Turull telefoneó a Carles Puigdemont, huido a Bruselas - EFE

Puigdemont, fuera de juego en el arranque de una legislatura dentro de la ley

Roger Torrent (ERC), al frente de la Mesa del Parlament controlada por los independentistas, se propone trabajar «para todos» los 135 diputados

BarcelonaActualizado:

De «diputado del Parlamento de la República catalana» a «15º presidente del Parlamento de Cataluña». Roger Torrent realizó este cambio en su perfil en una de las redes sociales de internet de mayor predicamento nada más ser elegido presidente parlamentario, ayer, gracias a los votos de Junts per Catalunya (JpC) y ERC. De la reivindicación y el jugueteo con la legalidad al acatamiento, aunque de momento sea solo en las formas.

La paz entre JpC y ERC puede tener los días contados, a partir de hoy mismo. El pacto entre los dos grupos es que Torrent (ERC) se haría con la presidencia de la Mesa del Parlament y Carles Puigdemont (JpC) con la presidencia de la Generalitat, pero sigue sin haber acuerdo en cómo llevar a cabo lo segundo, una vez que el candidato fugado de la Justicia en Bélgica sostiene, todavía, que no piensa volver a España.

ERC no ha cambiado de opinión y, pese a que su candidato para la Generalitat es aún Puigdemont, le exige que vuelva -tal y como este prometió durante la campaña electoral- para la investidura. En JpC, por su parte, se mantienen en que Puigdemont puede ser investido mediante una fórmula telemática o a través de un diputado, que leería su propuesta ante el hemiciclo. Torrent tiene diez días para proponer formalmente el nombre del candidato. Está obligado a hacerlo.

De esta manera, Torrent asumió, ayer, tras convertirse en el sucesor de Carme Forcadell con solo 38 años, la responsabilidad de ordenar las sesiones del Parlament y, sobre todo, tomar la determinación, cuando sea necesario, sobre cuestiones que solo él puede dirimir. De ahí la importancia de presidir la Mesa parlamentaria.

Si JpC fuerza la máquina para una investidura de Puigdemont, sea como sea, a toda costa y con todas las consecuencias posibles, Torrent tendrá que decidir si sigue adelante, pese a la opinión de los letrados parlamentarios y la advertencia del Gobierno, que ayer recordó que estará atento «a la manera en que el nuevo presidente de la Cámara anuncie la candidatura de Puigdemont para actuar en consecuencia».

Poco después de las 13.00 horas, Torrent se dirigió a los diputados autonómicos de la XII Legislatura como presidente del Parlament. Consiguió su objetivo minutos antes, en segunda votación, tras no obtener la mayoría absoluta en el primer intento. Las dos votaciones resultaron con idéntico resultado: 65 papeletas con su nombre (JpC, ERC y la CUP), frente a las 56 con el nombre de José María Espejo-Saavedra (Cs, el PSC y el PP) y las 9 en blanco (CatComú y un díscolo de las filas de los partidos constitucionalistas). Después, Josep Costa (JpC) y el mismo Espejo-Saavedra (Cs) fueron elegidos vicepresidentes, primero y segundo, respectivamente. Y acto seguido Eusebi Campdepadrós (JpC), Alba Vergés (ERC), David Pérez (PSC) y Joan García (Cs), secretarios de la Mesa.

Mesa independentista

El discurso de Torrent y sus primeros gestos sorprendieron en el Parlament. Por las formas, por el tono y por el contenido. La comparación con Forcadell, primero, y con Ernest Maragall, presidente de la Mesa de Edad, que incendió la jornada con una intervención insultante al inicio de la sesión constitutiva, augura un temple que algunos diputados autonómicos -sobre todo de la oposición- agradecieron a la salida.

Torrent, que sí recordó «los escaños vacíos» de los ocho diputados (tres en prisión preventiva en Madrid y cinco fugados de la Justicia en Bélgica), una situación que denunció «contundentemente», aseguró igualmente que trabajará «para todos» los 135 diputados del Parlament. En su primera oportunidad de demostrar esta afirmación, la cumplió. Tras su intervención y el himno de Cataluña, la bancada secesionista se arrancó con unos aplausos acompañados con gritos de «libertad, libertad». Torrent mantuvo la compostura y dio por finalizada la sesión. No hicieron lo mismo sus compañeros independentistas de la Mesa, que siguieron el estilo poco respetuoso con el que Maragall inició la jornada.

«Convivencia y democracia»

El nuevo presidente parlamentario pidió «respeto» a todos los diputados y defendió que todas las ideas tienen cabida en el debate: «Ya saben lo que pienso, no voy a renunciar nunca a ello. Pero por delante de las convicciones están los principios. La convivencia y la democracia quiero que sean los pilares básicos de mi mandato. Coser la sociedad catalana. La cohesión se ha de fundamentar en los elementos comunes».

Unas intenciones que no gustaron en las filas de la CUP, pese a que Torrent resumió su puesta de largo como la defensa de lo que entiende como «republicanismo». El discurso de Torrent fue respondido en pie con aplausos de JpC y ERC, y también de la bancada del PSC, sentados.

Por su parte, el Gobierno consideró que Torrent evitó en su intervención toda referencia a la República catalana, por lo que «no ha empeorado las cosas», informa Mariano Calleja.

Las palabras del joven dirigente de ERC -hasta ahora alcalde de Sarriá de Ter- dejaron en anécdota el primer rifirrafe de la legislatura. Con Maragall como presidente circunstancial del Parlament, antes de la votación, JpC y ERC pidieron la delegación de voto de sus tres diputados en prisión preventiva. Arrimadas (Cs) y Rodríguez (PP) mostraron su disconformidad, e Iceta (PSC) pidió la palabra para apoyar a Maragall, quien aceptó la petición de JpC y ERC. Junqueras, Sànchez y Forn, finalmente, votaron.