, e implícitamente del PP, a las comparecencias de Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono y Juan José Laborda. La mesa de la comisión, compuesta por tres integrantes del PP y dos del PSOE, tenía frenada estas propuestas desde hace varias semanas. En un acta de la reunión de mesa y portavoces del pasado 7 de febrero a la que ha accedido este periódico consta que José Ignacio Prendes recuerda que espera el pronunciamiento sobre las comparecencias de Guerra, Bono y Rodríguez Ibarra. En aquella reunión Prendes manifestó que «la propuesta se hizo desde el primer día y se viene aplazando», y solicitaba que al menos la de Alfonso Guerra «debería haberse pronunciado ya por respeto institucional».

En ese acta consta también que el representante del PP, Bermúdez de Castro, pide que conste «que su grupo no veta a nadie, y que entiende que el señor Guerra debe comparecer más adelante, antes de que terminen los trabajos de evaluación». En el caso de Bono y Rodríguez Ibarra, solicita quese considere a otros expresidentes autonómicos «para el momento en que se considere que han de comparecer».

Y es a continuación cuando la número dos del PSOE, Adriana Lastra, y portavoz en esta comisión manifiesta que «no resulta necesario que vengan todos los expresidentes y exvicepresidentes» y que en cualquier caso «no lo deben hacer en este momento». Ciudadanos criticaba ayer que esta situación siguió manteniéndose en el tiempo y que la portavoz socialista les dijo que «no querían más ex». Ayer, Lastra defendió que hay más de 200 comparecencias solicitadas y que se ha llamado a la «gente que consideraba que más podía aportar en cada momento». El PP defiende que no se oponía a las comparecencias pero que Ciudadanos no podía pretender modificar la ordenación de los trabajos establecida.

Cruce de reproches

La portavoz en el Congreso, Margarita Robles, defendió que ahora su objetivo es que acudan «todos los presidentes autonómicos» para pasar posteriormente a los expresidentes del Gobierno y cerrar con el actual líder del Ejecutivo. Robles se refirió a Guerra, Bono e Ibarra como «esas personas que por razones que no alcanzo a comprender Cs quiere que vengan aquí». Casi en paralelo a la comparecencia de Margarita Robles, Albert Rivera confirmaba su decisión. «Quiero anunciar que no vamos a seguir en la ‘Comisión Sánchez’ o ‘Comisión de la nación de naciones’». «Es increíble que Sánchez vete a socialistas como Guerra o Bono, que saben lo que es este país. El sectarismo no es el camino para reformar la Constitución», justificó Rivera. «Si el PSOE quiere reformar la Constitucióne estaremos los primeros: sin vetos y con el apoyo de profesionales; para construir un relato partidista y de crisis interna de su partido que no cuenten con nosotros».

Tras estas palabras, Robles acusó a Rivera de moverse siempre por protagonismo, mientras Lastra acusó a Cs de boicotear los trabajos desde el principio y de buscar la «confrontación entre territorios», con lo que pone en práctica «su mejor herencia, la de Aznar y Vox».

En el PSOE el malestar con Rivera es enorme. Interpretan como un intento de Ciudadanos por alimentar la división interna en sus filas el llamar a personalidades críticas con Sánchez y que podrían echar por tierra el modelo plurinacional y su reforma federal de la Constitución. «Solicitan estas comparecencias pero no pidieron la de un expresidente del Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero», recuerdan desde la dirección socialista.