Junqueras aspira de nuevo a presidente

Tras un mes de brazos caídos, los más estrechos colaboradores de Junqueras han vuelto a tomar las riendas del partido

Salvador Sostres
BarcelonaActualizado:

Tras unos meses desconcertada por su inesperada derrota electoral, Esquerra vuelve a creer que Junqueras no sólo puede sino que tiene que ser el próximo presidente de la Generalitat si Puigdemont no cumple su única promesa electoral de regresar a España para su investidura.

Esquerra quedó desmoralizada cuando una vez más fue derrotada por su eterna rival, Convergència. El abatimiento fue total en un partido que además gira casi exclusivamente sobre el eje vertebrador de su líder, y que teniéndolo encarcelado se siente especialmente huérfano, condenado a un plus de intemperie.

Pero tras un mes de brazos caídos, los más estrechos colaboradores de Junqueras han vuelto a tomar las riendas del partido, conscientes de que si regalan sus posiciones nadie les va a tomar nunca más en serio, y que si le permiten a Junts per Catalunya instalarse en el carril central del catalanismo político, volverán a la irrelevancia y sin poder hacer oposición, permitiendo que la vieja Convergència de toda la vida -porque Junts per Catalunya no es más que la reunión de los purgados por Marta Pascal cuando tomó el control del PDECat- continúe usando Cataluña como su coto de caza privado, justo cuando halle el sustituto del Palau de la Música como centro de operaciones para continuar explotando a pleno rendimiento el gran negocio del autonomismo victimista y de sus correspondientes transacciones.

Si Puigdemont no regresa a España -y Esquerra cree que no regresará aunque dada la inestabilidad del personaje nadie se atreve a hacer un pronóstico definitivo y claro- Junqueras reivindicará su derecho y su deber de ser presidente, porque le corresponde en la línea de «legitimidad que la aplicación del artículo 155 nos arrebató», tan reclamada por el presidente depuesto y sus colaboradores, especialmente cuando no imaginaban que ganarían.

Los republicanos sentencian que «si Junts per Cataluña o el PDECat no quieren votar la investidura de Junqueras, entonces ellos y sólo ellos serán los responsables de que Cataluña no tenga Govern, de que el 155 continúe en vigor como mínimo medio año más, y de que se tengan que repetir las elecciones».

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