Un grupo del entorno de la CUP organizó en el barrio de Fort Pienc un acto con niños para defender el referéndum
Un grupo del entorno de la CUP organizó en el barrio de Fort Pienc un acto con niños para defender el referéndum - ABC

El independentismo recluta a los niños

El gobierno catalán insta a los directores a ceder colegios para el 1-O, la CUP utiliza a los menores en la calle y los institutos premian a los alumnos que se movilicen a favor del referéndum ilegal

Barcelona/MadridActualizado:

La llama soberanista prende en los campus, colegios e institutos catalanes. Estudiantes de secundaria y universitarios de toda Cataluña salieron ayer a la calle en horario lectivo para alzar su voz a favor del referéndum ilegal del próximo 1 de octubre y en contra de la actuación policial del pasado día 20. Algunas de las protestas estuvieron azuzadas por los propios rectores, otras por los profesores, los equipos directivos de los centros o los mismos estudiantes. En los institutos, algunos profesores hicieron debates sobre el 20 de septiembre en horario escolar, y otros, directamente, les invitaron a «salir en manada» y a protestar por el referéndum con esteladas en mano.

Mientras la Generalitat y la consejería de Educación alentaban las protestas con su silencio –no remitieron ninguna instrucción a los centros sobre cómo actuar en estas sitiuaciones–, el Gobierno anunció que ha pedido a la Alta Inspección Educativa que investigue a aquellos institutos que estos días han permitido que los alumnos se salten las clases para salir a protestar.

El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, defendió la labor de los docentes, porque el sistema educativo descansa «sobre su compromiso, su voluntad y vocación», pero subrayó que su papel «no es el adoctrinamiento ni llevar a los niños a las manifestaciones». Por esta razón, pidió a la Alta Inspección que elaborara un informe para ver qué es lo que está sucediendo al respecto.

A la vez que los universitarios ocupaban el rectorado de la Universidad de Barcelona (UB) y aireaban sus consignas en el corazón de Barcelona –provocando un espectacular colapso de tráfico–, responsables de institutos catalanes exigían a la Generalitat y el Gobierno «protección» y «ayuda» para sobrellevar «la situación descontrolada que se está produciendo estos días».

Portavoces de algunos institutos consultados por este diario aseguraron «estar superados» por los acontecimientos y reconocieron que echan en falta «alguna instrucción» por parte de la Administración. «No sé qué hacer si, como ayer, un profesor se lleva a los alumnos a protestar», indicaba a este diario un director que prefiere mantener el anonimato.

La lista de institutos que paralizaron la actividad lectiva para que los alumnos asistieran a manifiestaciones aumentó ayer. En una escuela de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), «dos profesores de bachillerato promovieron e incitaron a los alumnos a abandonar las clases y circular en manada hacia las manifestaciones», según denuncia un profesor del centro.

En un centro de Cabrera de Mar (Barcelona) la dirección del colegio pidió a los alumnos, de entre 9 y 10 años, que llevaran información sobre lo ocurrido el 20 de septiembre. El esquema elaborado en clase sobre lo acontecido es cuanto menos tendencioso. El gráfico, consultado por ABC, expone, por ejemplo, que «Cataluña debe dar dinero a otras universidades que no tienen tanto», y «que paga más impuestos y reciben menos dinero».

«Reflexionar»

Otra escuela, la Garbí de Esplugues de Llobregat (Barcelona) entregó ayer una circular a sus alumnos, consultada por ABC, para «reflexionar» en horario de clase sobre los «momentos históricos que estamos viviendo». Les propuso también «elaborar un manifiesto con las conclusiones para leerlo durante la hora de comedor». También saltó la llama independentista en un instituto de Manresa (Barcelona). En este caso fueron los propios alumnos los que en la hora del recreo decidieron manifestarse ante las dependencias de las Guardia Civil, coreando consignas a favor del referéndum y en contra de la represión policial. Los responsables del centro se desvincularon de la iniciativa. Los radicales dejaron también su huella en el patio de una escuela de Sant Quirze del Vallès (Barcelona), en cuyas paredes podían leerse ayer pintadas antiespañolistas. «Puta España» y banderas esteladas colgadas por varios estudiantes.

Protestas al margen, la presión en los centros se palpa también por su papel como colegios electorales. A los directores de instituto les preocupa saber qué va a ocurrirles si entregan las llaves de sus centros el próximo día 1 de octubre. La angustia se disparó ayer por ejemplo entre algunos responsables de centros de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) al ver que su instituto será sede electoral. «Nadie nos ha dicho aún nada», indicaron preocupados a este diario.

Cambio de estrategia

Otros directores, tal como avanzó ABC en su edición del jueves, ya han sido instados telefónicamente por el Govern a entregar las llaves del centro. Según ha podido saber este diario, en esta ocasión la Generalitat ha cambiado la estrategia para apartar de la primera línea de fuego a estos profesionales y evitar, así, situaciones de tensión como las vividas en la consulta del 9-N, en 2014. En este caso la consigna no es entregar las llaves el día «D» sino colocarlas en un sobre y, el próximo viernes 29 de septiembre, depositarlas en alguna sede de Enseñanza.

La consejera de Enseñanza, Clara Ponsatí, insistía ayer en que los directores de los institutos no tendrán que entregar llaves y «no tendrán ningún rol ni ninguna responsabilidad».

Junto a los institutos, la tensión se ha disparado también en las universidades en las últimas 48 horas. Ayer, estudiantes de todos los centros de Cataluña secundaron una protesta que acabó con un encierro en la UB y concentraciones de repulsa hacia el Gobierno en la mayoría de los campus. La Asociación Catalana de Universidades Públicas emitió un manifiesto en el que avanza que «en breve se acordaran patrones comunes para facilitar la participación de los estudiantes, profesores y PAS en las movilizaciones». En la mayoría de los campus las acciones de protesta partieron de estudiantes y profesores. En el caso de la Universidad de Gerona fue el propio rector, Sergi Bonet, quien les azuzó para saltarse las clases.

En Barcelona, más de 3.000 estudiantes se concentraron al mediodía en la plaza Universitat y posteriormente ocuparon el Edificio Histórico de la UB. Los estudiantes, capitaneados por el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes –próximo a la CUP– y el sindicato Universidades por la República, cortaron por la tarde la Gran Via e instalaron un escenario con altavoces para «asistir a clases en la calle».