La Reina Letizia durante la inauguración del proyecto de distribución de agua en República Dominicana
La Reina Letizia durante la inauguración del proyecto de distribución de agua en República Dominicana - EFE

La Reina constató cómo 120.000 euros cambian la vida de una aldea

Doña Letizia empezó en República Dominicana su tercer viaje de Cooperación

ENVIADA ESPECIAL A SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA)Actualizado:

Doña Letizia constató ayer cómo la solidaridad española puede cambiar la vida de muchas personas. La Reina lo hizo en una pequeña población de la provincia de Monte Plata (República Dominicana), llamada Nueva Esperanza, donde empezó su tercer viaje de Cooperación Española. Allí comprobó cómo una inversión de solo 120.000 euros bastó para llevar el agua a mil habitantes.

Para ello, la Reina caminó por un paseo de barro, sin enlosar, esquivó un inmenso hormiguero, se resbaló al salir de una humilde casa -no se cayó en el lodo porque la sujetó un fotógrafo-, recibió un montón de bendiciones y se mostró «sencilla y cercana» con sus anfitriones. Entre estos, se encontraban los responsables de Cooperación Española que gestionaron el proyecto, las monjas que pidieron la ayuda para financiarlo y los vecinos del barrio que se benefician cada día de tener agua. Este era solo un ejemplo de las actuaciones relacionadas con el suministro de agua que la Cooperación Española ha realizado en República Dominicana en los últimos quince años por valor de 42 millones de euros.

La Reina llegó al poblado en un todo terreno, acompañada por el secretario de Estado de Cooperación, Fernando García Casas, y fue recibida por el ministro de Economía, Isidoro Santana. También le esperaba la monja Flor de María Galán, de las Hermanas de San Juan Evangelista, que fue quien pidió la subvención. «Es un privilegio que la Reina venga a una comunidad sencilla y pobre», decía. «Es un motivo de alegría, levanta la moral y da importancia a la comunidad. Que Dios bendiga a la Reina por haber aceptado venir aquí». «Se ha mostrado cercana. Le pedimos que viniera sencilla, con ropita y botas, y así ha sido», añadió. Para la visita al poblado, Doña Letizia no se vistió de Cooperante, pero sí lo hizo de una forma relativamente sencilla.

La Reina observó las dos tinajas de 10.000 galones que almacenan el agua y la llave del grifo -con candado- que se abre dos veces al día, de ocho a once de la mañana y de cinco a siete de la tarde. La encargada de abrir y cortar el agua es Marianela, una vecina de Nueva Esperanza a la que Doña Letizia estuvo visitando en su casa. Allí comprobó cómo ahora puede poner la lavadora con el agua que llega del grifo. «La vida nos ha cambiado muchísimo. Antes, teníamos que comprar tanques de agua, a 50 pesos», explicó. Pero la mayoría de los vecinos de esta comunidad no tienen agua en sus casas y tienen que acudir a una de las fuentes públicas para recogerla. Durante la visita, los vecinos pidieron a la Reina nuevas mejoras, como el asfaltado de las calles, y regalaron a Doña Letizia dos muñecas artesanales de recuerdo.