Los fardos llevan la «W», marca del narco boliviano Wilson Maldonado, «Chichín», hoy encarcelado - EFE

Cae una red de narcos que ocultó 1,2 toneladas de cocaína bajo tierra

Es la primera vez que la Policía halla un zulo así, propio de los traficantes colombianos

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Enterrados a 80 centímetros bajo el suelo, tan profundo que escapaba al olfato de los perros, y en contenedores perfectamente impermeabilizados, tal y como acostumbran a hacer los cárteles colombianos. En un escondite así, nunca hasta ahora visto en España, han sido localizados por la Policía en una finca de Zarauz (Guipúzcoa) 678 kilos de cocaína, la mitad de un alijo de 1,2 toneladas cuya primera parte fue intervenida en Almuñécar (Granada) en una operación espectacular, que ha requerido seguimientos en los que han participado a la misma vez hasta 27 vehículos y 60 agentes en exclusiva. Resultado de este trabajo ha sido la desarticulación de una trama criminal que operaba entre España y Reino Unido y cinco detenciones, dos de nacionales del primer país y tres del segundo, donde iba a terminar parte de la droga.

La investigación liderada por la Sección de Levante de los Greco (Grupo de Respuesta Especializada contra el Crimen Organizado), se remonta a 2016, cuando –según explica el jefe del operativo, Blas García– se tuvo conocimiento de la venta en Málaga de sustancias estupefacientes procedente de paquetes marcados con una «W». El logo del «empresario» boliviano Wilson Maldonado, «Chichín», encarcelado como jefe de una red de narcos que «bombardeaba» regiones argentinas con fardos de cocaína desde avionetas. Su material llegaba al norte de España en veleros o en contenedores camuflados en barcos y se almacenaba en los zulos de Zarauz.

27 patrullas, 60 agentes

Pero eso se supo al final. Lo que llevó a la Policía a destapar la trama fue la vigilancia de un camionero profesional, que en el transcurso de tres días clave entró por Francia con un tráiler vacío, fue llenándolo con mercancías «legales y reales» destinadas a Reino Unido –máquinas refrigeradoras, toallitas desmaquillantes...– que recogió entre Barcelona, la Comunidad Valenciana y Murcia, tras lo que sorprendentemente se dirigió de nuevo a Zarauz, donde tomó la cocaína para trasladarla a continuación 950 kilómetros al sur, a un almacén situado entre Almuñécar y Salobreña. Todo por vías secundarias. Es el seguimiento en el que se emplearon 27 coches policiales.

Durante la descarga de la droga en la nave de Granada, el camionero fue detenido. Un dispositivo policial a pie había pasado «más de 20 horas bajo la lluvia» esperando ese momento, en el que se descubrieron 531 kilos de sustancias estupefacientes en 483 paquetes con la «W» y manchados de tierra húmeda. Junto a ellos esperaban dos transformadores eléctricos de gran tamaño listos para enviar a Reino Unido, que habían sido convenientemente manipulados para esconder en su sistema de refrigeración la «coca».

La parte más desconcertante de la investigación estaba por llegar, puesto que al intentar encontrar en Zarauz el depósito donde la organización ocultaba la droga boliviana, la Policía halló una plantación de marihuana. Nada más. Durante días la búsqueda no dio resultados. La pista de los restos de tierra en los paquetes incautados en Granada hizo pensar en que la mercancía pudiera estar enterrada, y con la ayuda de una excavadora y 30 funcionarios se dio con los contenedores aislantes y otros 678 kilos de cocaína repartidos en 612 embalajes.

120 millones de euros

Por el esfuerzo que ha exigido, se ha tratado de una «operación de alto coste» subrayó ayer Blas García, a quien acompañó en rueda de prensa por la mañana el jefe de la Unidad Central de Drogas y Crimen Organizado de la Comisaría General de Policía Judicial, comisario principal Eugenio Pereiro, quien cifró en 40 millones de euros el valor «al por mayor» de la cocaína intervenida, que habría alcanzado los 120 millones en caso de ser vendida por dosis.