Podemos los prefiere independentistas

El análisis de las votaciones de la XI Legislatura manifiesta las coincidencias entre el partido liderado por Pablo Iglesias y las formaciones nacionalistas, especialmente las catalanas

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La XI Legislatura de la democracia española, pese a lo breve, sirvió para demostrar, además de la incapacidad de nuestros políticos para ponerse de acuerdo y nombrar un presidente del Gobierno, las afinidades entre los diferentes partidos. Únicamente se produjeron 27 votaciones en los escasos cinco meses que Patxi López estuvo al frente de la Cámara Baja, pero de ellas se pueden extraer las tendencias ideológicas de las diversas formaciones, unos datos que pueden resultar muy útiles para prever hipotéticos pactos que eviten las terceras elecciones.

Pese a que en ruedas de prensa y apariciones públicas los desaires sean constantes y los puntos de fricción se sucedan, los números no engañan y dejan claro que el PSOE está bastante más cerca de Podemos que de cualquier otra alternativa. Un análisis exhaustivo de las votaciones también pone «negro sobre blanco» que Podemos —sin desplantes en este caso— coincide casi punto por punto con los independentistas, especialmente con los catalanes, una tendencia que podría abocar a Pedro Sánchez a tragar con las exigencias de ERC o PDC (antes DL) si quiere desalojar a Rajoy de la Presidencia.

Podemos y ERC votaron exactamente lo mismo en 25 de las 27 ocasiones, algo que no extraña a los expertos. «Que Podemos coincida en materias como Economía o Educación con ERC no sorprende mucho, pero sí sorprende que lo haga con la derecha catalana», suscribe Rubén Tamboleo, politólogo e investigador de la Universidad Complutense de Madrid, que abre así la posibilidad de que Iglesias y los suyos puedan llegar a algún acuerdo con una formación tan diferente como la de Mas y Homs. ¿El punto de encuentro? El referéndum: «Podemos ha sido quien más lo ha defendido —amén de los nacionalistas—», rememora el politólogo.

«Sorprende que Podemos coincida con PDC»

Otro aspecto que juega a favor de estas coincidencias es, según desarrolla Jesús Gutiérrez Villalta, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, que en el Parlamento, el «eje izquierda-derecha se difumina y surge el eje centro-periferia». Es decir, más referéndum.

Votaron lo mismo —Podemos y DL, como se llamaba entonces PDC— en 23 ocasiones, un dato importante que aumenta si le sumamos las veces que una u otra formación se abstuvo, es decir, que no votó a favor pero tampoco se mostró disgustada por la propuesta: fueron 26 de 27. Con ERC, como pronostica Tamboleo, la sintonía de Podemos es total: 27 de 27. «En Cataluña marca el paso Colau y tiene cercanía con la gente de ERC», subraya el politólogo, quien recuerda que Podemos ya ha pactado con formaciones independentistas o radicales en Ayuntamientos —como en la Ciudad Condal, sin ir más lejos— o Parlamentos Autonómicos —Comunidad Valenciana—.

Resurrección del «Pacto del Prado»

Y precisamente fue el partido valenciano Compromís, quien, horas antes de que a Sánchez se le acabara el crédito en su intentona presidencial , propuso un acuerdo que podría resucitar y que, a juicio de Tamboleo, sería la fórmula con la que el PSOE podría aceptar un acuerdo con Podemos y sus socios nacionalistas.

«El referéndum es una de las tan de moda llamadas líneas rojas del PSOE», advierte Tamboleo, quien estima que el Pacto del Prado «llegó demasiado tarde entonces» y esboza que ahora podría vivir una segunda entrega, eso sí, siempre que se tratara de un acuerdo de mínimos que dejara la desconexión de lado. Por descontado queda decir que Ciudadanos, si se rubrica esta opción, quedaría al margen. «Tendría que decir que no porque incluso una abstención sería muy difícil de justificar», especifica Tamboleo.

«No lo veo»

Como indica Gutiérrez Villalta, Podemos es un partido que nació con la intención de aglutinar descontentos de todo tipo —«es un cuerpo con muchas almas», dice— lo que no ayuda a una fácil gobernabilidad interna ni a encarar negociaciones de puertas hacia fuera. Sólo hay que ver las dificultades que está encontrando de cara a confeccionar las listas de cara a las elecciones gallegas y vascas, por lo que sentarse a negociar con formaciones nacionalistas y el PSOE de cara a llegar ese acuerdo de mínimos del que habla Tamboleo sería, cuando menos, complicado. «Yo no lo veo, no lo tengo claro», reconoce Gutiérrez Villalta al respecto.

En este punto, habrá que ver si la izquierda más los nacionalistas intentan cuadrar el círculo, si Sánchez consigue convencer a Ciudadanos y Podemos para auparle a La Moncloa, si se impone la gran coalición de Rajoy o si, para seguir haciendo historia —no sabemos si positiva o negativa—, votamos en Navidad. Y todo esto sin contar con la influencia de las elecciones gallegas y vascas en el Hemiciclo. Que la tendrán.