España

El precio de discrepar en Cataluña

El Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge la presentación de un documental que narra la estrategia nacionalista para acallar a los discrepantes en Cataluña

Manifestación de acoso en las juventudes de la CUP ante la sede del PP en Barcelona
Manifestación de acoso en las juventudes de la CUP ante la sede del PP en Barcelona - ABC

Viene a ser como un momento fundacional. La escena es conocida. Barcelona, 30 de mayo de 1984. El mismo día en el que Jordi Pujol es reelegido presidente de la Generalitat, decenas de miles de personas se lanzan a la calle para arropar al líder, una forma de desagravio por la querella que el fiscal general del Estado había presentado contra él y otros 24 directivos de Banca Catalana. Un ataque a Cataluña. Desde el balcón del Palau de la Generalitat, un Pujol enardecido clama contra la «jugada indigna» del Gobierno, y a modo de advertencia, zanja: «En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros. No ellos». Interesante relectura transcurrido más de tres décadas de todo aquello.

Ese día, esa distinción entre el «nosotros» y el «ellos», es lo que explica en parte todo lo que sucederá en los años siguentes en Cataluña. Es la tesis que expone el politólogo y periodista Fran Jurado en «Disidentes. El precio de la discrepancia en la Cataluña nacionalista», documental producido por Societat Civil Catalana (SCC) que servirá de prólogo a la mesa coloquio que se celebrará el próximo martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (18.30 h.), con Cataluña como argumento.

El documental sitúa aquella manifestación -con graves insultos a los dirigentes del PSC, e incipientes gritos a favor de una Cataluña independiente- como el punto de partida de una campaña en la que, a veces de manera directa, a veces de manera más sutil, el nacionalismo catalán ha «demonizado» a quienes no asumían la posición dominante. Nosotros. Ellos.

«Manejar el discurso»

Fran Jurado explica a ABC como aquello «traza una línea, y desde entonces es Pujol y el nacionalismo los que manejan el discurso». Lo que vino después es consecuencia de aquello, con un enrarecimiento del clima que «en los últimos años, coincidiendo con el proceso soberanista, se ha agravado», apunta Jurado. Hace un año, cuando el documental fue presentado en Barcelona, justo comenzaba por ejemplo la campaña de acoso contra los jóvenes de SCC en la Universidad Autónoma, una espiral de intimidación que ha ido a más en los últimos doce meses y que, lamentablemente, ha corroborado lo que se expone en el trabajo de Fran Jurado. Los episodios de la Autónoma, u otros como el ataque a las integrantes de Barcelona con la Selección o el reciente escrache de la CUP a la sede del PP, son los últimos ejemplos de lo que la entidad constitucionalista considera que es un acoso continuado y sostenido contra quienes disienten del soberanismo dominante.

El documental tiene como base la tesis sobre el concepto de «contramovilización» del doctor en Ciencias Políticas Martín Alonso, quien señala que el término «disidencia» al que alude el documental se ha utilizado habitualmente para describir el marco de los regímenes totalitarios, los comunistas concretamente, si bien considera que el «caso catalán» tiene más paralelismos con el «macartismo», con sus listas negras y su comité de actividades «antiamericanas»...

«Del mismo modo que el bando nacional empleó a fondo el concepto de “antiespaña” en la Guerra Civil, ahora, lo “anticatalán” sirve para despachar a todos quienes no comulgan con el independentismo». Para Martín Alonso, la confrontación de argumentos siempre es sana, tratar de acallar la voz del otro es lo contrario del «pluralismo». «Se trata -añade Jurado-, de «una suerte de muerte civil» para algunos. «Está claro que si estás en un lado o en otro, la vida es mucho más fácil», apunta.

«Sistema de medios»

El documental recoge un amplio abanico de testimonios, como los de Pablo Planas, Ignacio Martín Blanco, Félix Ovejero, José Domingo o Mercè Vilarrubias, o también el de Dolores Agenjo, la única directora de instituto insumisa cuando la Generalitat usó los centros docentes como punto de votación en la consulta del 9-N de 2014.

Todos trenzan el hilo argumental de una pieza documental que incide de manera particular en la denuncia de la conformación de un «sistema de medios afín» -vía subvención, vía control político- sin el que no se entiende el actual estado de cosas. «Esta claro que esto es determinante para explicar el marco mental en el que mucha gente se mueve», apunta Jurado.

Del mismo modo que en 1984 la manifestación por Banca Catalana fue un punto de inflexión, con el 14 de junio de 2011 sucede otro tanto. Ese día, la órbita del 15-M realiza un gran «escrache» al Parlament en protesta por los recortes. Un Artur Mas que prácticamente se estrenaba como presidente ve venir el temporal de malestar social. Y casualmente, el proceso soberanista comienza a rodar. «Este movimiento no se espontáneo», sentencia Jurado, junto con Sociedad Civil, empeñados en que el conjunto de España sea consciente de esta realidad.

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