España

Muere Muriel Casals, referencia cívica del independentismo

La diputada de Junts pel Sí estaba hospitalizada desde el 30 de enero, cuando sufrió un accidente al ser atropellada por una bicicleta

La economista y diputada al parlamento de Cataluña Muriel Casals ha muerto como consecuencia de una hemorragia cerebral.

Muriel Casals fue comunista e independentista, no esquivó ni uno solo de los tópicos de la corrección política, y militó en cada uno de ellos del modo más oportunista. Pero lo hizo siempre con clase, con la dignidad que nunca tuvieron sus ideas, y manteniendo hasta entre el tumulto más atroz la compostura. En todo se equivocó, pero con elegancia. De joven fue bellísima. De mayor conservó los rasgos de aquella belleza exquisita pese a la sentencia inapelable de los años. A su padre, el abogado Casals de Sabadell, soldado republicano que conoció el exilio, pero hombre de orden, de prestigio y aseado, le causó toda clase de disgustos la extravagancia ideológica de su hija, y no hace demasiados años la propia Muriel empezó a decir que lamentaba haber sido tan terca y haber contrariado con tanto afán a su progenitor.

Muriel Casals i Couturier nació en la localidad francesa de Aviñón el 6 de abril de 1945. Su madre, Augusta Couturier, fue una maestra de Sant-Etiève (Loira). Muriel se licenció en 1969 en la Universidad de Barcelona y se doctoró en 1981 con la tesis «La industria textil lanera y la guerra de 1914-1918». Fue profesora emérita del Departamento de Economía y de Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la que también fue vicerrectora de Relaciones Internacionales y Cooperación entre los años 2002 y 2005. Formó parte del PSUC y de la subsiguiente Iniciativa per Catalunya. Desde el año 2008, formó parte de la junta directiva de Òmnium Cultural, y el 20 de mazo de 2010 se convirtió en su presidenta. Fue una de las impulsoras del proceso independentista desde su gestación cívica; y en julio de 2015 dejó la presidencia de Òmnium para presentarse de número tres de la lista de la coalición independentista Junts pel Sí a las elecciones al Parlamento de Cataluña.

El pasado sábado 30 de enero, cruzó en rojo la calle Urgel de Barcelona, en su confluencia con Provenza, y un ciclista la atropelló, con tan mala suerte que al caer su cabeza impactó contra el bordillo de la acera. Sufrió fractura de la pelvis y traumatismo craneoencefálico. Le indujeron el coma y su pronóstico era estable dentro de la gravedad. Los médicos confiaban en poderle absorber el coágulo que se le había formado y creían que su recuperación iba a ser total. Pero este viernes su familia emitió un comunicado en que aseguraban que su estado había empeorado y su entorno empezó a asumir que sería fatal, e inmediato, el desenlace.

Las circunstancias mundanas de su muerte contrastan con la épica con que desafió a España, en un inevitable paralelismo entre la grandilocuente retórica del llamado «proceso» secesionista y sus aterrizajes tan forzados, y tan ridículos, en la realidad. Muriel Casals soñaba con ser heroína y mártir de la Cataluña liberada, y acabó atropellada por una bicicleta en Urgel/Provenza siendo además el único e improbable caso en que un ciclista no era el culpable en la reciente Historia de España.

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