Íñigo Méndez de Vigo, en su despacho en un momento de la entrevista concedida a ABC
Íñigo Méndez de Vigo, en su despacho en un momento de la entrevista concedida a ABC - MATÍAS NIETO
ENTREVISTA

Méndez de Vigo: «Vamos a aplicar la ley, toda la ley, según los acontecimientos»

«Los secesionistas querían romper 500 años de historia de España en cuatro horas»

«Puigdemont se ha olvidado de los catalanes no secesionistas»

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Méndez de Vigo divide su tiempo entre tres despachos: uno en Educación, otro en Cultura y el tercero, al que suele acudir los jueves por la tarde y los viernes, en el Palacio de La Moncloa, como portavoz del Gobierno. El «despacho» de su otra cartera, la de Deportes, es más itinerante. El ministro recibe a ABC en el Ministerio de Cultura, en la Plaza del Rey, solo un día después de que el Estado de Derecho diera un golpe, quizás definitivo, al referéndum ilegal del 1 de octubre.

¿El Gobierno da por desactivado el referéndum después de la operación judicial de esta semana?

El Gobierno dijo con toda claridad que un referéndum ilegal no se iba a producir, y que tomaríamos todas las medidas para evitarlo. El miércoles la Policía judicial, a través de un mandamiento del juez, asestó un golpe duro a la logística del referéndum. Es un referéndum ilegal, sin garantías democráticas: no hay censo, las papeletas fueron confiscadas, no hay urnas, no hay interventores, no hay apoderados, no hay registro de votantes en el extranjero, no hay garantía jurídica ninguna.

¿Por qué ha tardado tanto el Estado en frenar este intento de secesión?

El Gobierno mantenía la esperanza de que aquellos que violan la ley no lo hicieran. Cuando ha habido una violación flagrante de la legalidad ha sido los días 6 y 7 de septiembre, en el Parlamento de Cataluña. El Gobierno ha actuado como dijo que haría: con firmeza, con serenidad, pero con proporcionalidad, cuando se ha producido el hecho delictivo. La actuación del Gobierno ha sido consecuente, rápida y eficaz.

Se ha criticado al Gobierno por la falta de contundencia frente al desafío independentista.

El Gobierno ha actuado con firmeza y con coherencia. Desde que se produjo la primera resolución del Parlamento de Cataluña, el Gobierno hizo lo que se hace en las democracias. Lo llevamos al Tribunal Constitucional. El 14 de febrero de 2017, lo declaró ilegal, incluidos todos los actos preparatorios. Al mismo tiempo que actuaba por la vía legal, por la vía política ha mantenido la misma posición: diálogo, sin fecha de caducidad y dentro de la ley.

¿Por qué no se ha producido ese diálogo?

Nosotros hemos mostrado nuestra disposición desde el primer momento, pero la otra parte no ha querido dialogar. Y cuando se ha convocado para hablar de financiación autonómica, la silla vacía era la del señor Puigdemont. Y cuando el Gobierno le ha invitado solemnemente a acudir al Congreso de los Diputados a explicarse, ha habido callada por respuesta. El Gobierno ha estado desde el primer momento abierto al diálogo, pero por la otra parte solo había una obsesión: referéndum sí o sí, y así es muy difícil dialogar.

¿Hasta qué punto le preocupa al Gobierno que las movilizaciones deriven en violencia en la calle?

El presidente fue muy claro: reclamó a los responsables de la Generalidad que cesaran en sus actuaciones ilegales y, si les importa la tranquilidad de la mayoría de los catalanes, que renuncien a esta escalada de radicalidad y desobediencia. Ya desde los griegos, el gobernante lo que tiene que hacer es preocuparse sobre todo por la convivencia pacífica. El señor Puigdemont está en manos de la CUP y se ha olvidado de todos aquellos catalanes que no son secesionistas. Es el Gobierno el que va a garantizar que todos tengan sus derechos y libertades intactos.

Una vez que no haya referéndum, el riesgo es que haya altercados.

Esperamos que eso no suceda, no es propio de un Estado democrático, no es propio del sigo XXI. Si los dirigentes de la Generalidad azuzan a la gente para que acuda, pues no es lo deseable. Lo deseable es encontrar soluciones a través del entendimiento. Para el Gobierno es muy importante esa convivencia cívica, que ha echado de menos porque el presidente de la Generalidad se ha ocupado solo de una parte.

Cuando el presidente dice que estamos a tiempo de evitar males mayores, ¿a qué se refiere? ¿A la aplicación del artículo 155?

No, se está refiriendo a la ruptura de la convivencia. En Cataluña desde hace tiempo, y debido a la política de los secesionistas de ocuparse solo de lo que quería una parte de la sociedad catalana, se ha producido una ruptura, en las relaciones entre padres e hijos, entre amigos, entre compañeros, entre gente que trabaja junta. Y eso es lo que hay que evitar absolutamente. Al Gobierno, que es el de todos, le preocupa la convivencia. El llamamiento del presidente era a no llevar a cabo actos o iniciativas que profundizaran en esa ruptura de la sociedad catalana.

¿Hay tiempo para aplicar el 155 hasta el referéndum?

Ya hemos dicho que vamos a aplicar la ley, toda la ley, con firmeza y proporcionalidad, según los acontecimientos.

¿El Gobierno garantiza, pues, que el próximo domingo no habrá urnas?

El Gobierno está en condiciones de decir que el día 1 no habrá una consulta en Cataluña que reúna lo que en cualquier país democrático se considera una consulta con garantías democráticas.

En Cataluña ya se requisaron urnas hace unos años, y no fue el Gobierno de la Nación...

Quien tiene experiencia acreditada en requisar y retirar urnas es el Gobierno de la Generalitat de Cataluña. En 2014, su presidente Artur Mas se opuso al llamado multi-referéndum convocado por colectivos sociales en unos 150 municipios catalanes para votar sobre la deuda y otros asuntos. El Govern mandó a los Mossos a retirar las urnas, identifica a sus promotores y denunciarlos por desobediencia. Mas dijo entonces categórico: «Así es como pretendemos actuar de cara al futuro, dentro de los marcos legales existentes».

¿Qué plan tiene el Gobierno para el día 2?

El día siguiente lo que estoy seguro que no habrá es una declaración unilateral de independencia que tenga algún efecto, porque estas declaraciones tienen efecto si alguien te reconoce. Cualquiera puede declararse independiente, pero para que eso tenga efecto te tienen que reconocer. No hay ningún Estado, desde luego ningún Estado de la UE, que vaya a reconocer una declaración unilateral de independencia. Por tanto, ¿qué es lo que hay que hacer? Hay que hacer lo que el Gobierno ha pedido desde el primer momento, aunque ha sido una voz que ha clamado en el desierto, que es hablar. Pero de la otra parte no ha habido ningún interés.

¿Pero tiene algún plan diseñado el Gobierno para esa etapa que se abre el día 2?

El Gobierno en este momento lo que le importa es cumplir con aquello que ha dicho a los españoles, que un referéndum ilegal no se va permitir, no se a celebrar, porque es ilegal. Luego, ya hablaremos.

¿Cómo se arregla esto a largo plazo? Los independentistas seguirán así, ¿qué solución tiene la cuestión catalana en España?

Si yo tuviera la solución probablemente me convertiría en alguien muy famoso. Usted lee los escritos de Ortega de los años 13 y 14 y verá que muchas de las cuestiones que planteaba son muy actuales. La verdad es que la Constitución del 78 fue un punto de encuentro enormemente importante, que ha llevado a Cataluña las más altas cotas de autogobierno de su historia. El esfuerzo que se ha hecho estos años ha sido importante y España sigue siendo, como diría Ortega, un proyecto sugestivo de vida en común que merece la pena.

¿Las elecciones pueden ser una solución?

Está en la mano del presidente de la Generalidad. En Cataluña ha habido desde la recuperación de la democracia 35 consultas. No sé si tiene interés Puigdemont, pero llamar a las urnas dentro de la legalidad siempre es bueno.

¿Qué le parecen los titubeos del Partido Socialista?

El Partido Socialista está mostrando una actitud de firmeza y de respaldo al Gobierno. En la formación de la voluntad caben muchos matices, pero lo importante y lo esencial es que el Partido Socialista y Ciudadanos respaldan al Gobierno, porque es la fuerza del Estado de Derecho la que está en juego y es la democracia en suma la que está en juego. Lo que se ha producido en Cataluña es una ruptura de la democracia, y los demócratas estamos obligados a mantener las condiciones de democracia, de defensa de derechos y libertades de todos los catalanes

Ha faltado la imagen de ese bloque constitucionalista. No se ha producido la foto de Rajoy, Sánchez y Rivera juntos. Habría sido una imagen relevante.

Lo que importa son los hechos y las acciones. Las fotografías tienen una vida bastante corta. Cómo era el verso de Miguel Hernández... Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía.

¿La comisión territorial que ha propuesto el PSOE en el Congreso servirá para algo?

Todas las propuestas que se formulen y se articulen seriamente nos parecen dignas de estudio. Lo que pasa es que no las hemos visto formuladas. Yo no sé cuál es, oigo hablar a relevantes miembros del Partido Socialista, en una ocasión dicen que el Senado debe convertirse en una Cámara de representación territorial, otras veces dicen que en el artículo 2 habría que poner el nombre de las comunidades, he visto algún desconcierto conceptual de lo que es nación de naciones, pero no he visto una propuesta que diga lo que queremos es esto. Lo que tengan en la cabeza lo vamos a estudiar con mucho interés.

Lo que tienen en la cabeza parece que es que España es una nación de naciones.

Bueno, yo les he oído decir cosas bastante diferentes. He oído a un candidato decir que Madrid es una nación. Luego ha dicho que no. Esas cosas hay que pensarlas seriamente. Creo que si lo que está pensando el PSOE es una reforma de la Constitución, no hay un no a priori por parte del Gobierno. Pero hay que saber exactamente en qué se traduce y qué apoyos tenemos.

El artículo 2, el de la indisoluble unidad de la Nación española, ¿es intocable?

La indisoluble unidad de la Nación española es algo muy importante en lo que creemos todos los españoles. Yo creo que el PSOE también cree en ello. Hablan de la unidad de la Nación, pero luego de un concepto cultural. Que lo pongan sobre la mesa y veamos qué proponen.

¿Estamos, pues, a las puertas de una reforma de la Constitución?

El Gobierno siempre ha estado dispuesto a escuchar. Todas las propuestas que se hagan, y más si se hacen en el marco del Congreso, las escucharemos, las analizaremos, veremos qué apoyos suscitan. La reforma de la Constitución no se dilucida en un plis plas. Eso lo hacen los secesionistas en el Parlamento de Cataluña, que en cuatro horas querían romper con 500 años de historia de España. Estas cosas hay que hacerlas seriamente.