Imagen de la última cumbre del G20
Imagen de la última cumbre del G20 - AFP

El mundo entero apoya a España frente al separatismo

La causa liderada por Puigdemont solo ha recogido calabazas en su búsqueda de apoyos internacionales

MadridActualizado:

En su deseo por generar simpatía fuera de nuestras fronteras, el separatismo catalán no ha dejado de recoger calabazas. Más allá de las conferencias impartidas por Raúl Romeva en los meses previos al 1-O (con escaso éxito de crítica y público), el independentismo no ha conseguido reunir, ni antes ni después del referéndum ilegal, los apoyos internacionales que anhela para prolongar su «causa».

Tras inflar la cifra de heridos del 1 de octubre, Puigdemont esperaba una ola de solidaridad europea. El presidente de la Generalitat quiso convalidar un listado de dudosa credibilidad por apoyos internacionales y se encontró con un portazo. El primero vino de Europa, que se puso del lado de Rajoy y sigue negándose a cualquier tipo de mediación con el gobierno de la Generalitat.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, fue muy claro hace solo siete días. Bruselas no quiere abrir la caja de pandora y Juncker no quiere «una Europa formada por 98 países». «Si permitimos, aunque no sea nuestro asunto, que Cataluña se independice, también lo harán otros después y eso no me gusta. No quiero una Unión Europea que dentro de 15 años esté formada por 90 países, sería imposible».

Europa respalda la Constitución

Sin salir de Europa, desde las principales potencias del continente ha llegado un apoyo unánime a la legalidad española. Alemania fue muy contundente ayer mismo con este asunto. «Apoyamos la postura del Gobierno español», señaló Angela Merkel, que ha reclamado una «solución que tenga como base la Constitución Española». El 11 de octubre, se produjo además un hecho bastante notable: las diez primeras preguntas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros alemán versaron sobre Cataluña, y a todas ellas respondió la portavoz Ulrike Demmer remitiéndose a la legalidad y al marco constitucional español. «La posición del gobierno alemán no ha cambiado (...). Consideramos que se trata de una cuestión interna española en la que no tiene sentido para nosotros una mediación internacional ni un papel de mediadores».

Merkel, May y Macron han sido firmes en su apoyo a la legalidad española
Merkel, May y Macron han sido firmes en su apoyo a la legalidad española-Efe

Con palabras muy parecidas se expresó el presidente francés Emmanuel Macron. El jefe del Elíseo, que se reunió ayer con Mariano Rajoy, cree que la próxima cumbre europea será «un mensaje de unidad en torno a nuestros Estados miembros frente a los riesgos que afrontan, de unidad en torno a España».

También desde Inglaterra, donde el separatismo ha querido imitar el caso de Escocia, han negado apoyo a la causa independentista. Theresa May fue más firme incluso que Macron. La primera ministra de Reino Unido telefoneó a Mariano Rajoy para transmitirle sus condolencias por los daños y las vidas perdidas en los incendios de Galicia, pero aprovechó la llamada para abordar con el jefe del Ejecutivo la situación en Cataluña. Según su portavoz, la primera ministra reiteró que el Reino Unido tiene claro que el referéndum se celebró «sin base legal» y que cualquier declaración unilateral de independencia «sería incompatible con el estado de derecho». May añadió que el Reino Unido «no reconocería tal declaración de independencia por parte de Cataluña».

Uno de los últimos en respaldar la legalidad española ha sido el primer ministro de Luxemburgo, país donde el separatismo ha buscado inspiración a menudo. Xavier Bettel, no se ha torcido ni un centímetro de la postura de toda la Unión Europea: «El asunto catalán es un problema español que tiene que resolverse según las leyes y la Constitución española (...). No me corresponde a mí decir qué debe hacer Mariano Rajoy en España».

El resto de potencias, firmes

Antes incluso de realizarse la consulta, Donald Trump respaldó a Mariano Rajoy en su defensa de la legalidad. El 27 de septiembre, el presidente de los Estados Unidos justificó la idea de una España unida. «Creo que España es un gran país y tendría que ser un país unido, permanecer unido. Yo respaldo un país unido, y hablo como presidente de Estados Unidos. Días después, coincidiendo con el 12 de octubre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, reiteró que su país «apoya una España fuerte y unida» .

Desde Rusia, el presidente Vladímir Putin ha dicho que el conflicto catalán debe resolverse «en el marco de la ley española de acuerdo con sus tradiciones democráticas». El jefe del Kremlin ha aprovechado además ese argumento para criticar la postura que tuvo la Unión Europea con respecto a Kosovo. «Este tipo de doble rasero es muy nocivo para el desarrollo del continente europeo», dijo. «La Unión Europea apoyó la independencia de Kosovo –no reconocida por Moscú ni tampoco por Madrid– para complacer a Washington».