El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro - Jaime García

El Congreso aprueba el cupo y el concierto vasco tras un duro rifirrafe entre Montoro y Rivera

El ministro niega que los acuerdos sean una privilegio y acusa al presidente de Ciudadanos de «enfrentar a los españoles»

El líder de la fomación naranja recibe una lluvia de descalificativos en el Pleno del Congreso de los Diputados

MadridActualizado:

El debate sobre la aprobación del cupo -el importe que el País Vasco abona al Estado por las competencias no cedidas- y el nuevo cálculo del concierto -ajustes de recaudación- para el quinquenio 2017 a 2021 ha hecho saltar chispas este jueves en el Salón del Plenos del Congreso entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, pero, como estaba previsto, ha sido aprobado con los votos a favor de PP, PSOE, Podemos, ERC, PDECat y PNV (294 votos). Solo Ciudadanos y Compromís han votado en contra (36 votos).

La presentación de una enmienda de totalidad por parte de Ciudadanos contra ambos proyectos de ley ha provocado un duro cara a cara entre Montoro y Rivera, que acabado con un grave cruce de acusaciones entre ambos. El ministro popular ha llegado a acusar a Rivera de «llevar al enfrentamiento entre los españoles» en paralelismo con el expresidente de la Generalitat Carles Puidgdemont, por hacer énfasis en el agravio comparativo entre las distintas comunidades autónomas. «No trabajamos para eso. Vaya forma de favorecer el entendimiento en esta cámara», le ha recriminado, después de que el presidente de Ciudadanos calificara el cupo como un «amaño político».

«Lleva a crear agravios donde no debe haberlos y a obstaculizar un clima de estabilidad política que necesitamos para asentar la recuperación económica», ha abundado su aviso. Montoro ha asegurado que ni el concierto ni el cupo suponen «ningún tipo de privilegio ni discrimación ni monedas de cambio sino de respeto a la pluralidad» y ha recordado que se encuentra recogido en la Constitución junto con la foralidad.

Ante los gestos de desaprobación que Rivera lanzaba desde su escaño el ministro ha defendido que la aprobación del cupo en este momento obedece a que la recuperación económica permite «fortalecer los vínculos y relaciones entre las administraciones». «Estamos hablando de la normalidad de las relaciones políticas y la convivencia dentro del Estado español, algo que sin duda todas las señorías trabajan por preservar», ha abundado. Para hacer reflexionar al líder de la formación naranja ha recordado también que el expresidente Adolfo Suárez -figura frecuentemente elogiada por Rivera- fue el primero que firmó el concierto vasco y fue seguido por todos los demás jefes de gobierno.

Dadas las fuertes críticas que el partido naranja y los barones del PSOE vienen lanzando los últimos días contra el cupo vasco, Montoro se ha esforzado por desbrozar, cifra a cifra, cómo se llega al cálculo final del cupo para hacer hincapié en la idea de que el acuerdo no se basa en ningún amaño político, como le ha acusado Rivera, sino estrictamente en criterios técnicos.

Negociación política

«Establece unas reglas acordadas entre las administraciones y proporciona estabilidad política y económica que es absolutamente necesaria para afianzar la situación económica que está viviendo España», ha destacado. Así, ha recordado que el acuerdo es fruto del diálogo y de la negociación entre el Estado y el gobierno vasco y «termina con las discrepancias y la incertidumbre existentes desde el 2007 sobre las cuantías del cupo».

Montoro también ha querido sacar pecho de la «gran relevancia política y económica» del mismo, poniendo el énfasis en que los nuevos textos regularizan las relaciones financieras y «las nutren de estabilidad durante los próximos cinco años. Es bueno para PNV y para España», ha zanjado.

PNV, con perfil bajo

Por su parte, el PNV ha optado por rebajar el perfil del debate y su posición ha sido defendida por la diputada Idoia Sagastizabal en lugar del portavoz, Aitor Esteban. La política vasca, ha realizado una intervención atropellada, en la que ha destacado que la presión fiscal de los ciudadanos y empresas vascas es mayor que la del resto de España. Y ha negado todas las acusaciones de Rivera, subrayando que Euskadi «paga el 6,24 por ciento del AVE Madrid-Valencia, de las autovías nacionales y del fondo de solidaridad interterritorial, cuyo monto establece el Gobierno y del que Euskadi no es beneficiaria».

Apoyando ambos proyectos de ley han estado todos los demás partidos salvo Compromís, de manera que Rivera ha sido objeto de una lluvia de descalificativos. La portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, ha tachado al presidente de Ciudadanos de «irresponsable» y le ha acusado de estar creando un nuevo conflicto territorial. «Envuelto en una bandera nacional y con un eslogan es capaz de enfrentar al resto de los ciudadanos por unas elecciones catalanas», le ha reprochado. Además, le ha acusado de no decir «verdades» y de «manipular la Constitución».

Por su parte, el portavoz de Compromís, Ignasi Candela, ha acusado a Rivera de fariseísmo mientras el del PDECat, Ferrán Bel, le ha reprochado no ser capaz de aceptar la diversidad, y el portavoz socialista, Pedro Saura, ha echado en cara de Rivera que haga uso de la hipocresía y la falsedad. «El nuevo cupo vasco estaba en los Presupuestos de 2017», le ha reprochado por el voto a favor de Ciudadanos a los mismos. «Dicen que están por la solidaridad y apoyan todos los recortes del PP», le ha recriminado, para recordarle que la formación naranja se alió con los populares para vetar el debate de las más de 1.000 enmiendas que se presentaron a las últimas cuentas. «Ciudadanos está contra de todo tipo de bilateralidad, menos con una: su relación económica y política con el PP», aseguró.

Para rematar a Rivera, intervino el vicesecretario de Política Social del PP, Javier Maroto, quien no se quedó atrás y le tachó de oportunista. «Usted toca de oído en el País Vasco», le ha increpado. «No se puede decir que no se está de acuerdo con el cálculo del cupo vasco e irse a Valencia con CUP y ERC al grito de "soberanía fiscal" o "dadnos la llave de la caja". No se puede estar los días pares diciendo "no" al cupo vasco y los días impares decir "si" al cupo valenciano», le espetó.

No obstante, y pese a su voto a favor, tanto PSOE como Podemos han realizados intervenciones críticas al mismo tiempo con el Gobierno aunque por diversos motivos. Los socialistas criticando que Montoro no esté trabajando en la reforma del régimen común de financiación y Podemos cargando porque la financiación de las distintas comunidades sea objeto permanente de canje político.