Albert Rivera y Mariano Rajoy, en el Palacio de La Moncloa - JAIME GARCÍA

La Moncloa prepara ya el debate de la moción y deja en suspenso el calendario político

El presidente despeja su agenda y el Gobierno asume que los pactos de Estado quedan congelados

MadridActualizado:

En La Moncloa se trabaja ya en la preparación del debate de la moción de censura, «sin nervios y sin derrotismo». En el equipo del presidente se prepara un aluvión de datos para subrayar que la iniciativa de Pedro Sánchez conlleva un riesgo serio para la recuperación económica en España, pero también para incidir en el peligro que supondría para el país un presidente apoyado por los golpistas catalanes. De momento, el Gobierno ha dejado en suspenso todo el calendario político, así como la negociación de acuerdos de Estado, y Rajoy ha despejado su agenda para centrarse en el cuerpo a cuerpo que le toca librar, otra vez, con Pedro Sánchez.

Hace solo tres días, y con los Presupuestos Generales del Estado recién aprobados en el Congreso, el presidente planeaba ya un Debate sobre el estado de la Nación para la semana del 25 de junio, veía el horizonte político despejado hasta el año 2020, y se dejaba querer para repetir como candidato en las generales, si su partido se lo pedía:«Yo estoy animado», aseguró. La situación se dio la vuelta en cuestión de horas, en cuanto salió a la luz la sentencia del caso Gürtel.

Aprender la lección

Dirigentes del PP consultados por ABC hacen autocrítica, y creen que hace falta que el partido reconozca públicamente los errores cometidos y pida perdón a los ciudadanos. Es decir, justo lo que no hizo el presidente Rajoy en su comparecencia del viernes en La Moncloa, donde solo recordó que ya había pedido perdón «hasta la saciedad» en anteriores ocasiones. «La gente, nuestra gente, lo estaba esperando y pidiendo. Hace falta decir que hemos aprendido la lección, que pedimos disculpas y que no volverá a ocurrir», advierten.

El desánimo y desaliento producido en el PP, y en el Gobierno, por el mazazo de la sentencia, que no se supo calibrar en su justa medida a tiempo, se vieron compensados internamente por la moción de censura presentada por Sánchez. En el PP reconocen que esa iniciativa ha servido de «revulsivo» a las bases, hartas de los tejemanejes del líder socialista en un momento especialmente difícil para España. «Ahora hay que cerrar filas», sostienen los populares.

En el PP y el Gobierno creen que Rajoy «va a resistir y aguantar» frente al envite de Sánchez. A partir de ahí, si sale «vivo» de la moción, el presidente está dispuesto a agotar la legislatura. Los populares asumen que el calendario judicial no les favorece, «eso no podemos controlarlo», pero cuentan también con que el PSOE tendrá que afrontar casos como el de su financiación en la Comunidad Valenciana o los ERE de Andalucía. «Llevamos tanta mochila que no nos podemos permitir ni un error más», advierten.

Rajoy nunca se fió de Sánchez, aunque en los últimos meses había mejorado su opinión por la «lealtad» del socialista frente el golpe a la democracia de los independentistas. En el año del bloqueo político, el presidente llegó a confesar a los periodistas que jamás, en su larga vida política, se había encontrado con un caso como el de Sánchez, instalado en el «no es no», con el que le resultaba imposible incluso hablar. Ahora el presidente se enfrenta de nuevo a esa versión del pasado del líder socialista.

«Hay que esperar»

En esta situación de incertidumbre, los planes diseñados por el Gobierno quedan congelados. «Todo queda suspendido, a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos», advierten en La Moncloa. Así, Rajoy quería dar un empujón decisivo a la reforma del sistema de financiación autonómica de forma inmediata, pero en su entorno reconocen que no tiene mucho sentido abrir una negociación si quizás en unos días Sánchez gana la moción. «Hay que esperar».

Lo mismo ocurre con el Debate sobre el estado de la Nación. La moción de censura sustituirá esa cita parlamentaria, y en La Moncloa comentan con cierta maldad que «Sánchez ha organizado todo esto porque no iba a estar en el Debate de la Nación». Al no ser diputado, tendría que haber visto cómo Margarita Robles se medía con Rajoy en la tribuna.

Los pactos de Estado que el Gobierno quería impulsar con rapidez también sufrirán un parón forzoso. El acuerdo sobre las pensiones, el pacto nacional del agua o incluso el de Educación, sobre el que no habían perdido todas las esperanzas, se van a ver afectados, ya que en este momento el diálogo al máximo nivel ha quedado roto. La tramitación de los Presupuestos, sin embargo, no correrá peligro, según fuentes parlamentarias. Las cuentas están ya en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta.