Mariano Rajoy junto a Xavier García Albiol este domingo en Barcelona - INÉS BAUCELLS

Rajoy pide a la «mayoría silenciosa» convertir «su voz en voto» el 21-D

El presidente presume del 155 en Cataluña y llama al vuelco electoral «para que los catalanes no tengan que pagar la factura después de la fractura»

BarcelonaActualizado:

Mariano Rajoy lanzó ayer la campaña del constitucionalismo hacia las elecciones del 21 de diciembre convencido de que el artículo 155, que ha supuesto la destitución del Govern separatista de Carles Puigdemont, es un bálsamo para la mayoría social y económica en Cataluña que permite «devolver la tranquilidad a la vida cotidiana». El presidente del Gobierno regresó a Barcelona por primera vez desde el 15 de septiembre y lo hizo en modo triunfante, con un tono mitinero poco habitual en él, consciente de que la intervención del Estado en las instituciones catalanas, lejos de ser traumática, se ha demostrado eficaz para «poner fin al delirio» separatista y «destensar».

Si aquel día pidió a Carles Puigdemont que no le «obligara» a «llegar» hasta donde «no quería», en alusión al 155, ayer Rajoy defendió sin complejos su intervención en Cataluña. «El 21-D hay elecciones autonómicas dentro de la Constitución y del Estatuto. No se celebrarán en domingo, sino en jueves. Las he convocado yo que soy el presidente del Gobierno de España», enunció un subido Rajoy que salió ovacionado por los suyos.

Pero no se dirigió Rajoy sólo al votante del PP, sino a la «mayoría silenciosa» catalana que en estas semanas de inflamación independentista ha ocupado por primera vez las calles en favor de la convivencia dentro de la Constitución. A esta masa de gente les pidió convertir «su voz en voto» en la cita electoral y, de ese modo, iniciar la reconquista del Estado en una comunidad donde, hasta el 155, casi nunca compareció.

«Queremos el 21-D devolver la tranquilidad a Cataluña. Podremos conseguirlo si la mayoría silenciosa o silenciada convierte su voz en voto», aseguró en un acto en el que presentó a Xavier García Albiol. El candidato del PP a la Generalitat dejó claro que su campaña pasa por reivindicar la gestión de Rajoy: «Quiero agradecerte que hayas aplicado el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, que hayas cesado a Puigdemont, Junqueras y todo su gobierno y que hayas cerrado las embajadas y los chiringuitos repartidos por todo el mundo para dar pesebre a los independentistas», dijo levantando los aplausos del millar de simpatizantes reunidos en un hotel de Barcelona.

Rajoy avisó de que además de la quiebra de la convivencia el proceso separatista ha puesto en juego la recuperación económica en Cataluña y en toda España desatando la inseguridad y la incertidumbre, lo que ha forzado la salida incesante de empresas, el desplome de las ventas, la anulación de reservas turísticas. «Han frenado en seco la pujante recuperación económica que hasta septiembre se vivía aquí», advirtió en un mensaje que sirve también para el sector más moderado de la vieja Convergencia, hoy huérfana.

No tuvo Rajoy ninguna mención expresa para el expresidente Carles Puigdemont, «un huido de la justicia» en Bélgica, como se encargó de recordar la secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, presente junto a Dolors Montserrat, titular de Sanidad, y buena parte de la dirección de Génova. Su alusión genérica fue que España es una democracia de plenas garantías donde «se puede ser incluso independentista», pero estos, recalcó, «también están sometidos a la ley, como lo estamos todos los demás». Hasta ahí todo su aprecio a la masa soberanista que la víspera volvió a las calles para exigir la libertad de los «presos políticos». El candidato Albiol sí les contestó: «Dejen de insultar a Cataluña y a España».

«Reparar los estragos»

El líder del PP llamó a mantener la unidad de acción con PSOE y Ciudadanos ante el reto histórico de ganar al nacionalismo en las urnas. «Es urgente devolver la normalidad a Cataluña, hay que hacerlo cuanto antes para relajar la actual tensión social y económica, para reparar los estragos», insistió. Pero metido de lleno en la precampaña electoral, Rajoy no agradeció esta vez el apoyo de Pedro Sánchez y Albert Rivera a las medidas adoptadas por el Gobierno en Cataluña.

El jefe del Ejecutivo apostó por que la recuperación de la legalidad y la normalidad después del 21-D va a servir para reactivar la economía -el sarampión catalán ha impedido aprobar de momento los Presupuestos de 2017-, y se mostró seguro de que los datos de empleo volverán a reverdecer como antes de esta crisis territorial. «Por todo eso, todos estamos obligados a trabajar para que el 21-D ponga fin al desgarro», dijo. Frente al empeño del nacionalismo de formular «plebiscitos» que legitimen su deriva, Rajoy recalcó que el 21-D se convocan elecciones legales con «urnas democráticas» y todas las garantías, que permitirán «abrir una nueva etapa» política «para que los catalanes no tengan que pagar la factura después de la fractura».

En este punto, pidió a las empresas que no sigan marchándose de Cataluña, ya son más de dos mil, y a los consumidores, que no hagan boicot a los productos catalanes. Además, aseguró que su Gobierno sigue luchando por conseguir que la Agencia Europea del Medicamento recale en Barcelona pese a los malos augurios que alejan esa opción por las turbulencias separatistas.

Rajoy confirmó que hará varios días de campaña electoral en Cataluña, incluido el 8 de diciembre, coincidiendo con el cincuenta cumpleaños de su candidato, al que ha agradecido el «coraje» del PP catalán por ser «la voz de la Cataluña valiente» en medio del vendaval separatista.

«No os han silenciado y eso que la única ley que algunos quieren que se cumpla aquí es la ley del silencio. Ni lo han conseguido ni lo van a conseguir. Nunca», sentenció.