Marcha en la Ciudad Condal para exigir la liberación de los «Jordis» y los exconsejeros - EFE

Forcadell deja en la estacada a los miles de manifestantes de Barcelona

Ningún miembro de la Mesa del Parlamento catalán con medidas cautelares asiste a la marcha por la libertad de los «Jordis» y exconsejeros

BarcelonaActualizado:

El pasado mes de septiembre, subida a un escenario y micrófono en mano, la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, arengaba a unas 20.000 personas que se encontraban ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para pedir la excarcelación de los 14 detenidos en la operación policial contra la estructura logística del 1-O. «Demostraremos que no tenemos miedo», gritaba entonces. Ayer el independentismo volvió a salir a la calle, pero esta vez ni Forcadell ni ninguno de los miembros de la Mesa del Parlament -a excepción de Joan Josep Nuet- acudieron a una marcha que también tenía como objetivo exigir la excarcelación de los líderes soberanistas en prisión preventiva a raíz de su participación en el desafío secesionista.

Bajo el lema «Libertad presos políticos. Somos república», decenas de miles de personas -750.000, según la Guardia Urbana- recorrieron la calle de la Marina de Barcelona para exigir la libertad de los exconsejeros encarcelados y de los «Jordis». Con unas elecciones autonómicas convocadas para el 21 de diciembre, el independentismo hizo un esfuerzo por mantener viva la movilización y, de paso, intentar hacer una demostración de músculo al más puro estilo Diada, con una gran avenida llena de esteladas desfilando entre gritos de «independencia».

La escena fue muy parecida a la que se repite cada 11 de septiembre desde hace algunos años, pero con una notable diferencia: las ausencias de los principales líderes secesionistas. Con la mitad del cesado gobierno de Puigdemont en prisión, y la otra mitad, incluido el propio expresidente de la Generalitat, en Bruselas, la protesta quedó huérfana de un liderazgo que nunca había faltado en las grandes tardes del nacionalismo catalán. Por eso, aunque no se perdió el espíritu independentista habitual, la organización y escenografía de la marcha se centró en darle protagonismo a los ausentes.

De esta manera, la ANC y Òmnium, convocantes de la marcha, decidieron que fueran familiares de los encarcelados los que la encabezaran. Detrás de ellos, no faltaron algunos de los líderes políticos habituales en este tipo de reivindicaciones, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o representantes de los diferentes partidos soberanistas, como Neus Munté y Josep Lluís Cleries (PDECat), Roger Torrent (ERC), Gabriela Serra (CUP), el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y el exsecretario general de Podem Dante Fachin, que ayer cogieron el relevo en el protagonismo de dirigentes habituales que tampoco acudieron, como es el caso del expresident Artur Mas y de la coordinadora general de la antigua Convergència, Marta Pascal, que se encontraban en Bruselas asistiendo a una reunión con Puigdemont.

Mensaje de Puigdemont

La marcha se inició a las 17 horas, aunque una hora antes ya había concentraciones de gente que llegaba a Barcelona desde otras ciudades catalanas -los organizadores aseguraron haber fletado 900 autobuses para el evento-. A medida que la cabecera avanzaba por la calle de la Marina, los manifestantes los recibían al grito de «libertad» y «no estáis solos». Al final del recorrido, un escenario con una pantalla aguardaba con música la llegada de la cabecera de la protesta. Los familiares de los «Jordis» y de los exconsejeros transmitieron los mensajes que los encarcelados les habían hecho llegar para la ocasión. En el suyo, Oriol Junqueras se autocalificó como «cabeza de turco» del Estado para «advertir» a todos los independentistas de que «si no son sumisos y obedientes» les «arruinará» sus vidas.

La mujer del exconsejero de Territorio Josep Rull leyó una carta de su marido en la que se proclamó a él y a sus compañeros como «el gobierno legítimo porque lo decidieron los catalanes». También se proyectó un mensaje de Puigdemont desde Bruselas, en el que animaba a los manifestantes a seguir «muy activos». «No nos dejemos atemorizar, atenazar, por aquellos que querrían imponer la ley del 155, recortar nuestras libertades y aniquilar, vejar, humillar a nuestras instituciones», afirmó el expresidente desde la capital belga.

También los organizadores de la marcha, el vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro, y el portavoz de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, insistieron en la necesidad de seguir el «camino» de la independencia. Fue precisamente Mauri el que protagonizó el único recuerdo para Forcadell. «Te queremos, Carme», gritó, y los asistentes aplaudieron. Forcadell, en libertad tras declarar que la DUI tenía «un carácter simbólico» y tras pagarle la ANC una fianza de 150.000 euros para salir de la prisión, puso un tuit con los nombres de los encarcelados y la palabra «Libertad». Sus abogados, tal y como adelantó ayer ABC, le recomendaron que no asistiera a la protesta para no complicar su defensa judicial.