España

El Gobierno teme que el acoso de los radicales acabe en violencia

La Moncloa acusa a Puigdemont de crear un caldo de cultivo peligroso ante el 1-O

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Senado
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Senado - ÁNGEL DE ANTONIO

En La Moncloa hay un gabinete de crisis permanente para analizar en tiempo real lo que está ocurriendo en Cataluña. En esas reuniones participan el presidente Rajoy, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, los ministros de Hacienda, Interior y Justicia, altos cargos del Ministerio de Presidencia, y el equipo de colaboradores más cercano del jefe del Ejecutivo. En el Gobierno existe en este momento máxima preocupación por el acoso al que los secesionistas están sometiendo a quienes no apoyan el referéndum ilegal en Cataluña, y se teme que pueda ponerse en riesgo la convivencia y derivar en violencia, según fuentes próximas al presidente.

De hecho, han detectado algunos modos de actuar propios de la antigua Batasuna, como la quema de las banderas de España, Francia y la UE, y un intento claro de «tomar la calle» por parte de los radicales. La preocupación va más allá del 1 de octubre, pues el panorama posterior, el del día 2, se prevé especialmente complicado ante el previsible fracaso del referéndum ilegal.

«Quienes dicen defender la democracia y la libertad de los ciudadanos de Cataluña, después de haber pisoteado a la oposición en el Parlament, son quienes ahora promueven el acoso y la intimidación a quienes se niegan a incumplir la ley», advierten en La Moncloa.

Palabras «insensatas»

En concreto, en el entorno de Rajoy se tachan de irresponsables e insensatas las declaraciones que está haciendo el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, al animar a incumplir la ley y «creando un caldo de cultivo» de agitación callejera que en el Gobierno ven muy peligroso.

«Lo más grave es que este acoso a los discrepantes se promueve desde las instituciones», afirman en la Moncloa. El ejemplo más «insensato» lo encuentran en Puigdemont, quien el pasado fin de semana animó a los ciudadanos a interpelar en la calle a sus alcaldes y concejales para que pongan las urnas del referéndum ilegal del 1 de octubre y sugirió que utilizaran estas palabras: «Mírame a los ojos. Te debes a mí. ¿Me dejarás votar o impedirás que vote?».

En el Gobierno se considera que una vez sembrado ese caldo de cultivo por el propio presidente de la Generalitat, son sus socios más radicales, los antisistema de la CUP, las sociedades subvencionadas por la Generalitat como la ANC, la AMI y Omnium Cultural y sus ramificaciones extremistas los que se encargan ya de convocar a manifestantes para pasar al acoso frente a ayuntamientos, comisarías u operaciones policiales.

El mantenimiento de la convivencia en Cataluña es ahora mismo una de las máximas prioridades del Gobierno de Rajoy, ante la evolución de los acontecimientos y los acosos que se están llevando a cabo. Desde La Moncloa se ha pedido expresamente a los catalanes que rechacen esas actitudes de los extremistas. «Es la sociedad catalana la que tiene que rechazar que los extremismos y los violentos promuevan ese tipo de altercados en las calles, y rechazarlos», advirtió el portavoz, Íñigo Méndez de Vigo.

Apoyo a alcaldes

En este contexto, el Gobierno de España ha expresado su apoyo y ha garantizado su protección a aquellos regidores y concejales que abogan por cumplir con su deber, respetar las resoluciones del Tribunal Constitucional y no participar en la organización de una consulta ilegal.

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