Felipe San Epifanio, en 2006
Felipe San Epifanio, en 2006 - ARCHIVO

El histórico etarra «Pipe» sale de la cárcel tras cumplir 23 de los 250 años a los que fue condenado

Felipe San Epifanio, que fue parlamentario de HB y jefe del sanguinario «Comando Barcelona», ha reducido su pena gracias a los beneficios por redenciones y a la derogación de la doctrina Parot

BILBAOActualizado:

El preso de ETA Felipe San Epifanio, 'Pipe', ha abandonado este viernes la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), tras cumplir 23 años de los 250 a los que fue condenado por diferentes atentados, según han confirmado fuentes de la lucha antiterrorista.

A su salida del centro penitenciario, el recluso ha sido recibido en el exterior por familiares y amigos. Posteriormente, se ha trasladado a la capital vizcaína, en la que está previsto que esta tarde reciba un homenaje.

San Epifanio fue integrante de Jarrai en la década de los 80 y llegó a ser parlamentario de HB entre 1987 y 1990, e integrante de la Mesa Nacional de esta formación a principios de los 90. Tras ingresar en ETA, fue detenido en 1994 en Barcelona y condenado a 250 años de cárcel.

El terrorista, jefe del sanguinario «Comando Barcelona», ha conseguido reducir drásticamente su pena gracias a los beneficios de las redenciones por estudios y trabajos y a la derogación de la doctrina Parot.

«Pipe», que queda libre apenas un mes después de que hiciera lo propio «La Tigresa», nunca llegó a mostrar signos de arrepentimiento por sus crímenes.

En 1987 fue designado parlamentario en el Parlamento vasco, cargo desde el que promovió la radicalización de la izquierda soberanista e instó al resto de sus compañeros a no abandonar la lucha armada. Fue, de hecho, uno de los impulsores del llamado «impuesto revolucionario» con el que ETA extorsionó a los empresarios para financiarse.

A principios de los años 90, decidió enrolarse definitivamente en la organización armada y huyó a Francia para convertirse más tarde en integrante del «Comando Barcelona».

Fue detenido finalmente en 1994 en la capital catalana y condenado a 250 años de cárcel. Entre otros delitos, se le acusó de apuñalar a una mujer embarazada que perdió a su bebé debido a las heridas.