Vídeo: Escuche la declaración de González - EFE

Felipe González: «¿Podríamos proponer que un elefante fuese presidente? No lo prohíbe el reglamento»

El expresidente del Gobierno ve difícil probar el delito de rebelión en Cataluña y habría aplicado el artículo 155 en 2014

MadridActualizado:

El expresidente del Gobierno, Felipe González, se ha mostrado este martes contrario a la posibilidad de una investidura telemática de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat: «Exige presencia física y el debate con los parlamentarios. Eso no tiene discusión».

Durante una entrevista en la Cadena SER se ha mostrado pesimista respecto al retorno a la legalidad en Cataluña porque «no parece una señal seria que estén inventándose posibilidad de una investidura que no está en nuestro ordenamiento jurídico». Ha descalificado la idea de Junts Per Catalunya de que es posible hacer lo que no está expresamente prohibido en el reglamento del Parlament: «¿Podríamos proponer que un elefante fuese presidente? Porque no lo prohíbe el reglamento».

Para González estas intenciones de Puigdemont pueden provocar que la instrucción en el Tribunal Supremo «se enturbie todavía más», porque está quedando patente el «propósito de no respetar la legalidad estatutaria». González considera que «la posición de Puigdemont perjudica sus compañeros en prisión pero también a la causa independentista».

Sobre la instrucción del juez Llarena, González la ha defendido como «bastante rigurosa», pero reconociendo que la prisión preventiva no me gusta en general. Pero que la actuación de las fuerzas independentistas está entrando en contradicción con las declaraciones que están haciendo los políticos actualmente en prisión para pedir su libertad. «Se lo están poniendo muy difícil para que cambie», ha dicho.

González ha dicho que «sin duda» se encontraría «más cómodo» si no hubiera líderes independentistas en prisión pero que se sentiría «mucho más cómodo si lo que han dicho fuera asumido por sus fuerzas políticas».

González no ha tenido reparos en valorar la causa abierta en el Supremo, reconociendo que en su opinión el delito de rebelión es «difícilmente probable». «Tengo dificultad para ver el delito de rebelión. Aquí hay imputación de varios delitos. Se dan todas las condiciones que configuran la sedición y es evidente que ha habido malversación», ha dicho.

Orfandad política

Felipe González ha asegurado que hace tres años y medio que no ha mantenido ninguna conversación con Rajoy. Y que en las últimas que mantuvo él manifestó su voluntad de que el 155 se podía haber aplicado antes. Más concretamente cuando Artur Mas preparaba la consulta del 9 de noviembre de 2014: «Y en ese momento se hubiera requerido al presidente Mas para decirle que no tenía competencias para hacerlo. No hubiéramos llegado a este sitio».

El exlíder socialista no ha querido entrar a valorar la posición del PSOE. Ni en clave interna ni opinar sobre cuál debe ser su estrategia. Con Pedro Sánchez ha dicho que lleva tiempo sin hablar pero que está disponible para hacerlo. «Prefiero no interferir en el proceso de toma de decisiones. No represento nada en el partido. No quiero pronunciarme sobre temas de partido».

Y lo ha justificado por la «interpretación que se ha hecho de mis intervenciones» sobre cuestiones de partido. Y ha dicho comprender que cuando habla de ello «se produce un exceso emocional».

Parte de ese «año sabático» que dice haberse tomado para todas esas cuestiones incluye también su decisión de no elogiar a Albert Rivera, como había hecho en alguna otra ocasión. González ha bromeado con cierta «orfandad política», algo que en cualquier caso constituye una crítica muy dura para su partido. Refiriéndose a todos los partidos y líderes actuales le ha recriminado la incapacidad para construir y comunicar un proyecto de país: «Siento la ausencia de que alguien diga en 20 minutos donde quiere llevar a España en los próximos años».

González ha recomendado «releer» la Constitución «con voluntad de reforma». Y ha dicho no estar de acuerdo con la interpretación de que hay margen para hacer cambios profundos sin reformarla. «Ahora es difícil identificar un proyecto de España», ha dicho González. Que ha apuntado a otras «prioridades muy serias» como la de la educación, las pensiones o la desigualdad. «No veo a Rajoy capaz de esas reformas».