Xavier García Albiol, candidato del PP, posa durante la campaña electoral catalana
Xavier García Albiol, candidato del PP, posa durante la campaña electoral catalana - ORIOL CAMPUZANO
Entrevista a Xavier García Albiol

«Podríamos ser más guapos, como Ciudadanos, pero no nos queda tiempo porque tenemos mucho trabajo»

El candidato del PP a las elecciones catalanas aegura en una entrevista con ABC que «el indepedentismo ha utilizado la buena fe de España para reventarla desde dentro»

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En esta serie de entrevistas electorales enfrentamos a cada candidato con lo peor que se dice de él con el propósito de poder conocer su verdad más bien guardada. Xavier García-Albiol nos recibe en el Círculo Ecuestre de Barcelona satisfecho por el trabajo del PP y del Gobierno en Cataluña pero resignado a que el premio en las urnas sea magro, hasta el punto de que se conformaría con “sólo” perder 1 o 2 diputados.

Alto. Bruto. Facha.

Hombre, mido dos metros, sí: pero cuando fui alcalde de Badalona mi acción de gobierno se centró en escuchar a todo el mundo y en ayudar a los más desfavorecidos.

Xenófobo.

No diferencio entre etnias, razas, religiones o color de la piel. Pero no me gusta que haya personas que se aprovechen de nuestras libertades para hacer cosas que en su país no harían.

Limpiando Badalona.

Visto con el tiempo y vistas las reacciones, no fue la campaña más afortunada.

Ganó 10 a 5 y no repitió como alcalde en Badalona. ¿Por qué le odian tanto?

Represento a un partido que algunos en Cataluña intentan estigmatizar porque defiende un valor tan fundamental como la unidad de España.

El PP en Cataluña es marciano. No tiene ningún arraigo.

Nos cuesta que nos conozcan bien. Pero somos como la tónica. Cuando nos prueban, quieren repetir. Tanto en Badalona como en Castelldefels, cuando hemos gobernado, hemos obtenido más votos a las siguientes elecciones.

Todo lo que hacen bien, lo capitaliza Ciudadanos.

Seguramente no tenemos la habilidad de explicar lo que hacemos bien y en cambio otros saben cómo atribuirse nuestros logros.

Si fueran elecciones generales, el PP obtendría resultados mucho mejores.

Es un ritual del PP de Cataluña sufrir una cierta infidelidad por parte de nuestros votantes en las autonómicas. El nacionalismo ha conseguido estigmatizarnos y hacernos pasar como culpables de todos los males.

Eso les pasa porque son un partido casposo, cutre, sin cuadros presentables y caciquilmente controlado por dos o tres familias.

El PP es un partido fiable y efectivo. Si estuviéramos más pendientes de lo estético igual nos iría mejor, pero estamos centrados en las prioridades de Cataluña y de los catalanes. Probablemente tendríamos que ser más guapos, como Ciudadanos, pero no nos queda tiempo para eso porque tenemos mucho trabajo.

El voto útil es Inés Arrimadas

El voto útil es al PP. Nuestro sistema electoral no da el poder a quien gana sino a quien es capaz de armar una mayoría parlamentaria. Y si el PP no mejora los resultados que las encuestas en estos momentos nos dan, esta mayoría no se podrá materializar.

Habrá que repetir las elecciones en marzo.

Es un lujo que los catalanes no nos podemos permitir. Cataluña no puede soportar más incertidumbre política y social. No sólo nos estamos jugando un gobierno sino el estancamiento de una sociedad. Necesitamos como el aire que respiramos una mayoría de votos y diputados constitucionalistas que pongan fin a esta locura que tan cara nos está saliendo.

El 1 de octubre fue un estrepitoso fracaso del Gobierno. Dio a los independentistas la victoria de haber puesto las urnas y el victimismo de las porras.

El 1 de octubre fue uno de los episodios más tristes de la historia reciente de Cataluña. Todos tenemos que aprender de aquel dia. Los independentistas, que por muchas performances que hagan, el Estado siempre gana. Y e Estado, que el indepedentismo está dispuesto hasta a poner en riesgo a sus niños y a sus viejos para multiplicar su victimismo.

El Estado no existe en Cataluña.

Si el Estado tuviera más presencia en Cataluña, muchas de las cosas que han pasado no habrían pasado. El indepedentismo ha utilizado la buena fe de España para reventarla desde dentro.

El 155 hace tiempo que se tendría que haber aplicado.

La aplicación del 155 fue un pacto de Estado entre el Gobierno, PSOE y Ciudadanos. Nos llevó un tiempo convencer a los otros dos partidos de la necesiadad de aplicarlo y tuvimos que pactar con ellos su alcance. Pero lo positivo es que ha sido la solución para dar a los catalanes la oportunidad de decidir su futuro.