Iceta busca independientes y técnicos para formar un tripartito con ERC y Podemos

El concejal Jaume Collboni, que rompió con Colau, es su hombre fuerte

Mayte Alcaraz
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Miquel Iceta no solo apura los últimos días de campaña haciendo guiños públicos a los independentistas. Además, ha iniciado contactos privados para diseñar con técnicos no adscritos a ningún partido un futuro Govern que ofrecería a los catalanes como «tabla de salvación» entre los dos bloques, separatistas y constitucionalistas, a los que las encuestas prácticamente igualan en intención de voto. Esa tercera vía la conformarían el PSC, ERC y la marca de Pablo Iglesias, Catalunya en Comú-Podem.

A pesar de que el primer secretario del PSC ha insistido en que nunca se asociaría con un partido secesionista, cree que la fuerza que lidera Oriol Junqueras podría entrar en un hipotético gabinete tras haber «blanqueado» su imagen a base de pedir, como ya ha hecho Joan Tardá en los últimos días, una solución bilateral para la situación en Cataluña. De hecho, esta formación nuclear en el «procés» se ha cuidado mucho desde que comenzó la campaña de sumarse a la vía unilateral y ha silenciado a dos de sus dirigentes más radicales, Marta Rovira y Gabriel Rufián, como gesto de «buena voluntad».

No obstante, Iceta es consciente de la dificultad de la empresa. Pero es más que evidente que los intercambios de gestos entre el PSC y ERC abonan un futuro entendimiento. La calculada estrategia de acercamiento al independentismo del líder socialista le ha llevado, primero a incluir en su lista al exconseller de Unió Ramón Espadaler y después a pedir la condonación de la deuda catalana, para luego aclarar que sería una medida extendida a otras Comunidades, y últimamente a reclamar el indulto para los dirigentes encarcelados, declaración a la que luego ha puesto sordina por la precipitación de la medida. Su último mensaje cifrado a los republicanos fue criticar, en la entrevista que publicó ABC el pasado viernes, que Junqueras estuviera en la cárcel mientras Puigdemont permanece en Bruselas.

Los socialistas catalanes explicarían un acuerdo con el partido de Junqueras en la necesidad de integrar a un partido, cada vez más alejado de su antiguo socio en Junts pel Sí, que volvería a su antigua esencia, basada en la defensa de la secesión pero no a través de la violencia institucional y sí por cauces de entendimiento.

El diseño de ese proyecto de Govern, en el que tendría un peso importante el concejal socialista barcelonés Jaume Collboni, se basaría en un acuerdo de investidura que necesariamente tendría que integrar también a los Comunes de Ada Colau, cuyo único veto público es no respaldar al PP y a Ciudadanos. El discurso de Iceta la noche electoral, siempre que los resultados le coloquen como mínimo en cuarta posición (tras Ciudadanos, ERC y Junts per Catalunya) será sostener que no es tan importante ganar elecciones como ser capaz de lograr acuerdos más allá de los dos bloques y él se nombrará como único líder capaz de llegar a un acuerdo transversal, que reedite los tripartitos que presidieron Maragall y Montilla. Iceta también aprovecharía el malestar interno entre los republicanos por la huida a Bélgica de Puigdemont y la pésima relación con la CUP, a la que ERC responsabiliza en parte de la precipitación con la que actuó el expresident los días críticos que siguieron al 1 de octubre.

Iceta también mira al partido de Colau, bisagra para cualquier acuerdo de investidura. El candidato de la marca de Podemos en Cataluña, Xavier Domenech, sostiene como «deseable» ese pacto. Aunque niega que haya hablado de ello con el responsable socialista lo cierto es que en segundos y terceros niveles los contactos han existido. Catalunya en Comú-Podem sería partidario de un gobierno en minoría de ERC y el PSC con apoyos parlamentarios de su grupo. Para ello, Iceta negociaría la abstención de esta fuerza a la que las encuestas otorgan la llave del desempate. El plan socialista consiste en que el grupo de Domenech se abstuviera en segunda votación para permitir su investidura como presidente por mayoría simple, toda vez que no ve factible los 68 escaños de mayoría absoluta en el Parlament que exige la ley.

Curiosamente, si este acuerdo se materializa Domenech tendría que trabajar con Jaume Collboni, el factótum de la ruptura del acuerdo de Colau con el PSC en el Consistorio barcelonés. El jefe del grupo municipal socialista en la Ciudad Condal diseñó junto a la alcaldesa un Gobierno municipal, roto tras el apoyo socialista a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que al estilo del tripartito de Montilla combinaba la presencia de representantes del PSC y los Comunes en la misma área. Collboni es, pues, experto en «estructuras cruzadas» y en coaliciones de Gobierno, experiencia que podría aportar para la pretendida conformación de un nuevo tripartito tras el 21-D.

Sabedor de estos planes que imposibilitarían un Gobierno constitucionalista, Mariano Rajoy insistirá en los días que quedan de campaña en la idea de que solo reforzando al PP se puede asegurar la vuelta a la estabilidad. Génova es consciente que la fórmula de Iceta es una realidad sobre la que se está trabajando por lo que todos sus mensajes estos días irán encaminados a pedir «un voto seguro», que sí se usará para defender la Constitución frente a «otros» que no lo pueden garantizar, en referencia al PSC. El presidente sigue estando agradecido a Miquel Iceta por su posición constructiva en la aplicación del 155 por lo que nunca ha querido cargar sobre el primer secretario socialista. Sin embargo, los populares sospechan que Iceta no dudaría en asociarse a la izquierda nacionalista si los votos le refuerzan el próximo jueves. Todo, insiste Iceta, menos repetir elecciones.

Mayte AlcarazMayte AlcarazArticulista de OpiniónMayte Alcaraz