Vídeo: Torra visitó el lunes Soto del Real

Junqueras reclamó el lunes a Torra un gobierno factible

El president decidió los consejeros viables antes de nombrar a los que bloqueó Moncloa

BarcelonaActualizado:

Oriol Junqueras pidió al presidente de la Generalitat, Quim Torra, cuando el lunes fue a visitarlo a la cárcel de Estremera, que formara «un gobierno sólido y estable capaz de atender y resolver los problemas de los catalanes». El líder de los republicanos instó al nuevo «president» a que eligiera a consejeros viables que «permitieran el decaimiento del artículo 155 y la recuperación de las instituciones catalanas y del autogobierno».

Junqueras se puso como ejemplo y le explicó a Torra que si había renunciado a ser vicepresidente era «por su convencimiento de que Cataluña precisa un gobierno efectivo, capaz de recoser el país con una actitud inclusiva, abierta, que no excluya a absolutamente nadie». Todos los consejeros que ha propuesto Esquerra son viables y sólo Toni Comín ha pedido volver a ser nombrado pese a su condición de fugado, pero ha sido contra la voluntad de su partido y porque desde que se encuentra en Bruselas es mucho más fiel a Puigdemont que a Junqueras.

En el encuentro de Estremera, además de Torra y Junqueras, estuvo también presente Raül Romeva, exconsejero de Exteriores y que también se encuentra en prisión preventiva en esa cárcel. Fuentes de Esquerra aseguran que lo que Junqueras le transmitió a Torra es su discurso dialogante e inclusivo de siempre, «tan necesario en cualquier caso pero sobre todo tras haber elegido a este presidente», además de lamentar que el desafío «puramente gestual» de Puigdemont y Torra «en nada ayuda a los presos».

Por su parte, Quim Torra ha reconocido a personas de su confianza que antes de nombrar a los consejeros inviables ya sabía los nombres de los consejeros «reales» que iba a proponer en sustitución de los que no podrán ejercer sus funciones ni siquiera tomar posesión de su cargo. Torra admite que simplemente está «tensando la cuerda» para «desestabilizar» y «mantener la moral de la tropa».

Elsa Artadi (Barcelona, 1976) será la mujer fuerte del Govern, incluso más fuerte que el propio Torra, poco o nada acostumbrado a la gestión y todavía menos a la constancia en el trabajo. Artadi sería la consejera de Presidencia, en sustitución de Jordi Turull, conservaría la portavocía del ejecutivo y perdería Empresa. Artadi era la preferida de Puigdemont para ser la presidenta de la Generalitat, pero la licenciada en Harvard no quiso quemarse ejerciendo de títere del exalcalde de Gerona, y en el decurso de aquellas conversaciones el fugado de Berlín entendió que si quería que su llama no se extinguiera con el nuevo Govern puesto en marcha necesitaba a alguien de perfil más bajo, y de fidelidad más estrecha, que una chica que decididamente le supera en cultura política, en capacidad de gestión y en inteligencia.

Albert Batet (Tarragona, 1979) sería el consejero de Empresa. Es el alcade de Valls, y al haberse posicionado en favor de la dirección del PDECat (Marta Pascal y David Bonvehí), había caído en desgracia en el círculo presidencial y Puigdemont no le quería en su lista electoral del 21 de diciembre. Al final con el sus sobres compró algo más que un escaño. Damià Calvet sustituirá a Josep Rull en Territorio. Calvet es el teniente de alcalde de Economía y Hacienda de Sant Cugat, un municipio que ha recibido toda clase de reconocimientos y premios por ser el mejor y más transparentemente administrado de España y de Europa.

Laura Borràs (Barcelona, 1970) será la próxima consejera de Cultura en sustitución de Lluís Puig. Es especialista en teoría de la literatura y literatura comparada, licenciada en filología catalana y doctora en filología románica por la Universidad de Barcelona. El sustituto de Toni Comín iba a ser David Elvira, número dos del exconsejero de Sanidad fugado, en tanto que conoce su funcionamiento y ha demostrado que sabe hacerla funcionar.

Los «consellers» sustitutos, o «reales», conocían también la estrategia de Torra/Puigdemont antes del anuncio de los nombramientos improbables, y que ellos iban a ser finalmente los elegidos. De hecho, Elsa Artadi y Damià Calvet presionaron a Turull y Rull respectivamente para que no se prestaran a la escenificación y siguieran el consejo de sus abogados, que les aconsejaron que no perjudicaran su situación procesal con provocaciones estériles.