Girauta, Isabel Bonig, Bauzá, Rosa Díez y Fidalgo en el acto celebrado este lunes
Girauta, Isabel Bonig, Bauzá, Rosa Díez y Fidalgo en el acto celebrado este lunes - ISABEL PERMUY
Acto Fundación Valores y Sociedad

José María Fidalgo: «España es débil porque no ha sido capaz de fabricar españoles»

«El problema de España es que nadie defiende la Nación española», asegura la exlíder de UPyD, Rosa Díez

MadridActualizado:

España ha descuidado la defensa de su concepción nacional. Ha faltado pensar España. Ni la educación reglada ni los discursos políticos ni tampoco los medios de comunicación han acertado en los cuidados preventivos que requería el nacionalismo, que se ha desarrollado como un cáncer afectando a cada vez más territorios aprovechando la inacción del resto. Tras la agonía terrorista en el País Vasco y el último sarampión vivido en Cataluña, la enfermedad identitaria amenaza a nuevas regiones como la Comunidad Valenciana, Baleares y Navarra. Mientras, el Estado no ha sabido inculcar el sentimiento de que todos los ciudadanos son iguales, sin importar de qué región procedan.

Sobre este diagnóstico común debatieron ayer en el auditorio de Mutua Madrileña de Madrid varios comparecientes: Juan Carlos Girauta (Ciudadanos), Isabel Bonig (PP), Rosa Díez (UPyD), José María Fidalgo (CC.OO.) y José Ramón Bauzá (PP). El debate estuvo moderado por María San Gil y entre el público estuvieron Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre o Ignacio Cosidó.

En el acto organizado por la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad, en su ciclo de conferencias sobre el desafío nacionalista, se dejaron varias reflexiones. Una es que el Estado debería recuperar la competencia de educación, tan manoseada por los gobiernos nacionalistas.

La exlíder de UPyD abogó por incluir esa recentralización en la reforma de la Constitución, que fue muy clara en su diagnóstico: «El problema de España es que nadie defiende la Nación española, de lo que nos une y nos hace ciudadanos».

Una idea que bendijo el ex secretario general de Comisiones Obreras José María Fidalgo, que teorizó sobre cómo cualquier proyecto político necesita potenciar sus lazos de vida en común. «Rosa está hablando de fabricar españoles», tradujo. «Los nacionalismos periféricos surgieron muy tarde, después de muchos fracasos del Gobierno... «España es muy débil porque hemos sido incapaces de fabricar españoles», dijo un Fidalgo elocuente, que acusó a la izquierda de traicionar la defensa del proyecto nacional. «La izquierda se ha pasado de bando», dijo.

Isabel Bonig, líder del PP en la Comunidad Valenciana, aseguró que su territorio es el «muro de contención» al pancatalanismo, igual que Baleares. El nacionalismo catalán -avisó- está extendiendo sus tentáculos y avanza imparable en su proyecto rupturista con el resto de España, fundamentalmente a través de la lengua.

Su compañero de partido y expresidente del Gobierno balear José Ramón Bauzá aseguró que el coladero mayor está en la educación. En las escuelas insulares se educa con el mapa de los «países catalanes», denunció.

Bauzá, farmacéutico de formación, dio su su diagnóstico de la enfermedad. Habló de sintomatología, de pruebas clínicas y de tratamiento. «El síntoma básico característico de cualquier nacionalismo es la falta de libertad», afirmó. Y puso como ejemplo que se imponga el catalán para acceder a la Administración pública balear. «Si no sabes catalán no eres nada», se quejó.

El portavoz de Cs, Juan Carlos Girauta, habló de Cataluña repartiendo cierto optimismo al auditorio porque el Estado, liderado por el discurso «proverbial» del Rey, ha reaccionado ante el golpe a la Constitución. Aunque alertó sobre que el próximo paso del nacionalismo es lograr incluir el referéndum pactado en la Constitución. En esa advertencia concluyó con el exlíder sindical.

Hubo algunos reproches partidistas cruzados entre Bonig y Girauta. El portavoz de Ciudadanos atacó primero señalando que los gobiernos de PP y PSOE han hecho demasiadas concesiones a los nacionalistas. «La actitud connivente no ha funcionado. Lo saben el señor Aznar y González y no se lo callan», recriminó el de Cs, que también reprochó la mano blanda del Ejecutivo de Rajoy y su «operación Diálogo» con los nacionalistas.

Bonig se defendió al contraataque: «El PP se ha quedado solo en la Comunidad Valenciana contra la televisión valenciana. Ciudadanos votó a favor» del proyecto del gobierno regional para reflotar una cadena que dejará en manos de la que gestionó TV3 en la comunidad. Al final, Fidalgo terció en la lucha partidista y observó que esa riña no conduce sino a debilitar al constitucionalismo.