Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, en el Pleno del Senado de octubre que aprobó el 155 - ABC

El Gobierno redujo a la mitad su presencia en Cataluña desde el 155

El año anterior había multiplicado sus viajes en plena operación diálogo: un total de 156 en 11 meses

MadridActualizado:

Quien creyese que el Gobierno de Rajoy buscaba la aplicación del 155 en Cataluña para entrar en las consejerías como elefante en una cacharrería, se equivocó de plano. La Moncloa persiguió desde el primer momento la «normalidad» y una buena dosis de «prudencia», para evitar enfrentamientos inútiles, y se dedicó a gestionar de forma aséptica. Los datos lo dicen todo: desde la aprobación del 155, en casi seis meses, los miembros del Gobierno han viajado 46 veces a Cataluña, mientras que en los 11 meses anteriores lo hizo en 153 ocasiones, en plena «operación diálogo». Es decir, en este periodo excepcional su presencia se ha reducido a la mitad respecto al año previo, en el que sí incrementó de forma clara sus desplazamientos.

En cuanto Rajoy formó Gobierno en noviembre de 2016, tras un año de bloqueo político, se puso como objetivo lograr una normalización democrática en Cataluña, mediante lo que se bautizó como «operación diálogo». Al frente puso a su mano derecha, Soraya Sáenz de Santamaría, que se volcó para que esa vía triunfara sobre la estrategia golpista. Lo primero que hizo fue multiplicar la presencia del Gobierno en esa Comunidad. Los actos de todos los miembros del Ejecutivo se dispararon, y la vicepresidenta se instaló incluso en un despacho de la Delegación del Gobierno.

Desde noviembre de 2016, lo primero que intentó el Gobierno fue visualizar de forma clara que el Estado «existe» en Cataluña, y que el Ejecutivo lo es también de todos los catalanes. Desde La Moncloa se dio instrucciones a todos los ministros para que incrementaran su presencia en aquella Comunidad. El resultado fueron 14 viajes por mes. A la cabeza de las «expediciones» se puso la vicepresidenta, con 19 desplazamientos. El presidente Rajoy viajó a Cataluña en nueve ocasiones, sin contar las veces que fue para participar en actos del Partido Popular. La ministra que más viaja a esa Comunidad, como parece lógico, es la de Sanidad, Dolors Montserrat, por ser natural de Barcelona.

El ministro que menos veces ha viajado a Cataluña ha sido el de Hacienda, Cristóbal Montoro. Desde que se formó Gobierno, en noviembre de 2016, y hasta la aplicación de las medidas excepcionales del 155 en Cataluña, en octubre de 2017, ha viajado solo dos veces a esa Comunidad. Montoro ha sido uno de los ministros más atacados por los independentistas, sobre todo desde que intervino las cuentas públicas de la Generalitat para evitar que se destinara dinero a la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre.

En el lado contrario, el ministro que más veces ha estado en Cataluña, con la excepción de Dolors Montserrat y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, ha sido el titular de Fomento, Íñigo de la Serna. Antes del 155 viajó en 15 ocasiones, y después, en siete más. Con la «operación diálogo» en marcha, el Gobierno puso en acento de forma especial en las inversiones y en las infraestructuras que se estaban acometiendo en esa Comunidad Autónoma.

Después del 155

La celebración del referéndum ilegal, la declaración de independencia y la aprobación de las medidas del 155 marcaron un antes y un después. El Gobierno cambió de estrategia, también en lo relativo a su presencia. Los viajes a Cataluña se redujeron de 14 a siete al mes. Desde el 27 de octubre de 2017, Rajoy asumió las funciones del presidente de la Generalitat, que delegó en su vicepresidenta, y los ministros se encargaron de la gestión de las respectivas consejerías. Sin embargo, ni el presidente o la vicepresidenta han pisado el Palau de la Generalitat, ni los ministros las consejerías.

La gestión se hizo a distancia, con mandos intermedios como enlaces. Sobre el terreno, el Gobierno colocó a dos enviados especiales: Roberto Bermúdez de Castro (secretario de Estado para las Administraciones Territoriales) y Enrique Lasso de la Vega (director general de relaciones con las Comunidades Autónomas), con sus correspondientes colaboradores.

El Gobierno buscó una intervención de perfil político bajo en todas las consejerías. Se buscó ante todo «normalidad» y ausencia de enfrentamientos. Por prudencia, bajó el ritmo de desplazamientos, mientras durara el 155. Así, Rajoy pasó de viajar nueve veces en 11 meses, a una en seis meses, sin contar los actos de partido, como los de campaña electoral. La vicepresidenta redujo la intensidad de sus viajes, desde los 19 en el año previo, a solo tres después del 155. El ministro de Exteriores no ha viajado ni una sola vez a Cataluña desde que entraron en vigor las medidas del 155. El titular de Interior pasó de 13 viajes a solo uno. El portavoz, parecido: de ocho desplazamientos a uno. El ministro Catalá también pasó de 11 viajes a cinco.

Este repliegue presencial es circunstancial, como insisten en La Moncloa. La vicepresidenta, en la reciente Convención Nacional del PP en Sevilla, subrayó que es «imprescindible» que el Estado se haga visible en Cataluña «y el Gobierno esté ahí». «Tenemos que estar ahí, hay que volver, compañeros, hay que estar ahí», afirmó. De hecho, ya nada será igual, y en cuanto se forme un nuevo Gobierno autonómico en Cataluña, que desactivará de forma automática el 155, La Moncloa quiere dar una presencia mayor y continua a la acción del Ejecutivo en esta Comunidad.