Un militar español instruye a dos cadetes en mortero
Un militar español instruye a dos cadetes en mortero - RICARDO PÉREZ/MDE

«¿Qué habría sido de Malí si no estuviéramos aquí?»

El Ejército español colabora desde 2013 con las autoridades malienses para evitar que el país vuelva a desmoronarse

ENVIADO ESPECIAL A MALÍActualizado:

Malí tiene el aspecto de un país abandonado. Con una extensión que triplica a la de España, solo tiene 18 millones de habitantes. El norte, en su mayoría desértico y con zonas montañosas, está prácticamente deshabitado. Las casas de las aldeas del país no son más que chabolas que difícilmente pueden soportar temperaturas que en enero no bajan de los 25-30 grados. Y en la capital, Bamako, no hay una vivienda que parezca haber recibido una mano de pintura en décadas.

Malí sería un país abandonado si no fuera porque está tutelado por la comunidad internacional. Hasta tres misiones -MINUSMA, de la ONU; EUTM, de la Unión Europea, y Barkane, de Francia- trabajan por separado desde hace cinco años por garantizar la supervivencia de un país que a punto estuvo de caer en manos del terrorismo yihadista en 2012. Una combinación de fuerzas tuaregs, yihadistas autóctonos y muyahidines de países vecinos se hicieron con el control del norte y lograron avanzar hasta quedarse a un paso de Bamako, al sur de Malí.

El general de brigada Enrique Millán, nuevo comandante de EUTM
El general de brigada Enrique Millán, nuevo comandante de EUTM-RICARDO PÉREZ/MDE

La intervención militar francesa frenó a los yihadistas, pero no los anuló, y los terroristas siguen empeñados en hacerse fuertes en el centro del país, antes de intentar atacar de nuevo la capital. Si la integridad del país sigue pendiendo de un hilo es porque a este cóctel de terroristas se ha añadido el Daesh, que con los retornados de Siria e Irak quiere hacer de Malí un nuevo califato. Las últimas noticias confirman la fuerza de los terroristas: la semana pasada murieron 25 personas por un coche bomba en la base de Gao, y en enero cayeron en combate medio centenar de soldados locales.

Reconstruir el ejército

Que Malí no se convierta en un «santuario» de terroristas depende, en buena medida, del Ejército español, que durante diez meses asumirá un papel protagonista en la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea (EUTM), en la que participan 27 países. El general de brigada Enrique Millán Martínez es desde el 31 de enero el nuevo comandante de una misión que tiene como fin adiestrar y formar a las tropas locales para que puedan valerse por sí mismas. Se trata de «reconstruir un ejército que se había desmoronado», dice el general Millán, no de participar en operaciones militares: «No vamos a hacer las cosas por ellos. No es nuestra misión».

«Son un país pobre con un ejército pobre. Antes iban a ojo. Ahora saben lo que hacen y cómo se hace»

Para asumir este liderazgo, España ha aumentado el número de soldados desplegados de 140 a 292 efectivos, con lo que el contingente español es ahora el más numeroso de una misión formada por unos 580 militares. EUTM trabaja en dos emplazamientos: en el cuartel general de Bamako, donde se llevan a cabo labores de asesoramiento y coordinación, y en el campo de entrenamiento de Koulikoro, a unos 60 kilómetros de la capital.

«Aquí estamos unos 500 militares europeos», explica el coronel Olazábal, jefe del campo de entrenamiento. En un campo propiedad de Malí, con equipamiento y munición que aportan ellos, el Ejército español es ahora el encargado de tomar nota de las peticiones de las Fuerzas Armadas locales y administrar la formación. Los cadetes malienses, en cursos que van de 15 días a dos meses, adquieren conocimientos básicos en artillería, mortero, liderazgo, derecho internacional humanitario y también algunas nociones en operaciones especiales. «Estamos haciendo entrenamientos de infantería un poco avanzada», resume el coronel.

Soldados malienses con un instructor español
Soldados malienses con un instructor español-RICARDO PÉREZ/MDE

Las dificultades de esta misión no son pocas. El armamento, de procedencia rusa y china, es obsoleto, y el Ejército cuenta con muy pocos medios: «Son un país muy pobre con un ejército pobre. Tienen unos tres cazas». Solo ahora, después de cinco años, han podido pasar de una primera fase que se limitaba a entrenamientos muy básicos. «Antes iban a ojo. Ahora saben qué hacen y cómo se hace». Hasta hace nada los soldados confiaban más en el «cri-cri», una suerte de amuleto, que en los chalecos antibalas. Las urgencias operativas del Ejército maliense son «tremendas», dice el jefe español del campo, porque tienen que mandar soldados al norte a combatir. ¿Es suficiente con esta formación? «Lo que deberíamos preguntarnos es dónde estaríamos si no hubiéramos hecho esto», responde el coronel. «El entrenamiento es tremendamente útil. Entran en la cultura del adiestramiento y ven la eficacia de lo que hacen aquí».

Cooperación

En este tercer mandato de la misión, el general Millán supervisará la descentralización de la formación a academias militares situadas en otras partes del país. Eso añade «más complejidad», según la ministra Cospedal. No se da formación si no quedan garantizadas la seguridad y la asistencia sanitaria. El otro paso a dar es conseguir que el propio Ejército de Malí sea capaz de formar a sus propios cadetes, hacer más labores de asesoramiento y menos de entrenamiento.

Defensa financia un centro que forma cada año a 150 mujeres en talleres de cocina, peluquería y costura

La labor de la Defensa española va más allá del ámbito militar, y contribuyen a la cooperación española apoyando a oenegés. No muy lejos del campo de Koulikoro está el Centro Social Madre Bernarda, sufragada con fondos del Ministerio, del Principado de Asturias y de Manos Unidas. Allí las hermanas franciscanas de la congregación a la que pertenece la monja Gloria Cecilia, secuestrada desde hace un año, atienden cada año a unas 150 mujeres que cursan talleres de cocina, tatuaje y maquillaje, peluquería y costura.

«Ahora queremos que la formación que reciben sea avalada por el Ministerio de Trabajo y tengan salidas en el mundo laboral», explica la hermana Janeth. La colaboración del Ejército español, asegura la colombiana, ha cambiado la vida a cientos de mujeres de Koulikoro. «Ahora muchas logran mantener conversaciones con sus maridos de igual a igual», explica. «Estamos muy agradecidos. Por favor, transmítanselo fielmente a España».