El ministro de Justicia, Rafael Catalá
El ministro de Justicia, Rafael Catalá - EFE

El Gobierno quiere mantener vivo el debate sobre la prisión permanente revisable con su ampliación

La Moncloa cree que tiene el respaldo mayoritario de la calle y no piensa perder la iniciativa

MadridActualizado:

En La Moncloa saben que el debate sobre la prisión permanente revisable lo tienen ganado en la calle. Desde el principio, el Gobierno de Rajoy tomó la iniciativa con un asunto en el que cree firmemente, y en el que se ha visto solo en el Congreso. Pese a esa soledad, el anteproyecto de ley para ampliar los supuestos de la prisión permanente sigue en estado de espera, y según fuentes de Justicia podría enviarse al Parlamento en cinco o seis meses.

De momento, en el Gobierno están muy atentos al Pleno del jueves en el Congreso, en el que se debaten y votan dos enmiendas a la totalidad sobre la Proposición del PNV que pide la derogación de esa pena. Una de las enmiendas es del PP, y en ella han «colado» el texto íntegro de la ley actual, con la prisión permanente revisable ya aprobada, más los cinco nuevos supuestos que ha propuesto el Gobierno para casos de extrema gravedad.

En el improbable caso de que se aprobara la enmienda propuesta por el PP, el Gobierno vería satisfecha su propuesta, pero se tramitaría su reforma. Pero lo más seguro es que la enmienda se tumbe con el voto mayoritario de la oposición.

Ahí entraría el «plan B», que es el proyecto de ley que está preparando el Ministerio de Justicia, y que pretende ampliar la pena a estos tipos delictivos: asesinato cuando se impida u obstruya la recuperación del cadáver a los familiares, asesinato después de secuestro, violaciones en serie, violación a un menor tras privarle de libertad o torturarle, y muertes en incendios, estragos (destrucción de grandes infraestructuras) o liberación de energía nuclear o elementos radiactivos.

Desde Justicia calculan que hasta dentro de cinco o seis meses no podría llevarse el texto al Congreso para su debate, aunque como es lógico si se acaba derogando la prisión permanente, con el apoyo masivo de la oposición, poco recorrido tendría la iniciativa del Gobierno. En todo caso, desde La Moncloa se pretende mantener abierto un debate que saben ganado en la opinión pública y que les diferencia del resto.