Una imagen de los acusados en el banquillo, durante el juicio por la agresión de Alsasua
Una imagen de los acusados en el banquillo, durante el juicio por la agresión de Alsasua - ABC

Un mando de la Guardia Civil ubica a dos acusados de Alsasua en «el entorno de la disidencia de ETA»

Los peritos de información declaran hoy para explicar el contexto de terror del ataque a los dos guardias civiles y sus parejas

MadridActualizado:

No fue fruto de la casualidad por un encontronazo en una noche de fiesta. Un perito de la Guardia Civil, jefe del servicio de Información de Navarra, considera que la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) fue «indudablemente premeditada», y no «un hecho casual».

El agente –que ayer declaró como testigo y hoy comparece como perito– enumeró cuatro actos vinculados a los acusados para explicar el caldo de cultivo previo al ataque, que tuvo lugar en la madrugada del 15 de octubre de 2016. El alto mando, parte del equipo que instruyó el atestado de las detenciones, ubicó a dos acusados en «el entorno de la disidencia de ETA», el sector más radical de la izquierda abertzale, contrario a la disolución y el cese de las armas de la banda terrorista. Son Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda, dos de los tres encausados que se encuentran en prisión preventiva desde el 15 de noviembre de 2016.

La Audiencia Nacional juzga a ocho acusados por la agresión en el municipio navarro, por la que la Fiscalía solicita hasta 62 años y medio de prisión. El Ministerio Público ubica el ataque en una campaña de la izquierda abertzale contra las Fuerzas de Seguridad, una reivindicación histórica de ETA, cuyo objetivo es atemorizar al colectivo policial. Los acusados no admiten haber dado un solo golpe y niegan tener animadversión a la Guardia Civil.

En la sexta sesión del juicio, el alto mando de la Guardia Civil ubicó a Unamuno y Ramírez de Alda en una manifestación por los presos etarras atípica, celebrada en septiembre de 2016 en Echarri-Aranaz, una localidad cercana a Alsasua, enmarcada en «el entorno de la disidencia de ETA». La convocatoria, que no fue comunicada, invocó el lema: «Por los presos enfermos, amnistía total, los presos en lucha, nosotros también». El teniente acudió al acto en el dispositivo de seguridad.

El perito explicó que solo se ha celebrado otra manifestación similar, el 11 de marzo de 2017 en el casco viejo de Pamplona, y que culminó con disturbios y tres arrestados por delitos de desórdenes públicos y de terrorismo.

Para enmarcar la agresión, el jefe de Información relató otros tres actos de hostilidad contra la Guardia Civil que tuvieron lugar en Alsasua en los meses previos al ataque. En ellos, algunos de los acusados tuvieron sus primeros contactos con el teniente agredido. El perito vincula los actos al movimiento Ospa, un colectivo de Alsasua que promueve la expulsión de la Guardia Civil de Navarra y el País Vasco, y en el que sitúa al menos a Unamuno y a Ramírez de Alda. A otros dos acusados (Aratz Urrizola y Julen Goicoechea) los ubicó en eventos de Ospa en 2014 y2015.

El primer antecedente al que aludió son las jornadas de puertas abiertas que celebró la Guardia Civil el 15 de junio de 2016, que buscaron acercar a la Benemérita a los niños y las personas mayores. Este acto contó con una concentración espontánea en contra, promovida por el movimiento Ospa. Ramírez de Alda distribuyó «panfletos».

Otro hecho fue la celebración del Ospa Eguna de 2016, el día en el que reivindican la expulsión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en el que no hubo incidentes más allá del lanzamiento de bengalas y pintadas. Se celebró el 27 de agosto y el permiso al consistorio lo solicitó Unamuno, que alegó en la vista oral que se encargó él por conocer el proceso.

El mando de la Guardia Civil, además, también se refirió a una protesta que se celebró de forma espontánea en la puerta de la iglesia de los Capuchinos, donde se celebró una misa por la Patrona de la Guardia Civil el 12 de octubre, el día del Pilar, solo tres días antes de la brutal agresión a los agentes. El perito ubicó en aquella manifestación a Unamuno y Ramírez de Alda.

«Lloró en mi consulta»

En la jornada de ayer, también declaró como perito la médico forense que atendió a las víctimas tras la agresión. La doctora aseguró que las lesiones que presentaron los dos agentes y sus novias son «compatibles» con su relato de los hechos, que describe a una brutal paliza de una veintena de gente. «Por una torsión es muy difícil que una persona joven se rompa el tobillo», explicó sobre el teniente, que tuvo que ser operado de una fractura abierta del tobillo por las patadas. Su lesión del labio, añadió, es compatible con haber recibido un puñetazo.

La médico también desveló la situación en la que se encontraba María José, la novia del teniente, vecina de Alsasua desde los 3 años y quien identificó sin dudas a los agresores. «Comía mal, tenía pesadillas, solo salía a la calle para ir al metro acompañada por un familiar, no podía dormir y lloraba con facilidad. Lloró en mi consulta», declaró para explicar su frágil estado.

Otros peritos revelaron ayer que los acusados borraron los mensajes y llamadas de sus teléfonos móviles.

La vista continúa hoy con la declaración de tres agentes de Información de la Guardia Civil, que ahondarán en el contexto de terror de la agresión, en una prueba pericial de inteligencia.