El expresident huido Carles Puigdemont - EFE
Elecciones Cataluña 21D

¿Podrá Puigdemont tomar posesión si es elegido el 21-D, a pesar de la orden de arresto en España?

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, considera un gran éxito de sus abogados la retirada de la orden de detención

CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

Ha celebrado la anulación de la orden europea de detención como una victoria, pero de momento no cambia sus planes, en caso de que los tuviera. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont asegura que no piensa volver a España si no obtiene garantías de que no será detenido. Dejará así colgados a sus seguidores, al renunciar a hacer la campaña sobre el terreno, a diferencia de otros investigados. [Sigue en directo la campaña electoral de las elecciones de Cataluña del 21D]

Aunque Puigdemont lo dice en un lenguaje enrevesado y críptico, su idea es que si gana las elecciones del próximo día 21 se producirá una reacción internacional que obligará al Gobierno a asumir que le ha de permitir volver al Palacio de la Generalitat.

Puigdemont –que celebró también ayer un acto electoral en Bruselas con su antecesor, Artur Mas– se prepara para recibir el apoyo de la manifestación convocada para hoy en la capital belga y a la que se espera que asistan miles de independentistas venidos desde Cataluña y no pocos nacionalistas radicales de Flandes.

La de ayer fue la primera vez que Puigdemont aceptó preguntas de periodistas que no forman parte de la órbita independentista en un mes que hace que han venido a Bélgica. La espera ha sido infructuosa, porque el candidato no dejó de repetir los habituales lemas victimistas de la causa, ajeno e ignorante de la realidad.

La noticia era, sin duda, la anulación de la orden europea de detención, que él interpreta como «una chapuza», un síntoma de que «España ha querido evitar hacer el ridículo», y una señal de que «empiezan retirando la euroorden de detención y acabarán retirando el artículo 155». Sus intenciones ahora pasan por «tomar posesión» de su acta como diputado, algo para lo que no está claro si necesita estar presente. Miembros del Gobierno manifestaron ayer que, en cualquier caso, los fugados no podrán ejercer su labor representativa, con lo quequedarían «huecos» en el Parlamento autonómico. La orden de la justicia de detener a los huidos si pisan España sigue vigente.

Sobre su vuelta a España, Puigdemont ha declarado que es algo que tiene que «pensar» antes de «tomar la decisión» y que en todo caso no lo hará «sin garantías». No es porque no asuma «las consecuencias» de sus actos, sino porque cree que «si el resultado de las elecciones es mas o menos el mismo, es Rajoy quien tendrá que dar explicaciones». Puigdemont y los cuatro exconsejeros huidos que se encuentran en Bélgica (Lluís Puig, Toni Comín, Meritxell Serret y Clara Ponsatí) aún no han recibido la comunicación de la justicia belga que debe levantar las restricciones que les habían impuesto. Agradecieron el papel de sus abogados, cuya argucia de dilatar en el tiempo el trásmite de su entrega ha sido anulada con la retirada de la orden europea.

Su idea es seguir con «la estrategia de internacionalización», que califica de éxito, a pesar de que no ha habido ningún dirigente ni institución relevante que les haya recibido ni les haya mostrado el menor apoyo. Ayer mismo, la ANC anunció que ha pedido una entrevista con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, algo que muy probablemente no se producirá.

Puigdemont insistió en que huir a Bélgica fue una buena idea. Según confesó, desde el principio «ya tenía intención de volver», pero ahora reconoce que no ha decidido cual será su próximo paso. «Los que seamos escogidos seremos diputados y tomaremos posesión del acta que ganemos en las urnas», afirmó, a la vez que consideró que «hay algo que chirría si el sistema político español cree normal que lo que te puede llevar a ser presidente te pueda llevar a la cárcel» pero que personalmente «desde el momento en que tomo mis decisiones, estoy preparado con todas sus consecuencias».