Xavier Trías (i), Pujol y Mas (d) durante una rueda de prensa del presidente con los consejeros en 1999
Xavier Trías (i), Pujol y Mas (d) durante una rueda de prensa del presidente con los consejeros en 1999 - Clara Isamat

El nacionalismo catalán, del pacto de Estado a la irrelevancia

El pacto del Gobierno con el PNV diluye el pactismo histórico del catalanismo moderado

BarcelonaActualizado:

Desde 1977, el nacionalismo catalán, visualizado electoralmente en la coalición formada por CDC y UDC -partidos que solo se presentaron por separado en la legislatura constituyente- mostró a la vez su capacidad de reivindicar aspectos de gestión para la Generalitat de Cataluña con su visión de Estado para el conjunto de España, implicándose en la estabilidad política y económica del país.

Esta estrategia política llegó a su fin la semana pasada, cuando el PDECat -los restos de CDC, que a su vez finiquitó a CiU- quedó en evidencia al ser irrelevante en el Congreso de los Diputados durante la negociación previa a la aprobación definitiva de los Presupuestos Generales del Estado.

Desde 2011 hasta hoy, la deriva del nacionalismo catalán «pactista», en manos de Artur Mas, se puede resumir en el cambio que va de escuchar en sus mítines el ya olvidado: «hoy paciencia, mañana independencia», al «in, inde, independencia». Ya estamos, pues, en «su mañana».

«Los vascos, inteligentes»

El PNV se ha quedado como única «bisagra» nacionalista de apoyo a un Ejecutivo, Coalición Canaria, al margen. En los últimos días, todo han sido elogios para el partido que preside Andoni Ortuzar. Parabienes que antes se escuchaban en catalán.

Esta renuncia del nacionalismo catalán a seguir la tónica del «pactismo» histórico está siendo criticada duramente por empresarios o exdirigentes de CiU, siguiendo la estela de lo anunciado, ya en el verano de 2012, por el Círculo de Economía.

Josep López de Lerma, diputado de CiU en el Congreso desde 1980 a 2004, valora para ABC el acuerdo del Gobierno con el PNV y la situación en la que queda el PDECat como si fuera «una bofetada de los vascos, mucho más inteligentes y hábiles que los catalanes».

Para el exdiputado, desde la deriva secesionista de Mas -2011, cuando abandonó CDC-, «Cataluña no ha ganado nada en poder político», ni cuando el PP no tiene mayoría absoluta, como es el caso actual: «La clase política catalana nacionalista, que está por la independencia, está absolutamente atrapada».

El gerundense, que acaba de publicar un libro sobre la irrelevancia del nacionalismo catalán en las Cortes Generales («Cuando pintábamos algo en Madrid», ED Libros), define la situación de la siguiente manera: «Lo que prima es el constante jaleo. Estamos donde lo dejamos los convergentes. Los vascos han hecho lo que nosotros estuvimos haciendo durante 30 años».

«Reducido a la nada»

En la misma línea expone su descontento Antoni Fernández Teixidó, diputado autonómico en cinco legislaturas y exconsejero de la Generalitat con Jordi Pujol: «El catalanismo ha quedado reducido a la nada. Es totalmente irrelevante lo que vote el PDECat en el Congreso».

Fernández Teixidó promueve ahora una formación política, Lliures, que quiere recuperar este espacio vacío, tras la desintegración de CiU y volver al «pactismo». «Ante los deseos de máximos, la independencia a cualquier precio, se desperdicia una oportunidad tras otra, como es ahora la de pactar con el Gobierno unas cuentas positivas para Cataluña», añade.

Por su parte, Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya, espera que «los mandatarios catalanes aprendan de Ortuzar y Urkullu, y sigan su ejemplo». Bou señala que, a este paso, «los catalanes no vamos a pintar nada, pero no porque no seamos importantes o por nuestra demografía o PIB, sino porque el nacionalismo nos lo está poniendo difícil o casi imposible».