Placa de una calle dedicada a José Antonio Primo de Rivera que deber ser retirada por ley - ABC

La Memoria Histórica choca contra la realidad: «José Antonio era el gasolinero del pueblo»

Decenas de alcaldes envían cartas al senador de Compromís que exige los cambios justificando por qué no lo hacen

MadridActualizado:

La cruzada de un senador de Compromís para hacer cumplir la Ley de la Memoria Histórica ha provocado una reacción dispar entre los cientos de municipios de toda España que mantienen en su callejero referencias a la Guerra Civil o a protagonistas del franquismo. Desde su escaño en el Senado, Carles Mulet ha bombardeado con más de dos mil requerimientos a los ayuntamientos para pedirles que acaten la ley impulsada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2007, pero que el PP dejó sin efecto real desde 2011 al no dotarle de presupuesto. Cientos han respondido por escrito que ya cambiaron las calles o que lo harán. Pero numerosos alcaldes se han sublevado ante lo que creen una intromisión en sus asuntos locales. El político valenciano ha coleccionado las respuestas más “impertinentes” recibidas en los últimos meses y que representan el choque de la Memoria Histórica contra la realidad.

Ahí donde el senador de Compromís recrimina la presencia en el callejero de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, los alcaldes le dan explicaciones de todo tipo. En Manzaneque (Toledo) se dice que «el tal José Antonio era un agricultor del pueblo». En el almeriense Tíjola la replica es que en 1990 se nombró una avenida «José Antonio» en homenaje al titular de la única gasolinera del pueblo, «amén de ser la única empresa existente en la citada vía». Desde el granadino municipio de Alpujarra de la Sierra, donde gobierna el PSOE, se le indica que en 2009 se cambió y mejor se le dedicó la calle al médico del pueblo, «José Antonio Bravo».

El alcalde de Rionegro del Puente (Zamora), del PSOE, asegura que la calle y plaza por la que Mulet se interesa es «José Antonio a secas» y que no hay pruebas de que esté dedicada al fundador de la Falange. «Estas vías no tienen connotación franquista ni atentan contra la Ley 52/2007», dice el socialista. Y añade guasón que en todo caso tendrán «muy en cuenta» el nombre del senador por si deciden cambiarlo. El alcalde de Cabañas de Sayago (Zamora) precisa que en marzo añadieron el apellido Herrero, porque en esa calle vivió un vecino que murió «en trágicas circunstancias a una edad muy temprana».

También hay quien sale en defensa del personaje histórico. El alcalde de Malagón (Ciudad Real), del PP, refiere que su calle es «Abogado José Antonio» haciendo mención a la labor de letrado de Primo de Rivera en «el litigio de este ayuntamiento por los Estados del Duque», pero obviando toda relación con la política. Más contundentes responden desde Villar Del Olmo (Madrid): «Se trata del fundador de un partido político legal», dice el ayuntamiento sin ningún ánimo de cambiar nada.

Otros sí acataron la ley, como explica el cauto alcalde de Cobeja (Toledo), que para no entrar en pleitos intentó averiguar en el archivo municipal y hasta consultó al párroco. Lo que se dijo es que «antes ponía el nombre a la calle el primero que vivía allí», pero que como había dudas y lo que no quiere es que su pueblo «salga en las noticias por apología del fascismo y de la dictadura», que mejor «entre todos» cambian el nombre. «Que no se levantase en el pueblo más polvo que el necesario», fue su reflexión.

Munícipes jóvenes

Son varios los que aseguran desconocer las razones del nombre José Antonio, ni hay constancia documental ni en la «memoria de los más viejos del lugar». Por ejemplo, el alcalde cacereño de El Gordo, del PP, afirma que «desde siempre» se llamó así. Los concejales de Navalmoral de Béjar (Salamanca) dicen que el mayor de ellos «no llega a los cincuenta años» y que tras hacer averiguaciones decidieron cambiar el nombre de la calle «Salas Pombo», falangista, por el de «La Fragua».

En Salvadiós (Ávila) se consultó al Pleno del ayuntamiento pero se concluyó que no se tocaría porque es «un nombre muy común entre los lugareños». La Memoria Histórica también choca con la realidad en Collado Mellado (Madrid), donde el promotor dedicó a sus seis hijos las calles de una urbanización y que por eso la de «José Antonio». En el toledano municipio de Cervera de los Montes avisan de que se mantienen los rótulos antiguos porque están hechos en cerámica de Ruiz de Luna de «alto valor artístico» en la zona de Talavera de la Reina, con museo incluido al artista.

Una paisana valenciana de Mulet, la alcaldesa de Vallanca, del PP, le contesta con raspe al senador de Compromís que no hubo plaza, sino avenida José Antonio, pero que no tienen constancia documental de que hiciera referencia al fundador de Falange «puesto que en la historia de España, reciente y no tan reciente, ha habido personas importantes del mundo de la cultura, de la historia, etc. con ese nombre». Sí se cambió en 2007 las calles del General Mola y del Caudillo, aunque insiste la alcaldesa en que esta última no tuvo por qué referirse a Francisco Franco. «Porque como sabrá en la historia ha habido y sigue habiendo personas que son jefes absolutos de un ejército, que encabezan algún grupo, comunidad o cuerpo o que son dictadores políticos», añade con sorna.

Desde Fueberrebollo (Segovia) se le explica al político valenciano que tal vez hubiera preferido sustituir la avenida José Antonio por la de los «Paísos Catalans». Su alcalde, del PP, dice que propuso volver al nombre histórico de Calle Real lo vetó el PSOE, soltándole una puya: «Por otra parte socios suyos en la Comunidad Valenciana». Y añade que otras calles de generales están «en estudio para no cometer los gravísimos errores históricos del Ayuntamiento de Madrid».

Estos alcaldes de pueblos diminutos acusan al parlamentario de «robarles» su tiempo sin sueldo. Y le sugieren que se interese por los problemas «reales» de sus pueblos, algunos al borde de extinguirse, o que al menos se dedique a la Comunidad Valenciana. No son pocos los que contestan con desdén recordando que sus pueblos tienen más historia que el Senado y alguno le invita al presidente de la Cámara, que es quien le da traslado de las peticiones de Mulet, a visitarles.

La alcaldesa de Burganes de Valverde (Zamora) le envía información sobre el cambio de la calle Generalísimo sin salir de su asombro por ser centro de fijación del senador. «Me gustaría que presentaran el mismo interés por los temas verdaderamente importantes para los vecinos», escribe Atilana Martínez. También se dirige a Pío García-Escudero el titular de Espadaña (Salamanca): «Sería de agradecer que el Órgano al que representa dedique su laboriosidad a cuestiones más fructíferas y beneficiosas para el país».

Las vitolas de los jamones

Más ingenioso es el alcalde socialista de Frades de la Sierra, de la zona salmantina de Guijuelo, que asegura «estar en ello», pero avisa que «ha surgido un problema añadido» porque en las 14 calles cuestionadas se ubican «cinco empresas chacineras y dos peleterías que han alegado que se les conceda un plazo prudencial para proceder al cambio de las vitolas de los jamones, tarjetas, bolsas, direcciones de correos, etc». Que no se trata de provocar el «incremento innecesario de costes» para el sector. Y de paso, que el señor Mulet se preocupe por el estado de la carretera del pueblo, «tercermundista», por la conexión de internet, que no existe cobertura.

El alcalde de Turégano (Segovia) responde que la retirada le supone unos 15.000 euros que no tiene su arca municipal y que si quieren algo, que lo presupueste el Estado. La ley de la Memoria Histórica está cuestionada por muchos. En Golosalvo (Albacete) replican que no tienen claro si la ley es para cumplir porque existen «distintas sentencias en su contra» y señala que otros dedican sus calles a «Santiago Carrillo, Pasonaria, etc, que también intervinieron en la Guerra Civil». Así, el titular de Bóveda del Río Almar (Salamanca) le informa de que el Ayuntamiento ha decidido que cambiará las calles «una vez sean retirados todos los símbolos existentes en el territorio español».

Valiente pero cortés, el alcalde socialista de Las Pedrosas (Zaragoza) afirma hacer un «esfuerzo sobrehumano» para «contener sus palabras» ante el requerimiento de Mulet. Su pueblo está condenado a una «muerte lenta pero segura», le recuerda que no cobra por ser alcalde y acusa al senador de Compromís de hacerle «robar» tiempo a sus vecinos, a su familia y a su ocio. «Soy incapaz de definir la sensación que tuve ayer al leer esta carta remitida por usted. No sabía si reír, o llorar; si ignorarla, o contestarle», admite recomendándole que mejor se preocupase por los problemas reales del medio rural, «que agoniza y muere».

El representante de Peñalver (Guadalajara) le contesta que, si procede, someterá a una «consulta popular» el cambio de las vías, pero que entre sus «250 habitantes» nunca hubo quejas y «reina la concordia». Así que le pide, con argot agrícola, no pasar el destripador por la convivencia: «Roturar 77 años después de una contienda las heridas que han sido restañadas con el tiempo, provocarán algún altercado que devendrá en la gestación de malestar en la población sin ningún tipo de necesidad».

Una de los últimas cartas, el alcalde de Terrer (Zaragoza), le insta muy educado a ocuparse de su territorio «y dejar que en el resto de España cada uno nos preocupemos por lo que nos corresponde».